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El "carnaval" deportivo tendrá color argentino

La ceremonia de apertura de los Juegos estará marcada por la tradicional fiesta que caracteriza a Río y por la fuerte presencia argentina. Con una delegación récord y la mayor compra de entradas después del país anfitrión, la fiesta se teñirá de albiceleste. Hasta Macri estará en el Maracaná.

La delegación de atletas más numerosa de su historia, el presidente Mauricio Macri en el palco y miles de compatriotas en las tribunas le pondrán un tono argentino a los primeros Juegos Olímpicos de Sudamérica. En la medida en que se acerca la hora del inicio de la celebración más importante del deporte a nivel mundial, la tonada argentina y el color albiceleste comienza a ganar las calles de Río de Janeiro, donde turistas de todo el mundo se mezclan entre los habitantes de la ciudad y los cientos de militares y efectivos armados que custodian las calles. La Argentina es el cuarto país desde el que más entradas se adquirieron para los JJ.OO, detrás del anfitrión Brasil, Estados Unidos y Francia; mayormente para los partidos de la Selección de básquetbol, que tendrá a Emanuel Ginobili como figura. Y el interés por ver los Juegos fue in crescendo en la medida en que se multiplicaron los clasificados para las diferentes disciplinas, más allá de los temores por el virus del zika o la seguridad, tras los recientes ataques terroristas que golpearon en diferentes puntos del planeta.
La Argentina competirá en 26 deportes y los 213 deportistas que tomarán parte de las pruebas, cifra sólo alcanzada en los Juegos de Londres 1948, comenzaron a llegar a la ciudad hace apenas 48 horas. De hecho, ayer algunos se hicieron presentes en la ceremonia en la que se izó la bandera nacional en la Villa Olímpica de Barra de Tijuca, donde comparten alojamiento con los representantes del resto de las 206 naciones que competirán desde mañana mismo, cuando comience el torneo de fútbol femenino. Muchos de ellos volverán a encontrarse en 72 horas, cuando en el marco de una ceremonia austera pero llena de color, se inauguren formalmente los 28vos. Juegos de la XXXI Olimpíada de la era moderna. Una ocasión que será vista por 5000 millones de personas en el mundo entero y para la cual la Argentina se pondrá su mejor atuendo.
Y es que a diferencia de la acostumbrada indumentaria deportiva que suele utilizar en cada apertura olímpica, la delegación nacional desfilará en el Maracaná luciendo un elegante traje celeste y camisa blanca proveídos por Giesso. El nutrido grupo, junto a los integrantes de los cuerpos técnicos, recorrerá el mítico estadio carioca detrás del capitán del seleccionado de básquetbol, el abanderado Luis Scola, en la etapa final de una ceremonia en la que, precisamente, el desfile y las escolas do samba formarán parte integral del espectáculo.
Desde el palco, los observará Macri, quien concurrirá al evento junto a otros 44 jefes de Estado, entre ellos el francés François Hollande, el colombiano Juan Manuel Santos, el paraguayo Horacio Cartes y el italiano, Matteo Renzi. También estará Carlos Javier MacAllister y otros 54 titulares de las carteras de Deportes quienes participarán previamente de un cóctel que el Ministerio de Relaciones Exteriores, a cargo de José Serrá, brindará en su sede carioca para los mandatarios y 1.500 invitados. El Presidente manifestó su intención de visitar ese mismo día a los atletas en la Villa, lo que obligó al titular del Comité Olímpico Argentino, Gerardo Whertein, a realizar intensas gestiones para habilitar el encuentro, ya el complejo donde residen los deportistas permanece cerrado el día de la inauguración de los Juegos.
La ceremonia de apertura contará con un presupuesto diez veces inferior a los 35 millones de dólares utilizados en los Juegos de Londres 2012. Y ante la necesidad de ser austeros, los organizadores optaron por darle una mayor participación humana a la ceremonia, estrategia en la que el carnaval tendrá un papel relevante.
Fernando Meirelles, director de la premiada película Cidade de Deus, junto a sus colegas Andrucha Waddington, Daniela Thomas y el estadounidense Steve Boyd produjeron un espectáculo para el que convocaron a 6000 voluntarios, 100 bailarines profesionales, diseñadores y artistas que estarán bajo las órdenes de la coreógrafa Deborah Colker. Se buscará narrar con movimientos la historia de Brasil a lo largo de tres horas, para lo cual la música será una parte fundamental. Por ello, se contará con la participación de los cantantes Gilberto Gil, Caetano Veloso y Anitta. También formará parte del evento la supermodelo Gisele Bündchen, que volverá a desfilar luego de un año de su retiro de las pasarelas y hasta el hijo trans de Toninho Cerezo, una leyenda del fútbol brasileño. Si bien se conocen ya algunos detalles de la ceremonia, como ocurre habitualmente los organizadores se preocuparon por guardar bajo siete llaves el nombre de la personalidad que encenderá el pebetero cerca de las 22 horas. Como siempre que hay un evento deportivo en Brasil, Pelé asoma entre los candidatos a portar la antorcha en el tramo final y hacer que arda la llama en el Maracaná, el templo del fútbol en el que este jueves se pondrán en marcha oficialmente los Juegos Olímpicos Río 2016.