Sustentabilidad

Bonos verdes: quienes son los argentinos que ya se subieron a la ola global

A escala global, los bonos y créditos verdes toman cada vez más fuerza. En América latina empiezan a tomar vuelo y se observa un leve movimiento en la Argentina. Qué demandan los expertos para que sigan creciendo.

En los últimos años ya no se discute que la sustentabilidad es parte del negocio, por eso no asombra el crecimiento de los bonos verdes, que son una herramienta para financiar proyectos que lleven a las empresas a tener estructuras y desarrollar productos que sean amigables con el medio ambiente. Lo bueno, en un contexto en el que la economía circular es cada vez más valorada, estos créditos se vuelven accesibles tanto a multinacionales como a pymes.

Si necesitamos definir esta herramienta, podemos recurrir a la inversora internacional Climate Bonds Initiative, que sostiene que son "los bonos en los que el uso de los recursos es segregado para financiar nuevos proyectos y también refinanciar existentes con beneficios ambientales". A su vez, la entidad especificó actividades y métricas para poder determinar qué entra en la categoría.

A esto hay que sumar los Green Bond Principles (GBP), que a la definición anterior agregan cuáles son los cuatro componentes de los bonos: el uso de los fondos, el proceso de evaluación y selección de proyectos, la gestión de los fondos y la presentación de informes. A su vez están los Social Bond Principles (SBP), desarrollados por la International Capital Markets Association (ICMA), que apuntan a los proyectos sociales y los Sustainability Bond Guidelines (SBG), que amalgaman sustentabilidad y desarrollo social.

En definitiva, los proyectos verdes que se pueden financiar con estos bonos son hoy esenciales para la continuidad de una economía alineada con el cuidado del planeta y las personas. Así, con ellos es posible encarar obras de energías renovables, eficiencia energética, prevención y control de la contaminación y conservación de la biodiversidad, entre otros.

Mientras esto fue marcando el inicio del movimiento a nivel mundial, en la Argentina también hay productos que se pueden aprovechar. Así, Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), desarrolló un Panel de Bonos Verdes, Sociales y Sustentables alineado a los estándares internacionales y a las Bolsas de Valores del mundo.

"Esta iniciativa busca otorgar al mercado una nueva forma de financiamiento que conceda a emisores, inversionistas y stakeholder en general la posibilidad de formar parte del objetivo planteado por el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París de mitigar los efectos del calentamiento global, y también de promover una mayor responsabilidad ambiental y social tal como lo disponen los principios del Pacto Global de la Naciones Unidas", explica Julieta Artal Conte, responsable de Gobierno Corporativo y Sustentabilidad de BYMA.

Desde BYMA, su representante sostiene que las perspectivas para este año son buenas, porque "la pandemia puso sobre la mesa la importancia de la financiación sustentable en el mercado de capitales de todo el mundo y nuestro país no es ajeno a ello. Si bien a nivel local todavía tenemos un camino por recorrer en la materia, hay un interés creciente en las empresas argentinas", opina Artal Conte.

Para tener idea, es bueno conocer los números concretos de los bonos emitidos. "A nivel global en 2020 se dieron u$s 460.300 millones de Bonos verdes, Sociales, Sostenibles y vinculados a la sostenibilidad (SLB), un gran crecimiento frente a los u$s 283.500 millones de 2019", refleja Camilo Soler, Latin America Debt Capital Markets Team de J.P. Morgan.

Ahora bien, en América latina, en 2020 "se emitieron u$s 19.000 millones en bonos verdes, sociales, sostenibles y vinculados a la sostenibilidad, frente a los u$s 6.300 millones de 2019", detalla Soler.

En la Argentina, las últimas cifras oficiales revelan que se emitieron siete bonos verdes, por un valor mayor a los $ 10.000 millones.

Mercado local

En la Argentina, BYMA es la entidad que junto con la Comisión Nacional de Valores (CNV) regula los bonos verdes. Ya en 2019 el primer bono verde fue para Plaza Logística para construir sus Naves Triple "A", con altos estándares de sustentabilidad, contribuyendo así al medio ambiente y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). "Además, durante el 2020 se incorporaron dos bonos etiquetados como Verdes para la construcción de parques eólicos y dos Bonos Sociales, el del Banco Ciudad de Buenos Aires y el Fideicomiso Financiero FECOVITA para la generación de empleo y programas diseñados para prevenir y/o aliviar el desempleo derivado de crisis socioeconómicas", agrega la ejecutiva.

La financiación de los parques eólicos estuvo a cargo de Santander. "En 2020 lideramos la emisión de los dos bonos verdes emitidos en el mercado primario: AES, en febrero, por u$s 48,5 millones y, en agosto, CP Manque S.A.U. y CP Los Olivos S.A.U. (subsidiarias de Central Puerto - CEPU) por u$s 50,1 millones (con aval de CEPU). En el caso de AES, el monto fue utilizado para refinanciar la construcción del parque eólico Vientos Neuquinos, en Neuquén, de 100 MW de potencia. En el otro caso, se utilizó para la construcción de parques eólicos en Central Puerto, en Córdoba, por un total de 79,8 MW", detalla Ignacio Lorenzo, Head de Global Debt Financing de Santander Argentina.

En América latina, en 2020 se emitieron u$s 19.000 millones en bonos verdes, sociales, sostenibles y vinculados a la sostenibilidad, frente a los u$s 6.300 millones de 2019. Y en la Argentina, las últimas cifras oficiales revelan que se emitieron siete bonos verdes, por un valor mayor a los $ 10.000 millones.

