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Entender, la clave para tener un auto seguro

Qué significan las siglas ABS, AFU, EBD, ESC, TCS y TVC. Cómo funciona cada uno de estos sistemas. Claves para modificar la conducción, según las facilidades que se tengan o no en el auto.

Entender, la clave para tener un auto seguro

Antes de comprar un auto nuevo es recomendable leer la ficha técnica del modelo. Allí se especifican los datos de la motorización, el chasis, las suspensiones, los frenos, las dimensiones, la capacidad del baúl y del tanque de combustible, pero también hay un desglose completo de los equipamientos de seguridad que ofrece. Entre ellos se encuentran varios ítems que hacen a la seguridad activa de los vehículos; es decir, aquellos que actúan para evitar accidentes y no para minimizar sus consecuencias, como sí las minimizan los airbags, los anclajes Isofix y los cinturones de seguridad. Todos aquellos que hayan leído una ficha técnica se habrán encontrado con términos como ABS, AFU, EBD, ESC, TCS y TVC. Posiblemente, no lograron comprender de qué se tratan. Es lógico: ninguna ficha lo explica.


Conocer cómo funcionan y para qué sirven estos ítems es fundamental para amoldar el estilo de conducción en base al nivel de seguridad que ofrece el vehículo que conducimos. No es lo mismo manejar un auto con frenos ABS que uno sin esta tecnología. También, en situaciones puntuales, se debe actuar distinto según nuestro modelo tenga o no Control de Estabilidad. Aquí, un análisis caso por caso.

ABS, una tecnología que se impone con fuerza

Antes de explicar cómo funciona este sistema, vale la pena una aclaración: al igual que el doble airbag frontal, los frenos ABS son obligatorios por ley en todos los autos comercializados desde el 1° de enero de 2014. Si usted compró un vehículo 0 km después de esa fecha, delo por hecho: está incluido.


El término proviene del alemán Antiblockiersystem, aunque por esas latitudes se lo conoce como Sistema Antibloqueo de Frenos. A eso se dedica: intenta evitar que los frenos del vehículo se bloqueen. No siempre lo logra, y esto es algo que se repite en todos los ítems de esta nota: funciona siempre y cuando no se superan los límites de la física.


La misión del ABS es permitir que el conductor de un vehículo pueda girar y frenar a la vez sin que las ruedas se bloqueen y patinen en la superficie. Es muy útil para cuando, por ejemplo, venimos circulando en una autopista y el auto que nos precede frena de golpe. Si no logramos detenernos "a cero", nos da la chance de cruzarnos de carril y esquivarlo. En un auto sin este sistema, es imposible frenar "a fondo" y mover el volante sin ocasionar un derrape. Las ruedas se bloquearían inmediatamente.


Para no bloquear las ruedas, esta tecnología modifica la presión de frenado. Pueden alterarla hasta 18 veces por segundo, aun así se mantenga accionado por completo el pedal. Las órdenes son enviadas desde el Módulo de Control, que a través de distintos sensores detecta cuando una o varias ruedas reducen de repente sus revoluciones. Instantáneamente reduce la presión de frenado. Se normaliza una vez que las ruedas giran de nuevo correctamente.


Ante una situación de emergencia, es clave presionar el freno lo más fuerte posible para que el ABS funcione correctamente. Es posible sentir vibraciones en el pedal y oír ruidos extras cuando entra en acción. En un vehículo sin este sistema, se recomienda no frenar bruscamente y mover el volante a la vez. Como dijimos, ocasionaría un deslizamiento sobre el suelo sin control.


Algunas automotrices ofrecen para sus vehículos todoterreno la función de Frenos ABS Offroad. Con él, las ruedas pueden bloquearse ligeramente antes de que el sistema reduzca la presión de frenado. Así, hay tiempo para que se forme una pequeña cuña de material del suelo (como grava o arena) delante de las ruedas, lo que incrementa el efecto de frenado.

AFU, otra forma de mitigar los accidentes

El Asistente de Frenado de Urgencia puede ser denominado de distintas maneras, según la marca del automóvil. También se lo conoce como BAS (Break Asisst System), BA (Brake Assist), EBA (Electronic Brake Assist), DBC (Dynamic Brake Control), SAFE (Sistema de Ayuda a la Frenada de Emergencia), MBA (Mechanical Brake Assist) y HBA (Hydraulic Brake Assist). Es una tecnología inventada por Mercedes-Benz. La marca alemana detectó que, en una situación de emergencia, los conductores no accionan el pedal del freno "a fondo", sino que van aumentando la presión sobre el mismo a medida que se van acercando al posible vehículo u objeto impactado.


Lo descubierto por Mercedes-Benz fue confirmado luego por varios estudios: un gran porcentaje de los conductores "frena mal". Algunos tardan en pisar el pedal y otros lo hacen con indecisión o poca fuerza. La consecuencia es un aumento en la distancia de frenado. Muchos siniestros podrían evitarse si se mejorara esta acción en circunstancias específicas. Y aquí es donde el AFU gana importancia.


A través de una combinación de sensores, detecta las frenadas de emergencia y mide la velocidad o la fuerza con la que se pisa el pedal del freno. Cuando se identifica una situación de urgencia, activa una válvula electromecánica situada generalmente en el servofreno para aumentar la presión en el circuito hidráulico de frenos. La misma se transmite de manera instantánea a las pastillas y discos de frenos para evitar un posible siniestro.


