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Roger Federer: la última estación de un recorrido dorado

Roger Federer: la última estación de un recorrido dorado

Cuando el próximo 8 de agosto celebre su 35º cumpleaños, Roger Federer estará probablemente en uno de los 16 courts del complejo de Barra de Tijuca recorriendo el camino que lo separa del único sueño deportivo que aún le resulta esquivo: colgarse una medalla de oro como el mejor tenista olímpico.

Su ambición por alcanzarla es tan grande como la inmensa cantidad de trofeos y ganancias que ha recolectado en su historia. El tenista profesional más rico del mundo tiene una cuenta pendiente y la quiere saldar en Río de Janeiro antes de que su brillante trayectoria deportiva, esa que lo ubica como el mejor exponente de la historia del deporte blanco, encuentre su recta final.

Cuatro años atrás acarició la oportunidad en Londres, cuando alcanzó la final ante el escocés Andy Murray. Pero el descomunal esfuerzo que tuvo que realizar para doblegar en las semifinales a Juan Martín Del Potro lo dejó sin fuerzas para el último asalto. Con el argentino jugó el partido más largo de la historia olímpica, definido por un increíble 19-17 en el tercer set disputado en el mítico estadio All England de Wimbledon, el escenario de sus más grandes hazañas como deportista, tras 4 horas y 26 minutos de una batalla memorable. Y con muy poca energía, en la final ya no pudo con el local, que lo obligó a resignarse a obtener una medalla de plata.

El oro olímpico solo le llegó en Beijing 2008, pero en la modalidad de dobles junto a su compañero Stanislas Wawrinka, socio también de una de sus últimas hazañas colectivas en un juego netamente individual: conseguir la Copa Davis en 2014 con Suiza.

Pero Federer no se resigna, como la ha demostrado una y otra vez en una carrera que refleja el éxito no solo en su récord de 302 semanas como número uno (237 consecutivas) y 17 títulos de Grand Slam entre sus 88 torneos ganados, sino también en el de los ingresos monetarios, que lo muestran como el participante de estos JJ.OO. que más riqueza acumuló el año pasado, con una cifra que trepó a los u$s 67 millones, según la revista Forbes,

Desde que inició su ciclo profesional allá por 1998, acumuló ganancias por más de 98 millones de dólares en premios y se convirtió en una marca codiciada por las empresas, capaz de acumular ingresos por u$s 370 millones.

Su relación con el mundo de los patrocinantes se inició en 1995 con la marca de raquetas Wilson y la compañía deportiva Nike, con la que selló un contrato por u$s 10 millones anuales. Pero su atractivo comercial se disparó en 2003 tras ganar el primero de sus cinco títulos en el césped de Wimbledon. Así, incorporó a los relojes Maurice Lacroix, luego reemplazados en su cartera por Rolex, Gillette, Jura, Mercedes, Credit Suisse, chocolates Lindt, National Suisse, y el champagne Moet Chandon, compañía con la que firmó , en 2012 un contrato por u$s 30 millones al año. Y hasta se dio el gusto de tener su propia línea de ropa, la que se encarga de promover en cada torneo que disputa. Con tanto dinero embolsado y más allá de cultivar un perfil moderado, no es extraño que tenga algunas excentricidades, como coleccionar autos de lujo, comprar un departamento de 200 metros cuadrados en el piso 50 de uno de los rascacielos más extraordinarios de Dubai y construirse una lujosa mansión a orillas del lago de Zurich que le costó más de u$s 10 millones. Pero como esposo de Mirka Vavrinec desde 2009 y padre de dos pares de mellizos (dos mujeres de 7 años y dos varones de 3 años) también se preocupa por hacer crecer esos ingresos hacia el fuuro. Federer es uno de los principales inversores del grupo 3G Capital Partners, el fondo brasileño de private equity dueño de Burger King, Heinz, Kraft y el gigante cervecero AB InBev, que posee oficinas justo en Rio de Janeiro.

Allí, a donde Federer anunció ya a fines del año pasado que iría a disputar sus quintos Juegos Olímpicos, tras participar en Sidney 2000, Atenas 2004, Beijing 2008 y Londres 2012. Por entonces, lo hizo con un mensaje de Twitter cargado de emoticones, un elemento que incorporó al diseño de la indumentaria que vende con su fundación para asistir a niños de Sudáfrica y a los jóvenes atletas suizos. Y pocos días atrás, lo ratificó en el propio Wimbledon, donde alcanzó la semifinal y se convirtió en el tenista que más partidos ganó en torneos de Grand Slam (307) en toda la historia.

"Para mí, es muy importante participar en unos Juegos Olímpicos, sin importar en qué lugar del mundo se disputen", señaló el actual número 3 del ranking mundial y remarcó que el "fantasma" de un contagio del virus Zika no torcerá su decisión. "Me pondré un repelente de mosquitos y tomaré las precauciones que tenga que tomar y ya", aseguró.

Tiene una meta clara y, como dicta su origen helvético, sabe mejor que nadie que las agujas del reloj corren y juegan en su contra. Al "Expreso Suizo" le queda sólo una estación para intentar completar el recorrido dorado, los Juegos de Río.