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El adiós a la Generación Dorada

El adiós a la Generación Dorada

La Argentina asistió en estos Juegos Olímpicos al capítulo final de una era dorada para el básquetbol nacional, que tuvo su punto consagratorio con la medalla de oro alcanzada en Atenas 2004 y a su líder indiscutido en Emanuel Ginóbili.

Fue Kevin Durant, con sus 27 puntos en el partido de cuartos de final del torneo, el encargado de ponerle el broche a la carrera en la Selección del basquetbolista más exitoso y, para muchos, el mejor deportista argentino de toda la historia por talento, capacidad competitiva, inteligencia, conocimiento táctico y estratégico del juego y calidad humana.

Un jugador que ganó cuatro títulos de la NBA y al que antes de su retiro, San Antonio decidió renovarle el contrato por u$s 26 millones para que transmita desde la cancha sus conocimientos a los nuevos jugadores del equipo texano.

"Ginóbili me inspira respeto", dijo Durant al término de un encuentro en el que hizo fila para saludar junto a sus compañeros y cuerpo técnico al bahiense.

Nada será igual sin Manu, que con 39 años tuvo unos Juegos en los que su capacidad de liderazgo le dejó enseñanzas positivas a los jóvenes jugadores que tuvieron su primera prueba de fuego olímpica, de la que la Argentina se despidió con 3 victorias y 3 derrotas.

Tampoco será lo mismo sin Andrés Nocioni, otro integrante de ese grupo de élite que emocionó a todos con su entrega y sus 37 tantos anotados ante Brasil en un duelo para el recuerdo, que Argentina ganó tras dos tiempos suplementarios.

Fue el encuentro en el que Facundo Campazzo surgió hacia la consideración internacional como la nueva figura argentina, con un talento digno de la NBA, a donde ya llegaron antes del certamen jóvenes como Patricio Garino y Nicolás Brussino.

El camino lo verá aún junto a Luis Scola, uno de los representantes de la Generación Dorada que sigue en pie y quizá Carlos Delfino, que retornó a la práctica tras múltiples operaciones. Será un nuevo inicio tras uno de los ciclos más exitosos del deporte argentino protagonizado por la mejor selección que ha dado el país.

"Fue un placer", resumió Ginóbili al término de su participación en Río 2016 y en "El Alma", como rebautizaron al equipo argentino. Sin dudas que lo fue.