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La historia del rugbyen los Juegos Olímpicos

Previo a Río 2016, la ovalada fue olímpica en cuatro oportunidades. La importancia del Barón Pierre de Coubertin, quiénes fueron los países más ganadores y cuáles fueron las particularidades de cada edición.

Posiblemente, esa pasión que llevó al Barón Pierre de Coubertin a convertirse en una verdadera leyenda de los Juegos Olímpicos, también haya sido reflejada en la inclusión del rugby en la competencia. Es que, desde que el francés apostó con entusiasmo por el origen del Comité Olímpico Internacional, el ente que inició la Era Moderna del Olimpismo en Atenas 1896 y que presidió durante 29 años, también aplicó la misma vehemencia para introducir a la disciplina ovalada como parte de su estructura. A 92 años de esa fecha, la guinda volverá a ser olímpica en Río 2016, y si bien será en formato de Seven -en todas las ediciones anteriores se disputó en la modalidad de XV-, el espíritu seguirá intacto.

París 1900

La capital francesa fue testigo del desembarco de la ovalada en la cita olímpica, aunque la competencia presentó diversas particularidades. Una de ellas consistió en que los Juegos se extendieron desde el 14 de mayo hasta 28 de octubre, una prolongación que no suele tener por estos días. Otra novedad fue la participación de apenas tres equipos en el deporte ovalado: el anfitrión, Alemania y Gran Bretaña. Por otro lado, tanto el seleccionado teutón como el británico, fueron representados por clubes que se desempeñaron bajo el nombre de cada país: El Frankurt Football defendió los colores alemanes, mientras que el Moseley Wanderers hizo lo propio por el Reino Unido. El local, en cambio, convocó a distintos jugadores provenientes de clubes como Stade Français, Racing Metro y Cosmopolitan. Sobre el césped, el combinado galo se impuso en sus dos compromisos -27 a 17 ante Alemania y 27 a 8 frente a Inglaterra- para consagrarse como primer campeón olímpico. La última peculiaridad de esta edición tuvo como protagonista al partido por la medalla de plata, que nunca se jugó.

Londres 1908

Luego de la ausencia en Saint Louis 1904, el rugby volvió a entrar en la escena olímpica. A diferencia de lo ocurrido en París, solo dos equipos se midieron en busca de la presea dorada: Gran Bretaña y Australasia (Australia y Nueva Zelanda). En principio, Francia iba a ser el tercer participante, pero no logró formar un equipo. Un factor que sí se repitió en esta edición de los Juegos Olímpicos fue la participación de dos clubes en representación de cada seleccionado: Waratahs, que al momento de la disputa del torneo se encontraba realizando un gira por el continente europeo, jugó bajo el nombre del combinado oceánico, en tanto que la Rugby Football Union de Inglaterra convocó al equipo del Condado de Cornwall por haber sido el mejor del país en 1907. Ante estas circunstancias, el partido decisivo tuvo finalmente lugar en el White City Stadium, donde Australasia logró un inapelable 32 a 3.

Amberes 1920

Francia, los Estados Unidos, Rumania y Checoslovaquia hicieron que el rugby volviera a presentarse en un Juego Olímpico doce años más tarde, luego de una extensa escasez de equipos que privó al deporte de estar presente en las restantes citas. Previo al inicio de la competencia, rumanos y checoslovacos se ausentaron, por lo que el Oro quedó a merced del ganador del encuentro que se disputó entre franceses y estadounidense. El elenco galo, que contaba con algunos jugadores que se habían desempeñado en el Torneo de las 5 Naciones, era el gran el favorito a coronarse en la ciudad belga, pero los Estados Unidos, con un plantel plagado de jóvenes universitarios, sorprendió al llevarse el triunfo por 8 a 0.

París 1924

Cuatro años más tarde, Rumania se sumó a los dos protagonistas de la edición anterior para brindarle un mayor atractivo a la lucha por el primer lugar. EE.UU. se presentó en el Estadio de Colombes, con seis players olímpicos de Amberes 1920, mientras que Francia incluyó solo a dos jugadores que habían disputado esa final. Más allá de los esfuerzos por parte de los jugadores rumanos, Francia y los EE.UU. los superaron sin inconvenientes y el 18 de mayo más de 20.000 personas se acercaron para presenciar la gran final. La victoria volvió a quedar en manos del seleccionado norteamericano, que festejó por 17 a 3. Este hecho generó que los espectadores saltaran al campo para agredir a los jugadores americanos, que solo pudieron retirarse del campo bajo custodia policial. Este episodio disgustó a las autoridades del Comité Olímpico Internacional, que sumado al salida de Barón Pierre de Coubertin en 1925 y a las intenciones por favorecer a los deportes individuales, terminaron eliminando al deporte de la esfera olímpica, hasta ahora.