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Fuerte ajuste para afrontar los Juegos Paralímpicos

El 7 de setiembre es la fecha estipulada para que los Juegos Paralímpicos lleguen a Río de Janeiro y revivan, al menos por otros 11 días, el espíritu deportivo en la ciudad. Será el turno de 4350 atletas especiales de 176 países, que esperan competir en 528 pruebas.
Sin embargo, el evento aún está en duda, por los enormes problemas financieros que arrastra el comité organizador, enfrascado en una pelea con la Justicia brasileña que decidió congelarle la transferencia de fondos públicos o patrocinios de empresas estatales hasta que haga públicas sus cuentas y detalle sus gastos, bajo pena de aplicarle una multa de u$s 31.000 diarios si no cumple con la medida. Con solo 12% de las entradas vendidas y poco apoyo de los patrocinadores, el propio presidente del Comité Paralímpico Internacional, Joseph Craven, reconoció que la situación es "bastante precaria" y acudió al alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, quien aseguró que posee cerca de u$s 40 millones para que los Juegos se desarrollen con normalidad. "Sería una vergüenza para Brasil y para las personas con discapacidad que no se celebraran", admitió.
Lo cierto es que, a dos semanas de la ceremonia de apertura, muchos deportistas paralímpicos de todo el mundo aguardan aún que les lleguen los u$s 7,5 millones que necesitan para pagarse los pasajes aéreos que los trasladen a tierras cariocas. Y para hacer frente al evento el comité organizador anunció un fuerte recorte de gastos, que incluye la eliminación de la sede de Deodoro, el cierre o unificación de algunos centros de prensa, así como la reducción de carpas, servicios de transporte, cantidad de voluntarios y de espectadores por instalación deportiva.