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Martin Wolf: "Se sentirá quizás como una recesión global, pero nada como la crisis de 2008-2009"

Según el especialista, con la caída de China el mundo se quedó sin motor de la economía. También señaló que Chile fue demasiado optimista con su desarrollo

No estamos atravesando una crisis financiera global como la de 2008-2009, pero sí un período que podría tener ecos de la crisis asiática, y que entre sus causas tiene una desaceleración mayor a la esperada en China, asegura Martin Wolf, el columnista económico jefe de Financial Times. Eso, aclara, podría tener un gran impacto en las economías emergentes, tal como ocurrió en 1997.
Entre los afectados nombra a Chile, pero no sólo por su dependencia de las materias primas, sino también por su exceso de optimismo. "Estuve en Chile hace dos años y vi que el optimismo de que Chile se convertiría en un país desarrollado era un poco excesivo".
–La caída del mercado bursátil en China ¿es un fenómeno aislado o es una señal de que la desaceleración es mayor a lo esperado?
–El mercado bursátil chino es muy difícil de interpretar. Es muy errático y lo ha sido así por mucho tiempo. Es muy difícil calcular el valor de las empresas chinas; los datos son muy pobres. Por lo tanto, es una señal muy ruidosa. En segundo lugar, el mercado está saliendo de una enorme burbuja. Pero el valor sigue siendo muy alto, en relación a como estaba cuando empezó la burbuja. Así es que no se puede decir que las acciones chinas han caído de forma irracional, es una corrección racional. Tercero, las bolsas no son un buen indicador de la economía china, porque una gran parte de la economía no está en el mercado bursátil.
A pesar de esto, sí creo que están pasando cosas inquietantes en China. Pero tiendo a pensar que lo que está pasando en el mercado cambiario, la salida de capitales y la reducción de las reservas son mucho más significativos.
–¿Qué le preocupa más?
–La más obvia es la salida de capitales, pero también está claro que el crecimiento se está desacelerando y las autoridades están teniendo que usar la política fiscal y monetaria para mantener el crecimiento en línea con su meta.
–¿La desaceleración de los países emergentes se explica por China, y la caída de los precios de los commodities, o hay factores estructurales?
–Las dos cosas. Ha habido una tendencia de menor crecimiento en los países emergentes por varios años. En general, se puede ver que el FMI ha estado bajando el pronóstico de crecimiento para los mercados emergentes año tras año desde 2011, desde mucho antes de la desaceleración de China, incluso cuando el crecimiento del país era muy sólido. Así es que claramente hay cosas estructurales que están pasando en las economías emergentes, pero estas dificultades se han hecho ahora más difíciles porque China se está desacelerando, la política monetaria de Estados Unidos ha comenzado a normalizarse, el dólar se está fortaleciendo y, pese a que eso podría ayudar en el mediano plazo, entregando competitividad a sus exportaciones, en el corto plazo significa que el capital está saliendo de los emergentes, y eso está provocando claramente estrés financiero en algunas economías.
Tenemos una desaceleración estructural en muchos países, incluyendo a China, pero también en Brasil, Sudáfrica, Turquía, en grandes países. La única excepción parece ser India, que se desaceleró antes. Además de eso, hay políticas cíclicas de corto plazo muy importantes: los commodities colapsaron, arrastrados en parte por China, pero no sólo por China, y el cambio en las condiciones monetarias.
–Durante la crisis financiera de 2008, China asumió como motor de la economía mundial. Ahora que se desaceleró ¿quién empujará el carro de la economía global?
–Nadie, es simple, nadie.
–¿No puede hacerlo EE.UU.?
–No. Si tienen mucha suerte, el crecimiento de EE.UU. podría ser de 2,5%. Yo en realidad creo que es más probable que sea de 1,5% de ahora en adelante. Si se mira a EE.UU. en los últimos seis años, desde la crisis en 2009, su crecimiento ha sido de 2% al año. Y en ese período el desempleo bajó de 10% a 5%. Eso nos dice que el crecimiento de 2% está cerca del potencial, probablemente 1,5%. No puede ser más alto por el bajo crecimiento de la productividad y el proceso de envejecimiento. Si sube mucho más allá de eso, es probable que la FED coloque el freno y no creo que el tipo de cambio ayude y permita que la demanda de los consumidores sea suficiente para impulsar al mundo. Hay que recordar, además, que la economía estadounidense es considerablemente más pequeña, en relación a la economía global, que hace quince años, así es que no tiene el mismo poder de motor. EE.UU. ya no puede hacer lo que hizo después de la crisis asiática en 1997, lo que finalmente condujo a la crisis financiera. Por lo tanto, espero que la expansión de la economía global sea débil por mucho tiempo.
Lo único que podría compensar esto es que con el tiempo, no inmediatamente, la caída de los precios del petróleo impulse el consumo en términos reales en varios países, como EEUU, Europa, Japón, India y China. Y eso podría apoyar la recuperación en esas economías.
–¿Estamos al borde de una crisis de crédito?
–No lo sé. Probablemente no, China puede manejar sus dificultades de crédito lo suficientemente bien, por las razones que expuse en mi columna la semana pasada: tiene una cuenta de capital bastante cerrada, tiene enormes reservas en moneda extranjera, no creo que sufra una crisis financiera real. El sector financiero de EEUU está mucho más fuerte que en 2007, mucho más robusto. No estoy muy seguro de que Japón lo pueda manejar. Podría haber un estrés en la zona euro nuevamente, pero el BCE es un banco central muy poderoso ahora. Hay vulnerabilidades en Europa, pero una crisis de pánico total es poco probable. Las crisis de pánico siguen a períodos de euforia, cuando las personas toman un riesgo excesivo porque están siendo sobre optimistas. No ha habido sobreoptimismo en el mundo desarrollado desde 2007. En el único lugar donde ha habido mucho optimismo es en las economías emergentes. Se podría esperar algo como la crisis asiática en el peor escenario, que afecte a distintos países. La crisis asiática golpeó a Brasil y Rusia, fue muy importante, no la estoy subestimando, pero no fue una catástrofe global. Habrá muchos shocks de crédito, asociados con la corrección en los mercados emergentes y China, los exportadores de commodities, pero probablemente no una crisis financiera global.
–Pero la crisis asiática fue brutal con los emergentes, entre ellos Chile
–Sería muy malo para Latinoamérica, y aún peor para muchos países asiáticos. Es fácil ver que hay una serie de países que son muy importantes y se ven muy frágiles. Brasil es uno de ellos, política, económica y financieramente. Estoy preocupado por la posibilidad de una fuga de capitales desde Rusia. Turquía es otro país que me preocupa. Espero que Venezuela colapse, pero no tendrá una gran importancia global. Argentina parece estar mejorando. Si tiene algunos ecos de la crisis asiática podría ser muy incómodo para muchos países, como los exportadores de commodities. Estamos hablando de una posible desaceleración global significativa, que se sentirá quizás como una recesión global, pero nada como la crisis de 2008-2009.