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Medición: el primer paso

Con la incorporación de los programas de impacto social, y el desarrollo de proyectos, por parte de empresas y organizaciones, también es necesario medir su alcance y resultados.

Medición: el primer paso

Por qué es importante medir el impacto? "En un contexto en donde los recursos son escasos, las entidades que financian y ejecutan programas sociales requieren cada vez más precisión para identificar sus resultados. En este sentido, la evaluación de impacto juega un papel fundamental porque mide los cambios en las condiciones de vida de los beneficiarios y explica en qué medida estos cambios pueden ser atribuidos al programa. Para conocer el valor que se genera a partir de una intervención específica es menester conocer cuál es su capacidad de generarlo", comienza Javier García Moritán, director ejecutivo del GDFE (Grupo de Fundaciones y Empresas).

Como parte del proceso, desde GDFE destacan que la denominadas "inversiones de impacto", tienen un rol fundamental para acercar el mundo financiero y de los negocios a emprendimientos productivos o de servicios que tienen por fin un impacto socio-ambiental positivo y ofrecer un retorno económico a los inversores. Entre ellos nombran que los bonos de impacto social pueden ser una herramienta valiosa en esta dirección, y agrega, García Moritán, que "este tipo de inversiones llevan consigo la necesidad de medir resultados con la misma rigurosidad que se hace el plano financiero tradicional".

Por su parte, El GDFE ha realizado distintos ciclos de capacitación en "Evaluación de programas de Inversión Social Privada". También publicaron la "Guía de Monitoreo y Evaluación de Programas de Inversión Social Privada".

Otra organización con amplio conocimiento a nivel mundial y en el país, es el CEADS (Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible). Ana Muro, Coordinadora del Área de Sociedad y Empresa del CEADS, explica sobre los desafíos que presenta el tema: "La medición de impacto es un tema clave en la agenda de la sustentabilidad actual. Las empresas han avanzado mucho en las mediciones ambientales, dado sus características (huella de carbono, huella de agua, eficiencia energética, reciclado de PET, desechos húmedos, entre otros). Sin embargo, las mediciones de los programas sociales aún son un gran desafío a nivel local e internacional", para ello indica que existen una gran variedad de herramientas que miden distintos aspectos dado el amplio abanico de temas involucrados. "Las empresas desarrollan múltiples programas sociales en función de su estrategia de negocio y no es lo mismo medir programas orientados a educación que diversidad e igualdad de oportunidades", aclara Muro.

¿Las mismas herramientas sirven para empresas grandes y pymes? "La experiencia del CEADS es que, no hay una única herramienta que sea de utilidad para todas las organizaciones y programas como sí puede suceder en la medición de la eficiencia energética, por ejemplo". En esta línea, comenta que las empresas desarrollan sus propios indicadores teniendo en cuenta ubicación geográfica, grupos de interés atendidos, alcance del programa, entre otros.

Con respecto al desarrollo de herramientas, junto al Consejo Mundial para el Desarrollo Sostenible han promovido el marco metodológico "Medición de Impacto" que ayuda al sector privado a entender su contribución a la sociedad y usar este entendimiento para luego comunicar sus inversiones y decisiones a los grupos de interés.

Asimismo, han contribuido en la Guía para Empresas "Midiendo el impacto socioeconómico". "La intención de esta guía es ayudar a las empresas a explorar el complejo paisaje de las herramientas de medición de impactos socioeconómicos e identificar las que mejor satisfacen sus necesidades", sintetiza Ana Muro. En la guía se presentan varias herramientas, dependiendo el objetivo.

