U$D

JUEVES 13/12/2018
Dólar Banco Nación
/
Merval

El modelo de seguridad favorece a la corrupción

El modelo institucional de seguridad pública de Brasil es más susceptible a la corrupción que los de otros países. Con varios policías estatales en vez de una nacional, es más difícil combatir la corrupción en esos órganos, afirma el sociólogo Ariel Ávila, al frente de la Fundación Paz y Reconciliación, en Bogotá.

Ávila recordó que México tuvo casos de corrupción en sus policías y acabó por crear la Policía Federal Preventiva en 1999, resultado de la unión de la Policía Vial y de Puertos, la Policía Fiscal Federal y la Policía de Migración. El cuerpo ganó atribuciones de investigación en 2009 y pasó a llamarse a la Policía Federal. Él evalúa que el cambio institucional en ese país fue positivo.

Ávila es uno de los principales expertos en seguridad de América Latina. En el instituto que dirige, trabaja en la elaboración de mecanismos de control y combate a economías ilegales.

Para él, Brasil es un caso intrigante porque incluso en los períodos en que redujo la pobreza no fue capaz de disminuir los índices de homicidio. "Brasil es uno de los países más violentos de América Latina, atrás incluso de Colombia y México", dice, al advertir a la necesidad de políticas de prevención. "Hoy no veo en Brasil medidas de prevención juvenil que operen contra los mercados ilegales. A un joven en esa situación solo le ofrecen la prisión o la muerte. Eso no es una política de prevención".

-Valor: Brasil es uno de los países más violentos de América Latina, pero no tiene carteles de drogas como México. ¿Cuáles son sus particularidades?

-Ariel Ávila: Brasil es un caso curioso: tiene una tasa de homicidios de 27 muertos por 100 mil habitantes, cuando Colombia está en 23 por 100 mil. Brasil tuvo una gran política para sacar a las personas de la pobreza durante el gobierno de Lula. Y, a pesar de que muchos salieron de la pobreza, la tasa de homicidios siguió siendo impresionante. Para nosotros, expertos en seguridad, Brasil es una incógnita. Son varias las explicaciones. La primera es que Brasil no tiene un conflicto armado como Colombia, pero es el segundo consumidor de cocaína del mundo, detrás de Estados Unidos. Esto generó una dinámica de violencia urbana diferente del conflicto armado colombiano, entre fuerzas de seguridad y guerrillas. Y diferente de México, que vive una guerra contra el narcotráfico. Brasil puede no tener carteles como los de Medellín o Sinaloa, pero tiene importantes estructuras ligadas al tráfico. El propio Fernandinho Beira-Mar siempre venía a Colombia, donde estaba protegido por miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y manejaba negocios. Venezuela, por su parte, es un fenómeno aparte. A pesar de ser el país violento de la región al lado de Honduras, pasa por un proceso de desinstitucionalización, con colapso de la política, de la economía y órganos de seguridad.

-América Latina tiene graves problemas de seguridad pero no está en guerra, como Siria, por ejemplo. ¿Qué otra región del mundo tiene un problema de seguridad pública tan grave?

-De hecho, América Latina es la región más violenta del mundo. Recientemente, el norte de África, con conflictos en Libia, también se ha vuelto más violento. En el África subsahariana, la violencia creció en países como la República Democrática del Congo. Pero América Latina tiene un histórico más antiguo. México combate los carteles desde los años 2000, y Colombia lleva ese conflicto desde hace 50 años. Históricamente, somos la región más violenta del mundo.

-América Latina tiene graves problemas de seguridad pero no está en guerra, como Siria, por ejemplo. ¿Qué otra región del mundo tiene un problema de seguridad pública tan grave?

-De hecho, América Latina es la región más violenta del mundo. Recientemente, el norte de África, con conflictos en Libia, también se ha vuelto más violento. En el África subsahariana, la violencia creció en países como la República Democrática del Congo. Pero América latina tiene un histórico más antiguo. México combate los carteles desde los años 2000, y Colombia lleva ese conflicto desde hace 50 años. Históricamente, somos la región más violenta del mundo.

-¿Hay una solución común para distintas realidades? ¿Las negociaciones hechas en Colombia servirían para México o Brasil?

Es diferente. En Colombia fue una negociación dentro de un conflicto armado. México está en guerra contra el narcotráfico, pero no buscará un acuerdo de paz con esos grupos. En América Central, a su vez, se intentó varias cosas. El Salvador hizo pacto con las pandillas locales, que se rompió y llevó al aumento de la violencia. En Brasil no son grupos armados ilegales, como las guerrillas colombianas. Lo que se puede hacer es lo que hace Estados Unidos, es decir: someter a miembros de facciones a la justicia. Pero Brasil tendría que hacer medidas complementarias. Sólo perseguirlos y procesarlos no sirve. Tiene que someterlos a la justicia ofreciendo beneficios jurídicos.

-En Brasil, la seguridad pública queda a cargo de los Estados y sus policías. ¿El modelo institucional de Brasil es un problema? Esto dificulta una solución a largo plazo?

-El modelo brasileño es mucho más parecido al modelo mexicano, con policías locales y específicos, que con Colombia, cuyo modelo es centralizado. El modelo con policías estatales y municipales es más propenso a la corrupción. México, por ejemplo, vivenció esto y tuvo que crear una policía federal. Creo que el modelo mexicano de antaño o el modelo brasileño actual permite más corrupción. Lo que no significa que un modelo nacional no tenga corrupción. Pero el hecho de que haya tantas policías hace más difícil el control.

>

-¿Usted ve alguna solución para Brasil?

Creo que Brasil necesita urgentemente atacar la corrupción en los órganos de seguridad, y eso significa tener contrainteligencia. Segundo, necesita mejorar su modelo penitenciario. Las prisiones son un gran fiasco en Brasil, así como en todo continente, y no logran aislar a los criminales de sus facciones. Tercero, necesita una gran reforma en lo que se refiere a la prevención juvenil. Hoy no veo en Brasil medidas de prevención juvenil contra mercados ilegales. A un joven dentro de una facción le ofrecen la prisión o la muerte. Esto no es una política de prevención. l

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Más notas de tu interés