U$D

Dólar Banco Nación
/
Merval

ODS: a tres años, las empresas argentinas toman su lugar de actores relevantes

Para la segunda edición de Empresas y Objetivos de Desarrollo Sostenible, al que El Cronista accedió en exclusiva, el sector privado creció en conocimiento y acción. Falta crecer en la medición del impacto que cada firma tiene en sus metas.

ODS: a tres años, las empresas argentinas toman su lugar de actores relevantes

Un 25 de septiembre, pero en 2015, los líderes globales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tenía metas específicas que debían alcanzarse en los próximos 15 años. Hoy, a tres años de ese evento las compañías demuestran más compromiso y madurez en cuanto al conocimiento de la temática. También hubo un crecimiento en cuanto al nivel de alineación, aunque el gran desafío es como llevar esta alineación a la estrategia de negocios con metas e indicadores medibles.

Para lograr estos objetivos, desde un principio, se destacó la importancia del trabajo conjunto de todos los sectores: los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado a quien, a diferencia de con los objetivos del milenio, se les reconoció un papel de mayor relevancia.

Justamente, la primera pregunta que buscó resolver el estudio realizado, en 2016, por Rigou Consultores y Tres Mandamientos fue: cómo recibieron las empresas argentinas esta iniciativa global y cómo pensaban sumar su aporte a este desafío.

Dos años más tarde, las dos instituciones vuelven a indagar a las compañías esta vez para ver cómo han evolucionado y la madurez del aporte corporativo. "Queríamos medir cuánto de ese gran potencial, revelado en el estudio anterior, se convirtió en una contribución concreta", señalan las autoras del estudio, que se presentará el 24 de septiembre y a cuyo adelanto El Cronista accedió en exclusiva.

Mirá también

Hacia una moda que no caduca

Sólo el 1 por ciento del material utilizado para producir prendas es reciclado y menos del 15 por ciento de la ropa es recolectada para ello. Sin embargo, la tendencia de extender el uso de los objetos ya tiene exponentes locales también en este sector.

El informe, compuesto por 37 preguntas, se produjo con las respuestas de 153 empresas, 33% más que en la investigación previa, y suma también el aporte de nuevos jugadores en el mundo de la sustentabilidad. La encuesta se distribuyó por mail a una base de 351 compañías que trabajan en la Argentina. De la muestra, el 61% son empresas nacionales, lo que marca un incremento del 10% frente a la muestra del estudio pasado.

"Ese fue el primer punto interesante: la muestra creció", señala María Rigou, titular de la consultora homónima y una de las autoras de la investigación junto a Estefanía Giganti, de Tres Mandamientos. La especialista analiza el dato: "Las compañías que participan son firmas que ya comenzaron a trabajar en temas de sustentabilidad. No es el sector en general. Esto significa que hay más jugadores en la cancha".

En cuanto al tamaño, la composición fue más diversa. Las empresa de 250 empleados ascienden a un 32% en esta edición. Esto indica que más empresas locales de menor tamaño se sumaron al estudio. Por su parte, las compañías medianas -ente 251 y 1000 empleados- tuvieron un muy leve incremento, pasaron del 23% al 25%. Las compañías de más de 1000 colaboradores, en tanto, ya no resultan tan predominantes, aunque siguen siendo la mayoría de los casos, incluso al haber disminuido del 57% en 2016 al 43% en 2018.

De las empresas encuestadas, 88% cuenta con un área de RSE/Sustentabilidad, un 60% presenta reportes de sustentabilidad, 39% tiene comité del área, 18% ata la compensación variable de los empleados a algún objetivo de sustentabilidad, 41% estableció metas de sustentabilidad con fecha de cumplimiento y 44% adhirió a Pacto Global.

"Al igual que en el mundo, las empresas argentinas avanzaron en cuanto a la primera etapa del proceso, la de concientización e incluso alineación. Ahora falta que den el salto", asegura Giganti. Justamente, a nivel mundial, hoy, se habla de un sentido de urgencia, de acelerar la curva de aprendizaje para que cada empresa (en este caso) logre medir su aporte para lograr las metas de cada Objetivo.

Según señala el informe, la principal barrera para ello es la falta de herramientas. "Los ODS se transformaron en el idioma común y accesible de la sustentabilidad. Eso es un hecho", enfatiza Rigou. Lo que le falta a las empresas -según la experta- es encontrar el camino para ver cómo llevaros adelante. "Las compañías pueden ver con qué procesos tienen que cruzar los Objetivos pero además deben asumir y rendir cuentas de metas concretas", explica.

Conocimiento

A tres años del lanzamiento de la Agenda 2030, la tarea de sensibilización y difusión global, según el estudio, ha alcanzado en mayor medida a los distintos sectores de la sociedad y las empresas también han sido destinatarias de este gran esfuerzo comunicacional. "Al ritmo del aumento en la movilización y toma de conciencia colectiva, los niveles de compromiso y madurez en las acciones también ha ido evolucionando", explica el sondeo. Según sus números, el 97% de las firmas encuestadas tiene algún conocimiento de los ODS.

"En este tiempo, los Objetivos dejaron de ser una novedad para transformarse en un lenguaje corriente", analiza Giganti.

Sin embargo, lo más interesante que señala el informe es cómo fue ganando en profundidad el conocimiento. Hoy, el porcentaje de compañías que conocer los ODS en profundidad asciende a 79%, mientras que en 2016 era sólo un 57%. A la vez cae el número de empresas que solo había oído hablar de los Objetivos, que pasó de 31% al 18%.

