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¿Burbuja o revolución?

Poca gente conoce a Felix Arvid o a Rubén Doblas, pero prácticamente todo el mundo sabe quién es PewDiePie o El Rubius. Por si hay alguien que todavía resiste a la revolución de los influencers, se trata del YouTuber con más seguidores del mundo (54.4 millones de subscriptores en YouTube), en el caso de Felix y del tercero en ese ranking, en el caso de Ruben (23.7 millones de subscriptores).

Tener más de 20 millones de subscriptores en YouTube es como tener la mayor audiencia televisiva de la historia de nuestro país a tu disposición todos los días (las hazañas futbolísticas de "La Roja" en los últimos años generaron audiencias entre 15 y 18 millones de espectadores). Esto hace posible que su video "Pikachu es Dios" tenga más de 34 millones de visualizaciones y claro mucha gente empieza a preguntarse si nos hemos vuelto locos.

El increíble auge de estos líderes de opinión "digitales" se ha visto acompañado por un aumento considerable en la colaboración con marcas que han identificado un nuevo canal de influencia y recomendación con sus consumidores.

La proliferación de publicaciones patrocinadas, de campañas de promoción que no dejan clara la naturaleza comercial del contenido y las polémicas causadas por algunas colaboraciones hace pensar a muchos expertos que estamos ante una burbuja de influencia a punto de estallar.

Sin embargo, muchos otros opinan que estamos ante el santo grial del marketing: la recomendación y la prescripción auténtica a gran escala.

La tecnología nos ha convertido a todos en consumidores y creadores al mismo tiempo y las marcas tienen la posibilidad de trabajar con cientos de influencers que mantienen una relación auténtica con su marca. La influencia en comunidad o la "micro-influencia" se está empezando a utilizar cada vez más y vemos que se puede cultivar la conversación, la confianza y la prescripción entre consumidores de forma sostenible.

La solución se basa en mayor transparencia y en colaboraciones auténticas en las que los influencers no actúen como meros espacios publicitarios. La influencia se basa en la economía de confianza entre el influencer y su audiencia y por lo tanto las colaboraciones pagadas deberán respetar esta relación si quieren lograr algo único y revolucionario en la historia del marketing: el boca a boca genuino y a gran escala.

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