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Ya no se ensamblan... se imprimen

Una compañía estadounidense produce autos con chasis y carrocerías de fibra de carbono y plástico. Apunta a vender sus primeros vehículos urbanos con motor eléctrico en 12 o 18 meses. Visita a su showroom en Washington D.C.

por  EZEQUIEL M. CHABAY

Desde Washington DC, EE.UU.
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La fabricación aditiva, la versión industrial de la impresión 3D, puede llegar a revolucionar el mercado automotor. No es un anuncio lanzado al espacio sin sostén empírico. No, desde que una empresa nacida en Phoenix, Arizona, comenzó a producir vehículos con chasis y carrocerías de fibra de carbono reforzado y plástico.

Local Motors fue creada en 2007 por Jay Rogers, un exmarine que marcó un rumbo radical para su emprendimiento: la fabricación de vehículos urbanos y de competición en "microfábricas", dirigidos a "clientes 2.0", es decir, que colaboran en las distintas etapas de producción, como el diseño y la innovación. Sus últimos desarrollos incorporaron la fabricación aditiva, que consiste en la sucesiva superposición de capas micrométricas de material, normalmente en forma de polvo, hasta conseguir el objeto deseado, tomando el molde prediseñado en utilitarios como CAD.

La fabricación con estas tecnologías supone, para los especialistas, "una nueva revolución industrial" y podría ser la llave de la conversión del mundo de la manufactura a la era digital. De hecho, las divisiones Aviation y Oil & Gas de General Electric ya la usan para fabricar insumos. RPM tuvo la oportunidad de testear este vehículo, que es hijo de la Industria 4.0 y por el que compañías como Airbus aportan capital.

Local Motors abrirá en junio un laboratorio experimental en el National Harbor, un distrito en alza en el estado de Maryland, y a solo 20 minutos del Capitolio y las principales oficinas administrativas del gobierno federal, al que intentan convencer de que su tecnología es segura y está lista para salir a las calles. No obstante, su local ya recibe al público y exhibe el Strati, un vehículo eléctrico co-creado con la compañía Cincinnati Incorporated, proveedora de la "impresora 3D"; el Oak Ridge National Laboratory, y cientos de diseñadores, ingenieros industriales y amantes de los autos alrededor del mundo. La esencia de esta empresa es el crowdsourcing y la cocreación en línea.

David Woessner, General Manager del local por inaugurarse en Washington, acompañó a RPM en la recorrida por las instalaciones. El exjefe del negocio en Detroit -cuna de la industria automotriz norteamericana- advierte que el trabajo va más allá de la impresión. "Recién sacado de la impresora, la carrocería se ve corrugada, por eso se realiza un pulido y, finalmente, se le aplica pintura", cuenta Woessner, mientras pasa al lado del LM3D, un prototipo presentado en el SEMA Show de Las Vegas en noviembre de 2015, durante la exposición de automóviles personalizados más importante del país. Este vehículo, propulsado con un motor eléctrico, está en fase de pruebas para salir a la calle entre abril y octubre de 2017.

Del recorrido por el showroom de Washington también participó Justin Fishkin, Chief Strategy Officer de la compañía. Según el ejecutivo, estos vehículos apuntan a brindar "soluciones de movilidad urbana", con una velocidad máxima de 65 kilómetros por hora y para utilizarse en recorridos cortos. "Por supuesto, nosotros no desarrollamos todas las tecnologías, ¡no! Lo que hacemos es más bien como un lego: tomamos cierta tecnología de allí, algunos insumos de acá, y reunimos los componentes para crear un producto innovador. De esto se trata la micro-manufactura", comenta Fishkin. "¡Imagínense -agrega- la fabricación de autos en garages y para usos locales!"

Microfábricas y fábricas móviles

Si Local Motors es disruptivo en su proceso de producción, también lo es en el tipo de fábricas donde planean desarrollar sus productos. El local sito en el National Harbor tiene poco más de 4.000 metros cuadrados y las más de 100 fábricas que planean abrir en los próximos diez años (destinos seguros son Alemania, Corea y Singapur) no tendrán más de 9.000 metros cuadrados. El modelo de negocios que buscan consolidar se vale de microfactories y mobi-factories.