"El emisor de un bono verde debe comunicar a los inversores en forma clara los objetivos ambientales, los procesos para determinar la elegibilidad de los proyectos y como ellos se ajustan a las distintas categorías y los criterios de elección incluyendo y, de corresponder, los criterios de exclusión o cualquier otro proceso aplicado para identificar y gestionar potenciales riesgos ambientales. Los emisores deben tener y mantener información actualizada fácilmente disponible sobre el uso de los fondos que se renovará anualmente hasta su asignación total", agrega Lorenzo.

Por su parte, Gustavo Pascual, Managing Director Investment Banking & Finance de BBVA, indica que "a pesar del contexto macro y el efecto de la pandemia, en 2020 se colocaron siete bonos sustentables, en un mercado en incipiente desarrollo. Para 2021, esperamos que se consolide este desarrollo y aumenten la cantidad de emisiones, principalmente bonos verdes". Es válido sumar que la entidad bancaria está dando sus pasos iniciales en este mercado, pues acaba de anunciar su primer bono verde colocado en la Petroquímica Comodoro Rivadavia.

Para este ejecutivo, algo que ayudará a crecer esta herramienta son "medidas gubernamentales que favorezcan la emisión de los bonos verdes, ya sea mediante el direccionamiento de las inversiones para los grandes inversores o mediante beneficios económicos y fiscales que se incorporen para este tipo de inversiones". Es más, en el mundo estos bonos tienen tasas más competitivas que los que no poseen etiqueta de verde, pero acá todavía no sucede.

"La tasa depende mucho de la entidad o institución colocadora del bono. En caso de Bonos Soberanos de otros países de la región, la tasa promedia el 3%, verificando incluso rendimientos de 1% en dólares al año", añade Lucas Peverelli, Managing Partner de Business & Sustainability.

En crecimiento

Otro banco que ya otorgó bonos es Itaú Argentina, que dio en 2018 u$s 50 millones de Green loans o Créditos Verdes por medio de IFC, la principal institución internacional de desarrollo dedicada al sector privado en mercados emergentes, para expandir el financiamiento de pymes y proyectos de energía renovable.

"El 70% de los fondos se destinó a iniciativas ecológicas, esperando reducciones anuales en emisiones de gases de efecto invernadero en más de 35.000 toneladas de CO2, el equivalente a quitar de las calles casi 7000 autos por año", describe Santiago Perrone, gerente de Cash, Trade & Correspondent Banking de Itaú Argentina.

Actualmente, el mayor mercado regional de bonos verdes es el de Brasil, que representaba en 2019 el 40% de las emisiones de bonos verdes según Climate Bonds Initiative. Al 2019, la Argentina se encontraba en el quinto puesto en emisiones de estos bonos en la región, después de Brasil, Chile, México y Perú.

Además, el certificado Green otorgado por KPMG le permitió a Itaú asignar créditos de eficiencia energética y energía renovable con impactos positivos sociambientales que se evidencian en la reducción de emisiones de CO2 y la eficiencia del uso de los recursos de agua, energía y materiales.

Pablo Cortínez, economista de la Fundación Vida Silvestre, destaca que "para los emisores argentinos, la tasa de interés depende del nivel de riesgo país, además del riesgo intrínseco del sector y del emisor del bono. Sin embargo, es destacable el hecho de que los inversores a nivel internacional cada vez demandan más este tipo de instrumento, lo que se ve reflejado en los niveles de sobre-suscripción en prácticamente cada colocación de bonos verdes".

Actualmente, el mayor mercado regional de bonos verdes es el de Brasil, que representaba en 2019 el 40% de las emisiones de bonos verdes según Climate Bonds Initiative. Al 2019, la Argentina se encontraba en el quinto puesto en emisiones de estos bonos en la región, después de Brasil, Chile, México y Perú.

"En el caso de América latina y el Caribe, el financiamiento público está por debajo de lo que se necesita para financiar la transición a una economía verde y asegurar la reducción de las emisiones. Por lo tanto, el financiamiento debe complementarse con flujos privados. Los bonos verdes pueden ser un instrumento importante para combinar recursos públicos y privados y alcanzar fuentes que proporcionarán el apalancamiento necesario para minimizar los riesgos climáticos", indican fuentes del Banco Ciudad, que posee su programa de Banco Verde.

Poder conjugar financiamiento, negocios y proyectos amigables con el medio ambiente es una premisa que se convirtió en prioridad para toda empresa que quiera mirar el futuro y proyectarse en él.

FINANCIAR EL FUTURO


En México, en agosto de 2020, Coca-Cola FEMSA anunció la colocación de su primer bono verde en el mercado de capitales internacional por u$s 705 millones con vencimiento en 2032, con referencia al bono del tesoro de los Estados Unidos de América más 120 puntos base, resultando en un cupón de 1850%.La transacción contó con una amplia participación por parte de inversionistas de grado de inversión, confirmando la disciplina financiera, el fuerte perfil crediticio y el compromiso con la sostenibilidad de la compañía. Este bono verde la ayudará a alcanzar sus metas ambientales y a contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ODS)."Este bono verde es consistente con nuestra meta de refrescar a nuestros consumidores en cualquier momento, en cualquier lugar, de forma sostenible, mientras continuamos generando valor económico y contribuyendo positivamente a la sociedad y al medio ambiente. Esperamos que esta transacción nos permita alcanzar nuestras metas ambientales y contribuir a los ODS" comentó John Santa Maria Otazua, director General de la firma.

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