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Luces y sombras de la gestión ambiental

Referentes del área analizan los aciertos y errores de los primeros seis meses del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable. La consistencia entre su gestión y las decisiones de gobierno, la gran deuda.

Luces y sombras de la gestión ambiental

Este año, junto a las celebraciones del Día Mundial del Medio Ambiente, la Argentina tuvo otro motivo para brindar: los seis meses del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable (MAyDS), que abandonó su rango de secretaría con la asunción de Mauricio Macri a la presidencia el pasado 10 de diciembre.

"Hay luces y sombras. Más sombras que luces", puntualiza Martín Prieto, director Ejecutivo de Greenpeace Argentina, respecto de este primer período de gestión, al tiempo que Manuel Jaramillo, director de Conservación y Desarrollo Sustentable de Fundación Vida Silvestre, define el momento actual como de "cauta expectativa". "Los indicadores son buenos, al menos hay una posibilidad de diálogo, de articulación, pero es necesario esperar a que se consoliden algunos de los compromisos que se han tomado y ojalá se reviertan algunas de las malas decisiones", reflexiona.

Como primera reacción, todos coinciden en la importancia de la constitución del MAyDS, algo que -en palabras de Andrés Nápoli, director Ejecutivo de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)- "no solo pone a la Argentina en la misma dimensión que los demás países de la región, sino que le permite estar en un pie de igualdad en otras instancias en que suceden cosas que tienen que ver con el ambiente".

Y si bien la designación del rabino Sergio Bergman -un extraño en la materia- al frente de la recategorizada cartera generó reacciones encontradas, los referentes ponen el acento en los profesionales que convocó al conformar el equipo que hoy lo acompaña. "A nivel ministerial, la persona puede saber del tema o tener una voluntad política férrea y rodearse de un equipo de secretarios que sí conozcan la agenda ambiental. El rol de Bergman, justamente, es generar agenda entre sus pares, que es lo que yo destaco que ha hecho", resume Sebastián Bigorito, director Ejecutivo del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS), quien también enfatiza la actividad climática internacional de este semestre.

En este sentido, profundiza, la gestión del naciente MAyDS ya se adjudica hitos como la creación del Gabinete Nacional de Cambio Climático -en que se tratan temas de mitigación y adaptación en una mesa interministerial-, y "la reconfiguración geopolítica de la posición argentina", que abandonó el bloque de negociación Like Minded Group of Developing Countries para adoptar una postura más proactiva.

De modo similar, otro de los tantos que se anota a favor es la apertura a la que Jaramillo hacía mención. "Hubo un cambio radical en relación con otras gestiones, que podían ser abiertas, pero nunca promovían tan activamente la participación", añade, a lo que Nápoli acota: "El ministro dio, también, algunas señales que otras personas que fueron secretarios nunca dieron. Por ejemplo, estuvo en San Juan, habló con los asambleístas y con el gobernador, a quien le dijo que se prepare para un posible cierre de mina. Me parece que esto es importante y hay que valorarlo. Después, habrá que ver cómo se concreta en términos de política".

Ahora bien, más allá de estos gestos promisorios, el líder de FARN advierte que no logran que la gestión responda por escrito a sus diversos pedidos y reclamos. "Nosotros queremos información, participación, pero queremos un diálogo institucionalizado. Si presentamos propuestas, que nos respondan", subraya.

Cuentas pendientes

No son pocos los temas críticos que el nuevo ministerio hereda de gestiones anteriores, quizá el más urgente siendo que la política ambiental no es prioridad en la agenda nacional. "Macri arbitra entre las áreas de Energía, Minería y Agricultura con una decisión de hacerlas prevalecer sobre Ambiente. No es un problema de Bergman, es un problema de Macri, que está privilegiando las otras actividades y arbitrando en contra de la protección ambiental", denuncia Prieto.
 

Nápoli coincide: "El MAyDS está inserto en otras decisiones de gobierno que van a contramano con algunas de las suyas". Ejemplo de ello -señala- es el quite de las retenciones a la minería anunciado en febrero último, que se erige como "un mensaje contradictorio con la idea de controlar el cumplimiento de los impactos ambientales de las mineras que declamó el ministro cuando estuvo en San Juan".

"El quite de las retenciones a la minería nos parece una de las peores decisiones que ha tomado este gobierno", suma Jaramillo, quien también incluye a los humedales entre los puntos que necesitan ser dinamizados. "Para el día de los humedales, este año, Macri anunció que iba a trabajar en un proyecto de ley para su conservación. Este todavía no está presentado en ninguna instancia formal", comenta.

Algo similar ocurre con las represas hidroeléctricas que el gobierno proyecta construir en el río Santa Cruz, de la provincia homónima, y los fondos destinados a la conservación de los bosques nativos, cuyo monto designado por Ley 26.331 es incumplido históricamente y reducido al 8-9% de lo que debería ser.

"Son represas que tienen dos amparos presentados ante la Corte Suprema porque no han cumplido las medidas previas de impacto ambiental. Pese a ello, la evaluación del gobierno parece ser seguir adelante con ellas. Al igual que sucede con las centrales nucleares Atucha III y IV, desde el punto de vista ambiental, es un absoluto despropósito que borra con el codo lo que escriben con la mano en términos de energías renovables. El gobierno está sobreponiendo los términos de un presunto acuerdo con China por encima de la legislación argentina, que obliga a estudios de impacto ambiental y audiencias públicas seriamente realizadas", apunta Prieto, sobre el primero.

En cuanto al segundo, Nápoli alega: "Hay una disyuntiva acerca de cómo se va a integrar el fondo para la protección de los bosques, porque este, en parte, estaba integrado con montos provenientes de las retenciones a las exportaciones agrícolas que hoy ya no están. Desde enero, venimos reclamando la necesidad de que se garantice su flujo".

A la hora de esperar respuestas, sin embargo, no se puede olvidar la cuenca Matanza Riachuelo. "Su situación es un reflejo de la impotencia nacional para resolver problemas ambientales que son emblemas de la Argentina. Desde la creación de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar), no ocurrió nada. Hoy, ya no hay excusas: Provincia, Ciudad y Nación son del mismo color", concluye Prieto.