MIÉRCOLES 20/11/2019

La informalidad en las escuelas de conducir, un tema que preocupa

La informalidad en las escuelas de conducir, un tema que preocupa

Son pocas las academias habilitadas. En cambio, abundan las informales que se adaptan a los nuevos hábitos y tiempos de sus clientes, sin cumplir con reglamentaciones básicas para la correcta enseñanza.

No es lo mismo manejar que conducir. El diccionario online de la Real Academia Española indica que la primera es "usar algo con las manos" o "gobernar, dirigir"; mientras que a la segunda la define como "guiar un vehículo automóvil", o "guiar o dirigir a alguien o algo hacia un lugar". Si lo llevamos al terreno de quienes no tienen un carnet de conducir, sería lo mismo para "caminar" y "circular". Uno puede dar pasos de manera perdida y está caminando, pero circula por la vereda o calle siguiendo distintos patrones y prestando atención a quienes lo rodean para no llevárselos por delante.

Siguiendo esta línea, en el tránsito hay cientos de miles de personas que solo saben manejar. Pero, hasta llegar a tener el carnet, hay quienes de chicos se ubicaron delante de un volante y manejaron en caminos rurales o calles que se creían vacías, con los riesgos que esto implica; aunque muchos otros recurren a las escuelas de manejo. Pero, ¿por qué unos eligen aprender de una manera distinta al resto? El tiempo que tiene el alumno es uno de los impedimentos de hacer las cosas bien y basta con buscar en YouTube "aprender a conducir" para que aparezcan tutoriales para tal fin. ¡Insólito!

"En general, la gente suele tomar la mínima cantidad de horas posible para aprender. También ayuda a esto que los requisitos para sacar la licencia son bastante básicos. Es muy riesgosa la forma de aprendizaje que tenemos actualmente", dice Gustavo Brambati, gerente de Seguridad Vial del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI); en tanto Alejandro González, asesor de la ONG Creando Conciencia, señala: "El padre que forma a un chico lo hace con un auto que no está en condiciones, siendo en muchos casos una persona no apta para la enseñanza. Esto se trata también de una cuestión de formación. Hay un montón de escuelas que no están habilitadas, por ende, el cliente no sabe quién es el conductor maestro ni sus antecedentes penales". Sobre esto, desde la Asociación de Academias de Conductores de Buenos Aires (ACACOBA), contabilizan unas 400 escuelas "truchas", mientras que en la página web de la Ciudad de Buenos Aires solamente hay 39 reconocidas y autorizadas.

Las escuelas deben tener habilitación de autoridad local, contar con instructores profesionales (cuya matrícula es válida por 2 años, y para obtenerla deben acreditar buenos antecedentes y aprobar el examen especial de idoneidad), tener vehículos de las variedades necesarias para enseñar en las clases para las que fue habilitado (para las academias comunes y corrientes, dos autos con doble comando), cubrir con un seguro eventuales daños emergentes de la enseñanza, y no tener personal, socios o directivos vinculados de manera alguna con la oficina expedidora de licencias de conductor de la jurisdicción.

Pero la informalidad que abunda en el mercado también es responsabilidad de las autoridades gubernamentales, dado que hoy en día no existe un plan de estudio común a nivel nacional. Sobre esto, Brambati considera: "Es fundamental establecer un programa y un plan de formación de instructores. Ellos tienen que estar entrenados, y el Estado debería hacerse cargo de eso para poder garantizar una educación de calidad y  exigirle más a las escuelas en la parte práctica". 

Si la educación es deficiente, ¿qué queda de los que salen a la calle con el flamante registro? Más aún, ¿cómo es posible que un conductor con categoría B1 pueda conducir desde un Gol Power, una pick up o un utilitario de "hasta 3.500 kilos"? Es sabido que no es lo mismo maniobrar un vehículo de una tonelada a 130 km/h (la velocidad máxima permitida en autopistas) que un utilitario de tres, dado que con la masa que está en movimiento es mucho más fácil perder la estabilidad ante una maniobra evasiva. Esto revela que las exigencias para obtener el carnet son bajas.

"Hoy, para sacar la licencia, se hace la evaluación psicofísica, la teórica y, a la hora de rendir en la pista, no se pide ninguna cantidad de horas de práctica previas. Esto quiere decir que un autodidacta puede sacar un registro en tres o cuatro meses. Para colmo, en el práctico te evalúan lo mínimo: estacionamiento, zig zag entre conos y marcha atrás. Cualquier país del mundo exige no menos de 40 horas de práctica con el examen en vía pública. En la Argentina te toman el examen, pero fuera de la realidad y las maniobras evasivas se aprenden en la vida real", coincide el asesor de Creando Conciencia. En las escuelas habilitadas, en líneas generales, se dictan de 10 a 16 clases prácticas durante el proceso de formación, con una duración de 30 minutos cada una, lo que equivale a apenas 8 horas de manejo como máximo, muy lejano al número deseado.

Esta preocupación por parte de los expertos, lamentablemente se refleja en el número de muertes en las calles, avenidas, rutas o autopistas locales, a causa de siniestros viales. Según cifras de la Asociación Civil Luchemos por la vida, en 2016 fallecieron 7.268 personas, lo que equivale a 20 muertos por día. Pero incluso aquí hay una ausencia del Estado, dado que, según una auditoria interna del año pasado de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la cifra de víctimas fatales comunicadas años atrás no coincidían con las reales, para demostrar la eficacia de los distintas políticas aplicadas en la prevención y control vehicular. Las mismas eran comunicadas a través del Observatorio Vial, sección que -hasta el cierre de esta edición- no se encuentra habilitada en la web de la ANSV (www.seguridadvial.gov.ar).

Por último, a la hora de evaluar la calidad de enseñanza en las academias de manejo, el gerente de seguridad Vial de CESVI es categórico: "Cinco puntos. Le falta mucho para ser óptimo. En Europa las escuelas de manejo son importantes dentro del esquema vial, inclusive son órganos de consulta y acá ni siquiera eso".

"Debería mejorar la calidad de instructores, no por falta de conocimiento, sino que son ex conductores de taxi o colectivos que quizás no les queda otra que trabajar en las escuelas. A esto debería sumarse la obligatoriedad de cantidad de horas de práctica para rendir el examen", profundiza González. Bozzari, en cambio, opina: "El nivel es muy bueno, dado que tenemos mucha gente con motivación en la enseñanza", aunque se ataja a la hora de calificar a las que están fuera de la ley, argumentando que "es un riesgo enorme que corre el cliente". 

Comentarios1
Jorge Ignacio Andreotti
Jorge Ignacio Andreotti 27/05/2017 03:52:25

Por fin alguien que se ocupe de hablar de este tema!


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