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El impeachment no resuelve los problemas que sufre la economía

El impeachment no resuelve los problemas que sufre la economía

El mercado financiero está haciendo fuerza para Dilma queda definitivamente apartada del poder y Michel Temer sea proclamado presidente. Hace poco más de tres meses, el presidente interino había sorprendido incluso a miembros de su propio equipo económico con la determinación de anunciar los objetivos fiscales de su gobierno. El más importante de ellos fue la propuesta de enmienda constitucional que establecía un límite para el gasto público. Los inversores, gerentes y jefes de las tesorerías de los bancos esperan que la propuesta sea aprobada. El gobierno también.

La salida definitiva de Dilma, a punto de hacerse realidad, "instaura una nueva jurisprudencia. El impeachment funcionará, a partir de ahora, como una especie de recordatorio sin consulta directa al electorado. Sus únicas condiciones efectivas son una conjunción de baja popularidad y falta de apoyo en el Congreso", afirma Marcos Nobre, profesor de filosofía política de Unicamp.

En una columna publicada en Valor Económico, Nobre recuerda, sin embargo, que el "precio del impeachment" puede ser llegar al mismo lugar, incluso porque "cuanto más próximo e cierto se tornó el "cadalso" de Dilma Rousseff, el "Gran Ajuste" prometido por Temer se fue reduciendo al apriete de algún que otro tornillo. Quedó clara la diferencia entre quien hizo fuerza por el "Gran Ajuste" y quien realmente lo ejecutó". Y hace una recomendación oportuna: "Primero, rezar para que la calma mundial continúe y para que la llegada del "fondo del pozo económico" no se acerque demasiado a la llegada del "fondo del pozo social".

La propuesta de ponerle un techo al gasto vale para el período de Temer, evidentemente. Tal vez ajustando en el área de la salud. Quizás avanzando en uno o dos años del próximo período presidencial. Tal vez, el verdadero sacrificio que el gobierno solicite en el año 2017 sea aprobar una reforma de las pensiones, aunque mínimas".

"A lo sumo, el gobierno va a ser mero espectador del tira y afloje entre la inflación y algún milagro en la recaudación de fondos. Si los milagros vienen, se librará de la alta inflación. De lo contrario, lo que se verá una vez más es el ajuste a través de la inflación que probablemente se impulse con el aumento de la presión fiscal. En tal escenario, el gobierno seguramente perderá al presidente del Banco Central. Y probablemente también a Henrique Meirelles", alerta Noble.