"Poner un nuevo auto en la calle nos cuesta cerca de u$s 3 millones. Con esos números, algunos nos plantean que podemos hacer hasta un millón de coches, pero no queremos hacer autos a gran escala. No necesitamos invertir u$s 5.000 millones para desarrollar un auto. Podemos hacerlo integrando las tecnologías que ya existen. Cada uno puede venir y diseñar el auto del futuro, aportar sus ideas y, si acaso las tomamos, les pagamos un royalty por eso", comenta Fishkin.

El objetivo de esta empresa es operar una red de microfábricas en distintos puntos del planeta con el fin de construir productos disruptivos y llevar al público vehículos innovadores. También tienen un modelo de fábricas móviles, construidas sobre contenedores similares a los que llevan los buques de carga, que pueden desmontarse y trasladarse a otra localidad.

La industria del futuro

Todo lo que Local Motors hace está teñido por el concepto de inteligencia colectiva. De hecho, Siemens confía en ellos y les dio su software para el manejo del ciclo de vida de productos (PLM), necesario para integrar el diseño asistido por computadora, y las ideas de los colaboradores y aficionados que tienen por el mundo. "El diseño, el modelaje, la simulación y la puesta en tierra de nuestro producto fue posible gracias al software Solid Edge. Podemos tener dos personas en distintas partes del mundo trabajando en el mismo modelo de auto", explica el CSO de la firma.

Fábricas pequeñas y menos autopartes permitirán a Local Motors producir una serie de vehículos a bajo costo y a corto plazo. De acuerdo con Woessner, el precio retail podría variar entre los u$s 12.000 y los u$s 60.000, mientras que Fishkin destaca que cada microfábrica podrá construir hasta 3.000 unidades por año. Los tiempos también se acortan, según Fishkin: "Meses atrás, tardábamos cerca de 180 horas en terminar un vehículo. Ahora estamos por debajo de las 44 horas y esperamos llevar el promedio a 20 horas, de manera que apuntamos a un modelo de negocios en el que el cliente pueda encargarlo un día y nosotros poder entregarlo al día siguiente". Aunque no apuntan a vender vehículos "hechos a medida", es cierto que la impresión 3D les permitirá modificar cada auto e ir mejorando el line-up sin necesidad de inversiones millonarias.

De todos modos, la producción de estos vehículos trae muchos interrogantes. La compañía no quiso revelar cómo reaccionan sus vehículos a los crash tests. "Nuestras unidades no tiene un chasis ni otros componentes tradicionales. Muchos se preguntan cómo reaccionarían a un choque. Lo que puede matarte en un accidente es la cantidad de autopartes que salen despedidas y, frente a un vehículo tradicional, que suele tener unas 20.000 piezas, el nuestro tiene 50 en total", esgrime Fishkin. Sin embargo, no hay respuestas acerca de si la carrocería se abolla, se quiebra o tiene otro tipo de reacción.

Independientemente del éxito o el fracaso de esta compañía, la fabricación aditiva y la impresión en 3D cambiarán radicalmente la manera de diseñar y fabricar productos en el futuro. Para Helmut Ludwig, director del programa PLM de Siemens, la innovación en procesos con fabricación aditiva reducirá el gap entre el laboratorio de ciencias y la góndola. "Hablamos de fabricar en la mitad o menos de tiempo. Realmente podremos reducir los tiempos desde que una idea innovadora ve la luz hasta que se comercializa un producto. Esto es un desafío global: cambia la manera de concebir las cadenas de valor y permite a las pymes competir con las grandes corporaciones", subraya Ludwig. Más pronto que tarde sabremos si estaba en lo cierto o no.
 

DATOS TÉCNICOS

- Fundación: 2007.
- Capital semilla: proveniente de 40 inversores.
- Desarrollo: impresión 3D de chasis de vehículos con fibra de carbono.
- Empleados: 120
- Precio retail: u$s 12.000 a u$s 60.000 (proyectado).
- Lanzamiento: abril-octubre 2017.

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