Además, de las empresas, las mediciones también se aplican para las organizaciones sociales, por ello el Centro de Innovación Social (CIS) del Universidad de San Andrés, lleva adelante el taller: Herramientas de Monitoreo y Evaluación para Proyectos de Impacto Social, del Programa de Desarrollo para Organizaciones Sociales (PRODOS). "El propósito de fortalecer capacidades de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). En esta línea, el monitoreo y la evaluación de proyectos son aspectos clave que aseguran una adecuada implementación y aportan datos relevantes para medir su impacto, y tomar decisiones", explica Maida Pieper coordinadora del CIS. "Por lo tanto, el objetivo del taller es brindar un espacio de capacitación, entrenamiento y actualización sobre herramientas de monitoreo y evaluación aplicadas en forma sistémica y exitosa a proyectos de impacto social".

El taller se viene organizando desde hace algunos años y la participación siempre es muy alta. Participan, además de miembros de ONGs integrantes de equipos de empresas que trabajan en áreas de desarrollo de proyectos vinculados a la comunidad y del sector público. "Observamos que el interés es alto, hay una necesidad de evaluar y medir porque se entiende que de esta manera las decisiones que se toman, gracias a herramientas actualizadas y bien utilizadas, generan un aumento positivo del impacto del proyecto que se está implementando", describe Pieper.

El taller se organiza por lo menos, una vez por año, y en esta oportunidad la docente será Natalia Aquilino que actualmente es directora del Programa de Monitoreo, Evaluación e Incidencia en el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), quien podrá transmitir en un día y medio, toda su experiencia y capacidad sobre la temática. Con respecto al taller, Maida Pieper, indica que los participantes trabajarán sobre la propuesta de sus propios proyectos (en proceso o finalizados), con una fuerte impronta de articulación teórico-práctica.

Para finalizar, ¿cómo empezar? "Para aquellos que quieran empezar a medir el impacto lo primero que hay que tener en cuenta es establecer objetivos concretos de lo que se busca alcanzar y ser realistas en cuanto a los resultados pretendidos. Después, entender que si bien hay algunos indicadores fáciles de monitorear (cantidad de participantes, horas dedicadas, inversión económica), los cambios culturales o de hábitos requieren de análisis mucho más profundos", responde García Moritán del GDFE, asimismo remarca que merece la pena incluir el impacto deseado desde la misma planificación. La medición de impacto se justifica principalmente: a) cuando se trata de programas que suponen una innovación; b) cuando se buscar replicar ese programa o aumentar su escala en forma significativa; c) cuando se trata de una experiencia alternativa cuyos resultados no están aún comprobados.

"Como conclusión creemos que, tanto para la inversión en políticas públicas como para la inversión social privada, es fundamental diseñar herramientas estadísticas capaces de ofrecer resultados cuantitativos y cualitativos, que permitan identificar el grado de desarrollo de un público objetivo", finaliza el director ejecutivo de GDFE.

Algunos instrumentos

- Retorno Social de la Inversión (SROI): Es un método basado en principios que entienden el valor no-financiero relativo a los recursos invertidos. La metodología se basa en resultados o outcomes directos e indirectos derivados de las acciones, operaciones o políticas concretas.

- Impact Reporting and Investment Standards (IRIS): Catálogo de métricas de rendimiento que inversores de referencia utilizan para medir el éxito social, ambiental y financiero, para evaluar inversiones y aumentar la credibilidad del sector. La metodología se divide en seis áreas generales que pueden aplicarse a todos los sectores y tipos de empresas.

- Poverty footprint: Permite la evaluación del impacto socioeconómico de la actividad de la empresa, centrándose para ello en la medición de resultados e impactos, siendo especialmente indicada para ser ejecutada en colaboración con una ONG con presencia en terreno.

- Progress out of Poverty Index (PPI): A través de 10 preguntas sobre las características de un hogar y la propiedad de los activos se califican para calcular la probabilidad de que el hogar viva por debajo de la línea de pobreza. Con el PPI, las organizaciones pueden identificar a los clientes o empleados que tienen más probabilidades de ser pobres o vulnerables a la pobreza, integrando datos objetivos de pobreza en sus evaluaciones y toma de decisiones estratégicas.