Según el vehículo, el AFU puede aplicar directamente la máxima intensidad de frenado que el auto es capaz de entregar o regularla proporcionalmente a la fuerza con la que el conductor presiona el pedal. Funciona coordinadamente con el ABS para que el aumento brusco de la intensidad de la frenada produzca un bloqueo repentino de las ruedas.


Por otra parte, esta tecnología puede activar las luces de emergencia, incrementar el brillo de las luces de freno o hacerlas parpadear. De este modo, los vehículos que preceden al que está frenando con urgencia sabrán en qué situación se encuentra.


Cuidado: contar con este equipamiento no debe ser aprovechado para aumentar la velocidad de circulación o disminuir la atención durante la conducción. Por más efectivos que resulten, siempre debe haber un lugar para la duda sobre el funcionamiento de estos sistemas.

EBD, una forma de repartir potencia

Las siglas EBD provienen de Electronic Brake-Force Distribution, que en castellano se traducen como Distribución Electrónica de la Fuerza de Frenado. También puede ser visto como EBV, según la marca. Su nombre deja bastante clara la función: reparte la potencia de frenado entre las cuatro ruedas según el peso que soporta cada una de ellas.


Cuando un auto frena, su peso se traslada hacia el eje delantero. Más aún en los que llevan el motor al frente, como la mayoría de los que se venden en la Argentina. Esto provoca un aumento de adherencia en las ruedas delanteras y una pérdida en las traseras, lo que decanta en trompos. Si la unidad de control electrónico (ECU) del EBD detecta que algunas de las ruedas están corriendo peligro de deslizamiento, se aplica una menor fuerza sobre ellas y se mantiene la potencia en el resto. Un caso ejemplificador puede ayudar a entender este beneficio: al frenar en una curva, las ruedas exteriores de un auto giran más rápido que las interiores. Cuando las ruedas internas reciben una fuerza de frenado demasiada alta para la poca velocidad con la que están girando, pueden bloquearse, provocar sobreviraje (cuando cuando el vehículo "se va de cola") y perder el control.

ESC, fundamental para evitar accidentes

Con estas siglas se abrevia el Control Electrónico de Estabilidad, quizá, uno de los ítems más importantes en materia de seguridad. También se lo conoce como ESP (Programa Electrónico de Estabilidad), VDC (Control Dinámico del Vehículo), VSC (Control de Estabilidad del Vehículo) o DCS (Control Dinámico de Estabilidad).
Es un sistema desarrollado por Bosch y Mercedes-Benz en la década del 90’ del siglo pasado. El primer modelo que lo implementó fue el Clase E. Se calcula que reduce cerca del 80% de los derrapes y baja un 20% la tasa de mortalidad por siniestros en rutas. En Europa es obligatorio desde 2014. En la Argentina podría serlo desde 2018, pero no está confirmado.


A menos que se lo desconecte manualmente, el Control de Estabilidad está siempre activo. A través de un microordenador y variados sensores, analiza 25 veces por segundo si los movimientos del volante coinciden con el desplazamiento real del vehículo. Si éste se mueve en una dirección no indicada, el ESC interviene los frenos y la entrega de potencia hacia las ruedas correspondientes para recuperar la trayectoria deseada. Siempre que no se superan los límites de la física.


El sistema está compuesto por un grupo hidráulico y una unidad de control integrada (ECU), cuatro sensores de velocidad en las ruedas (los mismos que utilizan los frenos ABS), un sensor de ángulo de dirección y otro de ángulo de giro y aceleración transversal. A través de ellos, determina en qué momento el auto sufre de subviraje o sobreviraje para entrar en acción.


Si bien funciona de manera automática, el conductor debe hacer lo suyo para que el ESC pueda cumplir su función. Otro ejemplo: si una situación requiere un volantazo brusco y el auto no responde de inmediato a la orden de giro, quien maneja debe mantener el volante en la misma posición. Si pega un "contravolantazo", el ESC no "entenderá" cuál es la trayectoria deseada y dejará de intervenir. Según la velocidad a la que conduzca, puede llegar a ocasionar un vuelco.

TCS, para no perder pisada

El Control de Tracción (Traction Control System) también es conocido como ASR, por Anti-Slip Regulation. Es un sistema desarrollado por Bosch y presentado en 1986, que funciona a la par de los frenos ABS, con el que comparte sensores, y el Control Electrónico de Estabilidad. Su misión es evitar que las ruedas patinen sobre una superficie deslizante o al acelerar fuertemente.


Cuando el Control de Tracción detecta que algunas de las ruedas del eje motriz (o los dos ejes, en el caso de los modelos con tracción 4x4) perdió adherencia; es decir, que está girando más rápido de lo debido, reenvía el par motor a la o las ruedas que tienen mejor agarre. El vehículo recupera la pisada y supera todo tipo de superficies.

TVC, para más control y estabilidad

El Control de Torque en Curvas se conoce así por su significado en inglés: Torque Vectoring Control. Mientras el Control de Tracción reduce el par que llega a las ruedas con menor adherencia, este sistema ajusta el torque entre las ruedas para obtener un mejor desempeño en curvas. Siempre envía más fuerza a la rueda delantera externa (o a las dos externas, si el vehículo tiene tracción total) y reduce levemente la velocidad de la rueda delantera interior (o las dos interiores).


Incluso en superficies con poco agarre para los neumáticos, el TVC mejora el control y la estabilidad del vehículo, ayuda a evitar derrapes e incrementa la maniobrabilidad. El conductor no percibirá la pérdida de potencia ni la velocidad final, como sí lo hará en los sistemas explicados anteriormente.

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