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Brilla tu, loca Generación Dorada

Basketball - Men's Preliminary Round Group B Argentina v Brazil - EUO

Basketball - Men's Preliminary Round Group B Argentina v Brazil - EUO

Manu Ginóbili, Delfino, Luifa Scola, el Chapu Nocioni. Los últimos mohicanos, treintones, algunos largos, con obcecación infantil y madurez en perspectiva, negándose a sí mismos (“La Generación Dorada no existe más”, Scola dixit) con la mirada húmeda, empecinados en analizar el partido aún en "la histórica despedida", todavía mascullando, desconcentrados por esa fugazmente inoportuna ovación como si le hubieran ganado al Dream Team otra vez y no hubieran perdido hace instantes por casi 30. Déjenme enojar un ratito por perder y luego charlamos de la historia y bla bla bla.

Es que ese triunfo monumental de Atenas 2004 sigue ocurriendo, bambolea aún la red, trémula, se escuchan shic y shic los triples que no rozan el aro; Manu no acaba de caer desde la cumbre de aquel doble pizza con anchoas y fainá que tiró frente a Serbia; pica y pica sobre el aro, un, dos, tres, cuatro botes y adentro con la "e"  desde la panza y la ooo es alarido liberador el triple de Nocioni contra Brasil,  que forzó el primer suplementario de esa victoria de miedo. 

¿Ese doble fue en la final? ¿Con el triple ganamos o empatamos? ¿Por qué miraste el piso antes de tirar para 3 cuando terminaba el partido? ¿Para no pisar la línea?No, la línea es una excusa... porque cuando amagas y te recomponés para lanzar otra vez, una fugaz mirada a tus pies, sirve, además, para re verticalizar el cuerpo, tomar impulso sin torcerte y hacer un tiro con arreglo a tu propia estilo ... lo aprendes en el mini...  después no lo pensás, sólo lo haces”, sería la respuesta desde este escritorio con improbables antecedentes en la materia.

Ese presente y pasado continuo, donde todo está ocurriendo como en el nirvana, no se explica por la memoria en abstracto sino por los logros que siguieron, menos reflejados en números que en una actitud. La leyenda, claro, no se alimenta sólo de números si no de algunos intangibles que, si se los sabe mirar, se pueden tocar.

Compromiso, profesionalismo,  heroísmo del bueno, un algo humano, cercano, cero divismo, algo extraño, indescifrable, apenas escrutable en ese fulgor de Luifa, obligado a reflexionar ante los periodistas sobre el momento histórico que fuerza a un balance de años, para libros, mientras todavía, tranquilo pero caliente, bordea un reojo hacia la cancha, el aro, la zona, el aro, la zona. Enajenado de la pregunta, obvio que sólo piensa en el juego que acaba de terminar, que parece importarle sólo a él; como parecía importarle sólo a Manu la derrota por el tercer puesto en Londres, cuando en medio de las felicitaciones y la ovación, descerrajó: “¡Lo quiero jugar de vuelta, ya!”. ¿Eso es NBA? Naa, eso es horas de club, matándote en picados de media cancha (el potrero del basquetbolista) donde el que la mete, saca. ¿Quién puede marcar a un zurdo con ese bagaje?

La planilla y algún recuadrito al costado de los titulares sobre “La Generación Dorada” esto y aquello...,  dirá que el seleccionado argentino de básquetbol perdió esta noche frente al poderoso ’Dream Team’ de los Estados Unidos por 105 a 78 (56 a 40), por los cuartos de los Juegos de Río 2016.  Listo, ya está. Copete y pirámide invertida, hubo que volver desde los mozaicos flojos, la cancha a medio techar y el "tablero" despintado de madera a este escritorio donde ondula el monitor, bajo esta lluvia apenas triste que revolotea los lentes. 

*editor de Cronista.com, ex basquetbolista improbable del Cultural y Deportivo Sparta Club de Villa María.