La otra cara de los edificios "verdes"

Más allá de las fachadas de las construcciones sustentables, la tecnología aplicada a los materiales es la que permite la eficiencia energética. En qué estadío se encuentra la Argentina en su uso.

Los edificios "verdes" son sólo una de las caras, la más "sexy", de la construcción sustentable. La otra, la que no se ve pero es fundamental a la hora de pensar en estructuras que conserven el calor y el frío en la situación que se requeira y que sean más eficientes energéticamente es la tecnología aplicada a los materiales. Y es allí, en la construcción sustentable donde aún hay una gran oportunidad en la Argentina.

Un edificio sustentable es aquel que está bien aislado, tiene iluminación y aire acondicionado adecuados, y suele obtener la energía vía paneles solares o biomasa.

Las principales tecnologías para aislamiento térmico disponibles actualmente son las espumas de poliuretano (PUR) y poliisocianurato (PIR). Las mismas son usadas en la producción de paneles sándwich, pieza central de los sistemas constructivos en seco. Los poliuretanos permiten un aislamiento térmico 700% mejor que el ladrillo, y 50% mejor que la lana de vidrio y al poliestireno expandido, que son los materiales más difundidos. "En tiempos actuales, donde el tema del ahorro energético está en boca de todos, tenemos la responsabilidad de innovar y acercar herramientas eficientes que contribuyan a hacer un uso responsable de la energía, tanto para cuidar el bolsillo de la gente como a los efectos que su uso excesivo produce en el país y en el mundo", señala Gabriel Rodríguez Garrido, director de Cadena de Valor de Infraestructura y Energía de Dow.

Estos sistemas de construcción están mucho más difundidos en Europa y los Estados Unidos que en América Latina. De esta forma, se consume hasta un 70% menos de energía, no se consume agua durante el proceso, se termina en la mitad de tiempo y no tiene desperdicio alguno. En definitiva, se trata de una tecnología extremadamente versátil, con aplicación en construcciones comerciales, residenciales e industriales; como shoppings, supermercados y cámaras frigoríficas, entre otros. En el país, se han empezado a hacer casas mixtas, desde el techo y la planta alta con este tipo de estructura y la planta baja de material tradicional.

"La energía más sustentable es la que no se usa. La mejor forma de no usarla es con la aislación. Para eso el mejor producto es el poliuretano. Todavía se construye de forma muy tradicional, la industria de la construcción es la que menos ha avanzado", asegura Marcelo Fiszner, director de Marketing de Poliuretano para América latina.

El Grupo LTN, se dedica hace más de 40 años al desarrollo de cámaras de frio de manera integral. Actualmente, se propuso un nuevo desafío: el impulso de insumos y materiales para la construcción en seco. Gustavo Bernadi, presidente de la compañía dice: "desde la empresa Acero Latina, desarrollamos paneles que fabricamos para viviendas, techos, galpones, sala de emergencias y escuelas. El panel no sólo ahorra energía sino tiempo".

Bernardi cuenta que recientemente desarrollaron un proyecto con el gobierno de Mendoza, donde los paneles fueron destinados para la construcción de casas sociales. "ya se hicieron las primeras 100 casas en 150 días", agrega.

Omar Daniel Eidelstein, referente de Sipanel aseguró que los paneles se instalan hasta diez veces más rápido que otros materiales. Además, explicó que son autoextinguibles, auto portantes, resistentes al ataque de insectos, y otros animales, y también a los sismos, la humedad y las filtraciones.

Por último, Pedro García Mortero, de Plaquimet manifestó la necesidad de disminuir los residuos urbanos y señaló que el 70% de éstos provienen de la construcción tradicional. Según García Mortero, los paneles de poliuretano serían una solución porque permiten proyectos con menor derroche de materiales.

De todos modos, no se observa que los paneles vayan a reemplazar a la construcción tradicional. Surgen como una opción más para elegir a la hora de construir.

Construcción tradicional

La arquitecta y asesora en Sustentabilidad del Grupo Unicer, Sandra Amerise señala cuáles son los beneficios de la construcción tradicional. Dice: "A nivel económico y social, la industria del ladrillo emplea a miles y miles de argentinos por año. El sistema de construcción tradicional genera empleo y movilidad social, paleando las dos problemáticas sociales más fuertes de la Argentina: la desocupación y la pobreza; ya que la mano de obra empleada no requiere altos niveles de instrucción y puede emplear a aquellos que se ven en una situación de emergencia socioeconómica"

En relación a los desafíos que se presentan a la industria de construcción tradicional, la arquitecta explica que en la actualidad argentina, la crisis energética es la urgencia que está ocupando a la mayor parte de los actores del rubro.

"Debemos pensar en la composición de los materiales que utilizamos, ya que pueden emitir gases nocivos que incrementan el calentamiento global y afectan la salud de quienes habitan los espacios donde fueron utilizados para edificar. A su vez, la futura escases de agua potable es un tema en tratamiento con tecnologías que ahorran este recurso, recolectan el agua de lluvia y la reutilizan, entre otras. Por último, la realidad exige que los arquitectos comencemos a diseñar desde una visión bioambiental, considerando el entorno natural en el que se emplazará el proyecto, las construcciones y vegetaciones preexistentes y el comportamiento de las condiciones climáticas a lo largo del año", destaca.

Amerise ve como una posibilidad el desarrollo de un sistema mixto. "Así, los márgenes de eficiencia serían altísimos", concluye.

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