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MIÉRCOLES 19/12/2018
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Plástico, ¿prohibirlo o reciclarlo?

En la Argentina, se consume 1,8 millón de toneladas por año y solo se recicla el 24% de los residuos domiciliarios. Campañas y educación son los principales desafíos que reclama la industria. La ley de envases aún está pendiente.

Plástico, ¿prohibirlo o reciclarlo?

Un planeta sin plástico", fue la campaña de este año de la ONU por el día mundial del ambiente. A través de esta consigna, se buscaba visibilizar el impacto de este material en el medio ambiente, principalmente en los cuerpos de aguas y en las playas, conocido como basura marina (marine litter). La Argentina no está exenta de la problemática, que ha ganado presencia en la agenda, principalmente en las ciudades costeras, donde un 82% de la basura corresponde a los plásticos.

Dentro de las medidas que están tomando a nivel internacional, algunos países optan por la prohibición de los plásticos de un solo uso -como anunció la ciudad de Pinamar recientemente-, mientras que otros sectores trabajan por la recuperación, el reciclaje y la economía circular.

Para ello las organizaciones mundiales de plásticos se unieron a la Alianza Global de Plásticos y firmaron la "Declaración Global para Soluciones en Basura Marina", con el objetivo de trabajar en la disminución de la basura marina. Entre sus actividades promueven el consumo responsable, la educación y la investigación sobre el litter y llevan adelante proyectos a nivel mundial. Asimismo, algunas empresas también han formado alianzas para recuperar plásticos del océano y reutilizarlos, como es el caso de la empresa de tecnología Dell, que se propuso recuperar plásticos de las costas de Malasia para hacerlos parte mediante reciclado de sus packagings.

A nivel nacional, -dentro de las organizaciones comprometidas-, se ubica Ecoplas, Entidad Técnica Profesional especializada en Plásticos y Medio Ambiente. Con respecto a la basura marina, desde Ecoplas indican que el problema parte de la mala disposición de los residuos particularmente la proliferación de los basurales a cielo abierto que llevan los residuos a los ríos y mares, como consecuencia de la falta de políticas de reciclaje y de una adecuada gestión de los residuos.

En acción

Específicamente, como medida para combatir los residuos en la playa, el Concejo Deliberante de Pinamar aprobó una ordenanza para prohibir el uso de sorbetes y vasos de plástico de un sólo uso, a partir de diciembre. Pero estos productos son reciclables y pueden volver al circuito convirtiéndose en nuevos materiales, aseguran desde Ecoplas. "El problema es la desinformación y la falta de educación, ya que las personas no los disponen adecuadamente y los dejan en las playas, contaminado el ambiente", indica Verónica Ramos, gerente de Asuntos gubernamentales y Comunicaciones de Ecoplas.

Ramos dispara: "Para el gobierno es más fácil prohibir que educar". Luego, la ejecutiva de la entidad agrega: "El camino es educar a la población para su correcta disposición final y lograr un cambio de conducta del ciudadano".

En la misma línea, vinculado a la prohibición de bolsas plásticas en la Ciudad de Buenos Aires en 2017, desde Ecoplas informan que ha perjudicado la separación. "Tras la prohibición parcial en el 2017 y total en el 2018, los recuperadores urbanos agrupados en las cooperativas, expresaron que se notaba un retroceso en la separación de residuos ya que debían volver a abrir las bolsas plásticas para recolectar los materiales reciclables".

Al no tener bolsas negras y verdes para separar, los ciudadanos nuevamente tiran todo junto. Producto de este retroceso y según la información pública de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), luego de 5 años consecutivos de reducción hubo un aumento del 0,6% de envío de residuos de la Ciudad al relleno sanitario en 2017.

Esto deja en evidencia, -más allá de las opiniones y debates sobre la prohibición del plástico-, que la Argentina todavía tiene políticas muy atrasadas en reciclaje y sigue sin encontrar el rumbo. "Nosotros observamos que las campañas del Gobierno son intermitentes y la población no sabe qué tiene que hacer en cuanto a la separación de residuos", expresa la gerente de Asuntos gubernamentales y Comunicaciones de Ecoplas.

Una medida que podría mejorar la situación es la Ley de envases, que establezca que, por cada envase que el envasador coloca en el mercado, debe pagar una tasa para asegurar su reciclado. Los envases y embalajes son la causa principal del crecimiento de la basura doméstica. El problema central de los envases radica en los que son de un solo uso, a diferencia de los que pueden ser retornables.

"Esta legislación brindaría un flujo constante de residuos que se transformarían en recursos para ser reciclados y disminuir el enterramiento de los mismos", explica Ramos. Pero de be tenerse en cuenta que debido a los intereses de los diferentes sectores, el proyecto aún sigue sin avanzar.

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