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Eléctricos y autónomos

Con los lanzamientos de vehículos eléctricos y sistemas de autoconducción, Nissan apuesta a crecer en ambos mercados. Las claves.

Eléctricos y autónomos

El futuro de la automoción está en los vehículos eléctricos [VE] y en los autos autónomos. Ese es el concepto que nosotros llamamos movilidad inteligente, y con el que buscamos hacer que la vida de nuestros clientes sea mejor y con menos complicaciones", sostiene Daniele Schillacci, vicepresidente Ejecutivo de Ventas y Marketing Globales de Nissan Motor Corporation, ante un auditorio de periodistas internacionales, en las oficinas centrales que la compañía japonesa tiene en la ciudad de Yokohama, a 25 kilómetros de Tokio.

Como una prueba de esta idea de movilidad intelingente, la automotriz realizó test drives de sus autos eléctricos y autónomos, tanto en la pista de pruebas que posee en Sodegaura, en una zona rural cercana a la capital nipona, como en las calles de Yokohama, en las que la prensa pudo ponerse al frente del Nissan Serena con ProPilot, el sistema de vehículos autónomos que ya está disponible en ese mercado oriental.

Con respecto a esta tecnología, Schillaci señala que, hoy, los conductores aún quieren tener el control del auto, por un lado, porque les gusta manejar, pero, por el otro, porque todavía no tienen plena confianza en que funcione: "Y eso está bien, claro, porque ProPilot aún no está en condiciones de anticipar todas las posibilidades existentes cuando un auto circula por las calles. Y esa desconfianza ayuda a disminuir accidentes".

Lo cierto es que la tecnología ya está en la calle, aunque por el momento su uso está limitado a autopistas y siempre que se quiera viajar sin cambiar de carril. Al setear el sistema, el conductor debe seleccionar qué distancia quiere guardar con el vehículo que va delante (uno, dos o tres autos) y la velocidad crucero (con posibilidad de aumentarla o bajarla de 5 km/h).

Dejar el control

Cuando el auto entra en la autovía con los controles de ProPilot activados, la pantalla del sistema indica en verde que ya está en funcionamiento. Lo único que se debe hacer a partir de allí es levantar el pie del acelerador y dejar que el navegador haga el trabajo de seguir la ruta, y acelerar o frenar para mantener la distancia deseada. Las manos, porque la ley japonesa así lo dispone, deben permanecer posadas sobre el volante, y en el caso de que un conductor desprevenido las retire, a los diez segundos comenzará a sonar una alarma para recordarle que debe volver a ponerlas en su lugar.

El ProPilot se vende como un opcional que le agrega un costo extra de 200.000 yenes (unos u$s 1.800) al precio de venta del Nissan Serena, que tiene un valor base de 3 millones de yenes (alrededor de u$s 27.000). A pesar de esta diferencia, desde que se lanzó dicha tecnología en agosto del año pasado, el 56% de los compradores prefirió comprar el auto con esta incorporada, que todavía no tiene fecha de lanzamiento en América latina.

"Esta tecnología sirve para que la gente mayor pueda seguir manejando más años, porque les facilita la conducción", explica Kazuhiro Doi, vicepresidente director de la Alianza Global Renault-Nissan, División de Investigaciones. Según las estimaciones realizadas por la propia compañía, para 2018 prevén que los vehículos con tecnología ya puedan cambiar de carril en forma autónoma y que en 2020 el sistema ya permita circular en ciudad. "Aún falta, pero somos optimistas", señalan.
En cuanto a la electrificación del parque automotor, en Nissan apuntan que, aunque se está lejos de pensar en un cambio total, en países como Japón los VE ya son cerca del 10% del total, mientras que los pronósticos indican que ese número se elevará al 25% en 2025.

Infraestructura

Para que cada vez más conductores se inclinen por VE, es necesario generar una infraestructura que aliente el uso de este tipo de autos. Hay que armar redes de carga, usar alicientes como la tarifa nocturna diferenciada, que permita una carga más barata de la batería, y desarrollar los carriles de carga, entre otros incentivos. Por eso, en Nissan están convencidos de que todas las automotrices deben trabajar codo a codo con aquellos gobiernos que estén interesados en avanzar en la electrificación.

Nissan está trabajando con dos conceptos diferentes de VE. Por un lado, el auto 100% eléctrico, que tiene como caballito de batalla al Leaf, el modelo eléctrico más vendido del mundo, y por el otro, los vehículos e-Power, que cuentan con un motor eléctrico alimentado por un generador de combustión incorporado en el vehículo.

En el caso de autos 100% eléctricos como el Leaf, el principal reto que tiene la industria por delante está en la autonomía de las baterías. Hoy, en el mejor de los casos, se llega a 200 kilómetros, aunque el uso promedio permite apenas 150 kilómetros. Son distancias que obligan a recargar el auto de modo constante. No es casual que en ciudades como París se puedan ver espacios de estacionamiento exclusivos para VE, en los que el conductor puede enchufar su vehículo al sistema de alumbrado público.

En tanto, en los e-Power todavía queda pendiente cómo mitigar las emisiones producidas por el generador de electricidad interno que tiene el auto. "El generador puede funcionar con nafta, en cuyo caso hay emisiones, pero menos que con un motor tradicional. Pero también tenemos una versión para etanol de caña de azúcar, que tiene la propiedad de absorber por sí mismo las emisiones que genera. Por ese motivo podemos decir que ese tipo de auto es de emisiones cero, como si fuera 100% eléctrico", explica Akihiro Shibuya, gerente General del Departamento de Sistemas de Ingeniería de VE y VEH de Nissan.

El Note, caballito de batalla de los e-Power para la automotriz japonesa, fue lanzado en noviembre pasado, con un precio de dos millones de yenes (u$s 18.000) en el mercado japonés y cerca del 70% de los que se vendieron desde entonces fueron e-Power, pese a que el precio del Note convencional es de 300.000 yenes (u$s 2.700) menos. ¿La razón? El consumo de combustible se reduce entre un 20 y un 30% en la variante eléctrica.

"Somos los primeros en ofrecer estas tecnologías a precios accesibles, porque estamos convencidos de que estos vehículos logran más eficiencia y seguridad. Y no queremos que los adelantos tecnológicos queden solo en manos de la gente rica", concluye Schillaci.

 

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