Entre las compañías que conocen en mayor medida los ODS predominan las de mayor tamaño: el 50% de estas firmas tiene un plantel de más de 1000 empleados y el 26% de entre 250 y 1000. Esto continúa alimentando la percepción de que las empresas grandes llevan más tiempo de trabajo y cuentan con más posibilidades para seguir las directrices de esta agenda global.

Además, en muchos casos, son filiales de multinacionales que reciben una clara línea de su casa matriz.

Acción

El informe tomó como indicador el trabajo de mapeo porque suele ser un buen punto de arranque de trabajo interno de las organizaciones y también un excelente índice para evaluar el estado de situación en el que se encuentran las empresas, en materia de ODS. De acuerdo a los datos de la encuesta, el 26% de las compañías ya realizó un trabajo exhaustivo de mapeo de los ODS, sus metas e indicadores, mientras que un porcentaje un poco menor (24%) ha realizado este trabajo, pero sin indagar o profundizar en cuestiones específicas (metas e indicadores).

También en este caso, las que realizaron un mapeo exhaustivo son empresas grandes que, además, cuentan con un alto grado de madurez en temas de sustentabilidad. Todas tienen un área de RSE y el 76% de ellas presenta reportes de sustentabilidad y adhiere a Pacto Global. A su vez, siete de cada 10 tienen más de 1000 empleados en su plantel.

El trabajo concreto de alineación es otro elemento clave para evaluar el nivel de evolución de la Agenda 2030 en el sector corporativo argentino. La encuesta refleja que hay un incremento visible en el grupo de empresas que ya ha realizado un trabajo de alineación. Este porcentaje pasó ni más ni menos que del 10 % en 2016 a un 32% en el 2018, mostrando un gran avance en el trabajo interno de las compañías.

Gran parte de las compañías que ya habían iniciado el proceso de alineación en 2016 han logrado desarrollarlo por completo.

A su vez, dos años atrás, el 41% estaba en proceso de alineación, mientras hoy ese porcentaje desciende al 28%. Estos datos permiten confirmar que gran parte de las compañías que ya habían iniciado el proceso han logrado desarrollarlo por completo. Además, si se suma quienes ya lo habían realizado y los que estaban en proceso, hubo un incremento en el trabajo de alineación del 51% en el 2016 al 60% de las empresas encuestadas en 2018.

Por otro lado, el trabajo muestra que las organizaciones que ya realizaron trabajos concretos de alineación con los ODS están muy desarrolladas en este sentido: la totalidad cuenta con un área de RSE, el 85% presenta reportes de sustentabilidad y el 72% es adherente de Pacto Global. Asimismo, entre quienes están en pleno proceso de alineación, nuevamente se encuentra con que una gran mayoría cuenta con un área de RSE (93%), mientras que el 54% presenta reportes de sustentabilidad y un porcentaje idéntico adhiere a Pacto Global.

Si se pone el foco en las acciones concretas de alineación, encontramos que los elementos de gestión más elegidos entre las empresas que realizaron o están desarrollando acciones de alineación son la materialidad de la estrategia de sustentabilidad (68%), la estrategia de inversión social (57%) y el reporte de sustentabilidad (56%).

El rol del sector privado

Los datos arrojados por el estudio confirman que el propio sector privado se percibe a sí mismo como parte necesaria y protagonista de esta Agenda 2030. Consultados sobre el rol del sector corporativo en el cumplimiento de los ODS, el 64% de las compañías considera que el papel que juega el sector para el cumplimiento de los ODS es muy relevante, porcentaje que se dispara al 96% si se agregan los que lo entienden como relevante.

Así entre los motores que ven las empresas para trabajar los ODS siguen considerando que éstos "contribuyen al fortalecimiento de las relaciones con sus grupos de interés", un factor clave para fomentar la articulación y el trabajo conjunto. En esta edición, el porcentaje de compañías que eligió esta opción como motivación para la gestión alcanza el 63%, superando casi en un 10% a los resultados de 2016. Y, una vez más, se convierte en el motor más elegido por las empresas para justificar el por qué de su trabajo en materia de ODS.

Por otro lado, la cantidad de empresas que considera a los ODS como un "marco que permite ponderar temas y ordenar la gestión" también está en ascenso: este motor fue seleccionado por el 61% de las empresas. Esta proporción aumenta exactamente un 10% frente a la edición anterior, lo que nos permite pensar que la Agenda 2030 sigue ganando lugar como una guía orientadora, un elemento que ayuda a la gestión y permite, además, aunar esfuerzos en pos de un horizonte común.

Otro de los incentivos más seleccionados a la hora de trabajar con los ODS es el hecho de que "representan un lenguaje accesible para comunicar las contribuciones de la empresa". Frente a la complejidad de gran parte del lenguaje vinculado al mundo de la sustentabilidad, la frescura y sencillez comunicacional que suman los ODS para transmitir la gestión sostenible de las empresas es sin duda un gran imán.

La posibilidad de sumarse a una agenda global compartida también es otra motivación. El 40% de las compañías encuestadas se siente motivada por esta "tendencia internacional que se impone". En menor medida, un 23% considera a los ODS como un aspecto que "facilita la operación del negocio" y un porcentaje idéntico considera que seguir estas guías es un "lineamiento de casa matriz", una obligación impuesta desde afuera. Apenas un 5% respondió que es una "exigencia de los clientes".

En cuanto a las barreras, también hubo cambios. Mientras que en la edición 2016 el 33% de las compañías aseguraba que "falta consenso al interior de la organización"para hacerlo, representando la principal barrera, ese número baja al 26% en 2018, ubicando esta dificultad recién en el tercer puesto. En esta edición, en primer lugar, con el 31%, se ubica el hecho de no contar con herramientas apropiadas para su implementación, marcando un incremento de cinco puntos frente a 2016, cuando ocupó la tercera posición.