U$D

LUNES 17/12/2018
Dólar Banco Nación
/
Merval

Inversión sostenible y de alto impacto

Los fondos sustentables ya son una realidad a nivel global. También, en el país, son cada vez más las entidades que financian exclusivamente a emprendedores ambientales. Claves de una apuesta con retorno económico y social.

En los albores del nuevo milenio, con el país hundido en una de sus peores crisis económicas, el ginecólogo Jorge Gronda -quién durante 17 años había atendido a más de 40.000 mujeres de bajos recursos y en riesgo de cáncer de útero en La Puna jujeña- sintió que era el momento indicado para lanzar Sistema Ser, un servicio privado de salud que brindaría atención de calidad y a precios accesibles a las comunidades del Noroeste argentino, además de pagar sueldos competitivos a los médicos y ahorrar dinero estatal.
Hoy, el emprendimiento social ya fue reconocido por las Naciones Unidas, en Nueva York -con el Premio Mundial Empresarial y de Desarrollo-, cuenta con más de 100.000 afiliados y, fundamentalmente, es sustentable desde lo económico.
Sin embargo, es probable que esta historia de inclusión, innovación y éxito no hubiera sido posible sin el financiamiento de inversores que, sentados en Buenos Aires a casi 1.500 kim, decidieron creer en Gronda. Es que, muchas veces, detrás de los emprendimientos sociales más meritorios, se esconden fondos de inversión, incubadoras o aceleradoras de proyectos que comparten los mismos criterios de sustentabilidad que los propios entrepreneurs.
Uno de ellos es Equitas Ventures, un fondo que nació en 2010 con el aporte del Banco Columbia y de distintos empresarios argentinos. Al la fecha, lleva invertidos u$s 500.000 y ha financiado a ocho empresas, entre ellas Sistema Ser. "El fondo surge luego de años dedicados al coaching de emprendedores de impacto y a la evaluación de decenas de proyectos", dice Diego Luzuriaga, uno de los fundadores de la compañía junto a Margarita Carles, Fernando Chuit, en diálogo con Socialmente Responsables.
Si bien la tendencia aún es incipiente por estos pagos, los fondos de inversión sustentables ya son una realidad a nivel global y su impacto comienza a llamar la atención de los hombres de negocios en la Argentina. "En comparación con lo que sucede en otros mercados, el volumen de estos fondos en el país es mínimo, pero cada vez son más los interesados en inversiones que contribuyen a incentivar la economía y a difundir prácticas más responsables", explica Nicolás Jerkovic, responsable de RSE del estudio Lisicki, Litvin & Asociados.

Alternativas

Entre las alternativas de financiamiento de alto impacto, existen otras organizaciones que ofrecen modelos que difieren a los fondos de inversión más tradicionales, como Njambre, organización que identifica, co-crea y financia proyectos con potencial sustentable. Pero, a la hora del financiamiento, el método es similar al de un inversor clásico. Y si bien el abordaje de estas organizaciones busca “una sinergia en todo el proceso”, lo cierto es que a la hora del financiamiento, no hay diferencias con un fondo clásico. “Invertimos un capital semilla y luego buscamos apoyo, como hacen todos los emprendedores. Lo diferencial es lo que entendemos por inversión de impacto socio-ambiental”, dice uno de sus fundadores, Emiliano Fazio.
"Para los mecanismos de repago usamos variantes como ser tasa de interés, período de gracia y otros criterio basados en el biorritmo del proyecto", aportan desde Equitas.
En cuanto a los beneficios que podrían tener estos fondos especializados en su relación con el Estado, estos brillan por su ausencia. "No hay incentivos. Estamos sujetos a los mismos vaivenes que cualquier otro fondo privado”, se lamenta Luzuriaga.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Más notas de tu interés