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Un año después de Trump

En el aniversario de la salida de los EE.UU. del Acuerdo de París, los hacedores de ese hito responden con Profiles of Paris. Entre ellos, Felipe Calderón.

Un año después de Trump

El 1° de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunciaba algo que, para entonces, ya era esperado: su país iniciaría el proceso para retirarse del Acuerdo de París, aquel que más de 190 naciones adoptaron en diciembre de 2015 en vías de mitigar y adaptarse al cambio climático. De esta manera, la historia parecía repetirse a sí misma: 15 años antes y luego de haberlo firmado también, el entonces presidente George W. Bush retiraba a los Estados Unidos del Protocolo de Kyoto, único precedente en materia de negociaciones internacionales climáticas que el mundo tenía como modelo.

Un año después, sin embargo, la lucha continúa. Y, para demostrarlo, se lanzaron los Perfiles de París (Profiles of Paris es su nombre original), un sitio web que recopila las historias -en primera persona- de 99 líderes que fueron hacedores del hito francés, donde se proclamaba que "los problemas globables necesitan soluciones globales".

"El Acuerdo de París puede servir como modelo para abordar otros desafíos globales, como la erradicación de la pobreza y las enfermedades, y la reducción de los conflictos militares", es una dela frase, esta de Al Gore, que se lee en la página.

Felipe Calderón, expresidente de México entre 2006 y 2012, es uno de los personajes reconocidos en este trabajo, en el que la Argentina encuentra en el Papa Francisco a su único representante.

"El impulso de las acciones que se están tomando en el mundo y, particularmente, en los Estados Unidos, afortunadamente, no depende de las decisiones o el impulso del presidente de los Estados Unidos, en este caso, Donald Trump. Sino que ya pertenece a una sinergia, una energía, que está construida sobre los pilares de la sociedad civil y la iniciativa privada -es decir, de múltiples empresas de todos los tamaños que están tomando decisiones trascendentes hacia una nueva economía del clima o baja en carbono y que son, en realidad, la esencia de buena parte de los cambios que se están produciendo en los Estados Unidos-, entre otros", dice Calderón, en una conversación exclusiva con El Cronista.

El ex madatario añade: "A pesar de ser uno de los dos actores más relevantes del Acuerdo de París, la decisión de los Estados Unidos no detiene per se el movimiento, ni siquiera en los Estados Unidos mismo, porque este ya está siendo escuchado por el sector privado y por los gobiernos estatales y locales en el mundo, y particularmente las grandes ciudades, que están poniendo en práctica parte de las medidas que son necesarias para cambiar de este modelo de civilización a uno que sea bajo en carbono y pueda contener o mitigar los impactos del cambio climático".

Lo que viene

2018 es especialmente importante porque permitirá demostrar si los países son capaces de traducir los objetivos del Acuerdo de París en acciones reales. La COP24, que se realizará en diciembre en Katowice, Polonia, tiene como objetivo finalizar y aprobar las directrices -"Programa de Trabajo del Acuerdo"-, para operacionalizar la implementación del Acuerdo de París. Además, este año se inició el Diálogo Facilitador, llamado también Diálogo de Talanoa, con el fin de hacer un balance acerca de los compromisos y esfuerzos colectivos de los países frente al objetivo de mantener el incremento de la temperatura promedio global por debajo de 2ºC.

Ahora, ¿cómo fue la construcción del Acuerdo de París? ¿Y cuál fue la participación del expresidente mexicano en esta historia? Según sus palabras, son varios los elementos que permiten la reconstrucción paulatina de la vía multilateral de negociación, aquella que hace posible los consensos. Uno de ellos remite a la cumbre del clima que tuvo lugar en Copenhague en 2009: "A partir del fracaso que hubo en Dinamarca, cuando nosotros (México) tuvimos que asumir la responsabilidad de la COP16 de Cancún, nos abocamos a ver qué era lo que, aparentemente, había fallado allí. Uno de los elementos había sido que no se había construido el consenso de manera global, sino que, básicamente, se había seguido una forma -a mi juicio- ya inoperante de construir acuerdos multilaterales, en la que un grupo, generalmente, de países desarrollados más fuertes elabora una propuesta y presiona al resto. Ese modelo llevó al fracaso de Copenhague. Y lo que tratamos de hacer, y creo que se ha venido haciendo, es acudir a la puesta en común de las inquietudes de cada uno de los estados participantes, o de la mayoría".

Otro de los elementos con que el liderazgo de Calderón en Cancún contribuyó a lo que, años más tarde, tomaría forma en el Acuerdo de París, es el cambio que fomentó en la discusión. "Hicimos crecer un poco más el pastel", afirma simplemente, y explica: "Nos salimos únicamente de la discusión acerca de los compromisos de reducción de emisiones (de gases de efecto invernadero, GEI), por la vía tradicional de la visión industrial europea, que se basa en reducciones en la industria y el transporte, para agregar elementos nuevos que pudieran ser compartidos por países como los latinoamericanos y africanos en desarrollo, y los asiáticos".

Finalmente, se alejaron del camino de la imposición. "Muchos países no querían asumir esos compromisos vinculantes. Entonces, lo que hicimos es que ellos pusieran voluntariamente sus compromisos. Y que estos compromisos unilaterales fuera la base empírica del nuevo acuerdo", cuenta. Es así que, en Cancún, nacieron estas intenciones que hoy son conocidas como Compromisos Nacionalmente Determinados (NDC, por sus siglas en inglés), que son las medidas que cada país se compromete a llevar adelante para evitar un aumento de la temperatura global mayor a 2°C para fin de siglo, haciendo esfuerzos por limitarlo a 1,5°C. Esta, y no otra, es la base sobre la que se construyó el Acuerdo de París.