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Un agente de cambio en el Congreso de la Nación

Maico Cáceres pertenece a la primera camada de Fundación Germinare y es el primer universitario de su familia. Hoy trabaja como coordinador operativo de asesores en el despacho de la Vicepresidenta de la Nación y da ayuda escolar en su barrio.

Un agente de cambio en el Congreso de la Nación

Cuando era pequeño, Maico Cáceres soñaba con alcanzar un título universitario. Fundación Germinare le acercó oportunidades que le allanaron el camino para que ese sueño se pudiera concretar más fácilmente.

A los 10 años, Cáceres recibió un formulario de su maestra de quinto grado. Allí, le pedían datos para postularse a una beca para cursar la secundaria en una escuela con mejor calidad educativa. La oportunidad llegaba de la mano de Fundación Germinare que recién comenzaba con el proyecto Agentes de Cambio. Los padres de Maico llegaron al partido de Pilar desde la provincia de Catamarca, cuando él era un bebé. Ellos no pudieron terminar la secundaria porque tuvieron que trabajar de chicos. "Mi mamá me ayudaba con los dibujos para arte, mientras yo estudiaba", cuenta.

La misión de Germinare es brindar a niños de bajos recursos, que estén dispuestos a hacer el esfuerzo para superarse, la oportunidad de progresar a través de la educación, dándoles acceso a una mejor formación académica de largo plazo, enriqueciendo así su personalidad y modificando positivamente su entorno y su futuro. Maico es parte de la primera camada de becados de la organización.

A través del programa Agentes de Cambio, los chicos seleccionados por Germinare reciben una nivelación académica y personal intensiva durante 14 meses para ingresar becados a un colegio. Después de la preparación, Maico comenzó la secundaria en el Del Viso Day School. "Desde chico, mis padres me enseñaron el valor de estudiar, cosa que ellos no pudieron hacer en su momento", resalta el joven.

"Las familias con las que trabajamos son aquellas que quieren progresar y que están dispuestas a hacer un esfuerzo enorme. Simultáneamente a los últimos años de la escuela primaria, los chicos tienen que tomar clases de apoyo con Germinare. Trabajamos con chicos de bajos recursos económicos, que tienen el potencial de hacer el esfuerzo para desarrollarse", señala Constanza Oxenford, fundadora y directora Ejecutiva de Germinare.

Al pasar de la escuela pública a la privada, Cáceres recuerda que sintió las diferencias socioculturales con sus compañeros. "Antes de entrar al colegio bilingüe, tenía miedo al rechazo", cuenta el joven.

Oxenford explica que los chicos y chicas que comienzan en la nueva escuela saben que se van a insertar en un grupo humano diferente. "Trabajamos la parte de integración. Si bien se pueden observar diferencias en relación a las posibilidades económicas de las familias, los estudiantes de Germinare se sienten muy cómodos porque todos en su clase levantan la mano, quieren saber más y participan. Se insertan en un grupo que quiere avanzar. Por lo general, en la escuela anterior eso no estaba bien visto por los compañeros. Hay cosas que los acercan naturalmente a este nuevo grupo. Ellos no van con una expectativa de abrazo, pero muchas veces ocurre", relata.

Entre los obstáculos, Maico recuerda que le costó mucho aprender inglés. Dice: "Mis padres desconocían el idioma y el colegio superó el nivel de mis hermanos. Desde Germinare me ayudaron mucho con el idioma".

Una vez que egresan, los jóvenes de Germinaré pasan a formar parte del programa Red Alumni, orientado a facilitarles el acceso a la universidad. Maico estudió la licenciatura en Ciencia Política en la Universidad Torcuato Di Tella. Se convirtió en el primer universitario de su familia. Además, desarrolló un proyecto propio: ABC, abriendo caminos con el objetivo de ayudar a los chicos de su barrio con apoyo escolar. A partir de la iniciativa, ganó un subsidio del Departamento de Estado norteamericano y la Comisión Fulbright, donde realizó un seminario intensivo.

Hoy, con 26 años, Maico Caceres es coordinador Operativo de Asesores en el despacho de la Vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti. "En una cena de recaudación de fondos de la Universidad Torcuato Di Tella, proyectaron un video del que participé contando mi historia. La Vicepresidenta de la Nación estaba en el evento y después de escuchar mi testimonio me contactó para que forme parte de su equipo", cuenta Cáceres.

Como agente de cambio, Maico está convencido que las herramientas que le brindo Fundación Germinare le abrió muchas puertas. Hoy tiene un fuerte compromiso con su trabajo. Además, constantemente, le transmite a su hermana menor la importancia de estudiar para alcanzar los objetivos que se propone.

Comentarios1
Adrian Heinst
Adrian Heinst 22/08/2018 08:49:31

Tremendo laburo el de Germinare. Y cada vez tienen más sedes. A los pibes les cambia la vida posta.

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