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Nueva pastera consolida inversiones finlandesas de alto impacto en Uruguay

La visita del presidente de Finlandia a Uruguay, en medio de las negociaciones por la nueva planta de celulosa de la empresa UPM, parece consolidar las perspectivas de que se concrete una cuantiosa inversión de profundo impacto económico en varias áreas. Se revitalizarán las exportaciones, habrá 8.000 nuevos puestos de trabajo en la construcción de la planta y en empresas que presten servicios complementarios, mejorará la capacidad operativa del puerto de Montevideo y puede llegar finalmente la olvidada recuperación del sistema ferroviario. A las negociaciones que aseguren la mayor inversión privada en la historia del país, del orden de los u$s 4.000 millones, le faltan todavía cumplir etapas, al margen de que la decisión preliminar de UPM ya estaría tomada.
No se ha definido aún la ubicación de la planta en uno de los departamentos con costas sobre el río Negro, conveniencia por la que pugnan gobiernos municipales en esa parte del país. Y todo dependerá de la capacidad del gobierno para cumplir con su contrapartida de adecuación de infraestructura. Este requisito demanda una inversión de u$s 1.000 millones para ampliación de facilidades portuarias y, sobre todo, para asegurar un transporte ferroviario razonablemente rápido y seguro hasta el punto de exportación, en reemplazo del pobre servicio actual. El ministro de Economía, Danilo Astori, anunció que más de la mitad de esa suma será absorbida por la puesta a punto del alicaído ferrocarril. El cumplimiento de esta meta no solo atenderá el transporte de la pasta de celulosa hasta el puerto sino que permitirá además igual uso para otros rubros de producción, así como de pasajeros.
Pero no se conoce aún como agenciará el gobierno la financiación de una suma que excede sus actuales disponibilidades fiscales. Las opciones son mayor endeudamiento, algo poco deseable, o recurrir a inversores privados a cambio de facilidades en la explotación del servicio. Otro punto es que la gigantesca planta proyectada generará energía eléctrica por biomasa que excederá sus propias necesidades, dejando un excedente que puede cubrir un 8% del consumo eléctrico total del país. Ese excedente sería similar al que ya producen en conjunto las dos plantas de celulosa existentes, la de UPM de menor porte en Fray Bentos y la de Montes del Plata en Colonia.
Si las negociaciones del gobierno con el gigante finlandés llegan a buen término y se soluciona la parte de financiamiento por el Estado, solo quedará lidiar con los arrestos de los ambientalistas de Gualeguaychú. Ya se han levantado en armas, como hicieron en la década pasada contra la ex Botnia, aduciendo, con más rabia que sensatez, que desde el río Negro pueden contaminar el río Uruguay. El gobierno argentino solicitó información sobre esta tercera planta, pero tal vez solo para quedar bien con los manifestantes entrerrianos. El presidente de la delegación uruguaya en la bilateral Comisión Administradora del Río Uruguay, Gastón Silberman, aseguró que no corresponde que ese organismo monitoree una planta en el centro de nuestro territorio. El punto de mayor gravitación, de todos modos, es la estimación de Astori de que, si sale adelante, el proyecto aportará eventualmente un 1,5% del PBI, incremento de agudo impacto en una economía que anda a los tumbos.