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El rol de la agroindustria para el arraigo rural

por  JAVIER GARCÍA MORITÁN

Gerente de Relaciones Institucionales y Sustentabilidad de Nidera.
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El rol de la agroindustria para el arraigo rural

Uno de los grandes desafíos de la agroindustria a la hora de analizar sus líneas de actuación en Responsabilidad Social, es la promoción del arraigo rural. Operamos y vivimos en el campo, en entornos de pueblos rurales que pierden habitantes, mientras las grandes ciudades ya no ofrecen oportunidades a quienes llegan del interior buscando una vida mejor. Cómo vamos a operar el día de mañana en un contexto creciente de desertificación humana, inseguridad y carencia de infraestructura básica, es la pregunta que se hace -o debe hacerse- una agroindustria consciente del desarrollo sustentable.

Hay dos posibilidades en estos términos: ser testigos de la evolución de estos procesos de apariencia irreversibles o ser respuesta comprometida. Así como hacen falta políticos con una vocación genuina de liderazgo, también las empresas -y sus dirigentes- deben estar a la altura de las circunstancias y responder creativamente. De otro modo, la marcha inexorable hacia el empobrecimiento, se lleva consigo no solo a las comunidades, sino también a los propios negocios.

Como actores influyentes en los contextos en que nos desempeñamos y en pos de contribuir a un futuro más promisorio, es menester que avancemos en el trabajo sectorial de las cámaras y asociaciones (no exclusivamente para defender intereses comerciales), articulando siempre con el Estado y buscando la manera de innovar para impactar positivamente en la sociedad y el ambiente.

Entre los desafíos que se presentan a la agroindustria de nuestros días, mencionaría la integración de pequeños productores en la cadena de valor, propiciando la seguridad alimentaria y el desarrollo de la agricultura familiar; y el involucramiento en cada uno de nuestros eslabones comerciales, a través de un enfoque de corresponsabilidad ambiental, de derechos humanos y de apoyo a las economías regionales.

Asimismo, cada posibilidad de empoderamiento educativo, cultural e institucional de los pueblos rurales es vital. Pues de allí vienen nuestros trabajadores, allí producimos y creamos riqueza, allí nos abastecemos, allí moramos. Hacer nuestro aporte en favor del arraigo rural, su historia y tradiciones, como así también crear oportunidades para la inclusión laboral de jóvenes, es una alternativa que ya asumimos desde la compañía. Sin embargo, es tanto lo que resta por hacer, que no viene al caso testimoniar en primera persona lo que incipientemente pudimos haber logrado.

Es tiempo de seguir despertando conciencias y trabajar para situar a las empresas considerando su rol en relación a sus comunidades, como a su entorno natural, no ya como una opción filantrópica, sino como un elemento tan esencial como el de la sostenibilidad económica y financiera.