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A pesar de la crisis, los inversores buscan refugio en Brasil

Los intereses bajísimos o negativos en las principales economías mundiales favorecieron el flujo de dinero al país. Confianza en las medidas pro mercado de Michel Temer

Los mercados brasileños despuntan este año como el mejor lugar para que los inversores ganen dinero, a pesar de los escándalos de corrupción, el impeachment contra Dilma Rousseff, la epidemia del virus zika y los problemas logísticos que rodean el inicio de los Juegos Olímpicos de Rio.
El índice MSCI Brasil acumula una suba de 58% en 2016, solo detrás de Perú en una lista de 165 indicadores de países compilada por la firma de datos financieros MSCI. A su vez, el índice diversificado del banco estadounidense J.P. Morgan para títulos de mercados emergentes registró un alza de 24% para Brasil, el tercer mejor desempeño entre 66 países. Además, los títulos corporativos brasileños subieron 22% en lo que va del año. El real, que había perdido valor en los últimos años ante el dólar, dio un salto de 24%.
Brasil tuvo un excelente desempeño en ese segmento, contra las previsiones que apuntaban a una continuación del declive observado en los mercados emergentes en los últimos años. Las tasas de interés bajísimas o incluso negativas en las principales economías mundiales llevaron a los inversores a volcarse a los países en desarrollo en busca de mejores ganancias. El flujo de ingreso de capital en títulos de mercados emergentes alcanzó el record de u$s 14.100 millones en julio, según el EPFR Global, firma que monitorea ese tipo de datos.
Pero las subas registradas en esos mercados ponen ansiosos a los inversores, que no ven llegar las reformas políticas ni las recuperaciones económicas que estiman necesarias para las inversiones de largo plazo en esos países.
Algunos incluso temen que las ganancias preanuncien reversiones acentuadas ante shocks en el mercado o un alza sostenida en la tasa de interés, que podrían redoblar las preocupaciones con el riesgo de que gobiernos y empresas de naciones emergentes pierdan acceso de bajo costo a los mercados globales de títulos de deuda.
Ese riesgo es sustancial en Brasil. El país atraviesa una fuerte recesión y una transición política, junto a las investigaciones por la corrupción en Petrobras. Algunos inversores señalan que la economía alcanzó el fondo del pozo y comienza a levantarse. Datos sobre producción industrial divulgados la semana pasada exhibieron la mayor expansión en los últimos tres años, con la balanza comercial alcanzando el superávit más alto desde 1992. "Las cosas comienzan a dar un giro en Brasil", dijo Sean Newman, gerente senior de portfolio de la gestora estadounidense Invesco. Newman comenzó a ampliar sus colocaciones en títulos de Brasil a inicios del año.
Otros inversores se concentraron en el impeachment de Rousseff, apostando a que el presidente interino Michel Temer favorezca políticas pro mercado que impulsen la reanudación del crecimiento. Entre las medidas de su gobierno figura una reforma constitucional que establece un techo para los gastos públicos por veinte años. Esos inversores esperan que Temer siga una trayectoria similar al del nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri, que llegó a un acuerdo con los acreedores internacionales para cerrar una larga disputa en torno a los títulos soberanos y removió las barreras a la inversión extranjera en las bolsas argentinas. Con el voto del Reino Unido a favor de dejar la Unión Europea y muchos políticos estadounidenses criticando acuerdos comerciales, algunos inversores creen que puede ser más fácil encontrar líderes pro mercado en países emergentes. "Gran parte del mundo desarrollado se mueve hacia el populismo, mientras América latina está caminando hacia el centro", dijo Cullen Thompson, director de Bienville Capital, gestora de recursos norteamericana que administra una cartera de u$s 1.200 millones.