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Primer desafío para Rajoy: pactar un fuerte ajuste del gasto público

Mariano Rajoy debe lidiar con un parlamento hostil

Mariano Rajoy debe lidiar con un parlamento hostil

La nueva legislatura española está impregnada de llamados al "diálogo", a la conversación continua. El presidente del Gobierno no dejó de ofrecerlo en sus intervenciones, y sus socios parlamentarios, como Ciudadanos, no dejan de exigírselo como bisagra necesaria para que este mandato no termine en un santiamén. Hay grandes campos donde se necesitará una larga negociación, pero otros son más urgentes y no se pueden demorar en comisiones parlamentarias. Entre estas se encuentran el Presupuesto 2017, que ya llega tarde, según el calendario establecido con Bruselas.

A pesar de la prometida bonanza económica, la mejoría cíclica en los ingresos no será suficiente para contentar a las instituciones. Así se desprende de una carta de la Comisión Europea remitida hace unos días al Gobierno de Rajoy donde se le indica que, tras observar su plan presupuestario para el año que viene, se detectó que falta por elaborar un ajuste de 5.500 millones de euros para que España cumpla con el objetivo de consolidación fiscal, del 3,1% del PBI en 2017.

El Ejecutivo calcula que este año el déficit público cerrará entorno al 4,5% del PBI y que, sin hacer nada -en prórroga presupuestaria- en 2017 se alcanzaría el 3,6%. Es decir, que la mejora de la recaudación y la inercia de las medidas ya asumidas reducirán el déficit en torno a 10.000 millones. Pero faltan todavía cinco décimas para evitar que Bruselas, si no lo hace antes, imponga una severa multa a España y aplique una retención de los fondos estructurales.

El Gobierno no tiene ninguna intención de atrasar este debate y entrar en el próximo ejercicio en prórroga presupuestaria. Los documentos previos ya están hechos en el Ministerio de Hacienda. La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, advirtió el pasado viernes que aprobará en los próximos días el techo de gasto no financiero del Estado, que abre el melón de la tramitación parlamentaria, y que debe ser ya convalidado por las Cortes. Es el paso previo para presentar el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales de 2017. Por ahora, el PP logró un aprobado en estas negociaciones, puesto que consiguió acordar con C’s y PSOE las correcciones a la Ley de Estabilidad y compartió información ya sobre el techo de gasto.

Pero ahora las preguntas son dos: ¿de dónde se puede recortar 5.500 millones? ¿Quién está dispuesto a pactar este ajuste? Como nadie apuesta demasiado a que esta legislatura será larga, es difícil que ni el PSOE ni Ciudadanos estén dispuestos a estampar su firma en unas nuevas cuentas de recortes presupuestarios. Por el lado del gasto la partida más expuesta en estos casos es la de la inversión pública, pero tras años de tijera se encuentra ya bajo mínimos. Todo parece indicar que el ajuste deberá llevarse a cabo mediante una subida de impuestos. El portavoz del PSOE, Antonio Hernando, ya avisó en la sesión de investidura de que cualquier concurso socialista en los Presupuestos pasará por elevar la tributación de quienes más ganan.

Al menos uno de los dos -C’s o PSOE- son necesarios para pactar las cuentas, pero Rajoy puede verse obligado a negociar con PNV y alguna otra fuerza menor, lo que implicaría sin duda concesiones asimétricas a las que podrían oponerse Ciudadanos. Las cuentas serán un buen examen para la "nueva política".