Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

El poder de transformación de los consumidores

En los últimos años, el ciudadano reclama a las empresas que sean socialmente responsables y la manera de exigirlo es con su poder de compra. Según diferentes estudios, los consumidores prefieren productos de compañías responsables.

Hay una nueva manera de consumir. De acuerdo con la Comisión de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, se define por el uso de servicios y productos que responden a las necesidades básicas y llevan a una mejor calidad de vida, minimizando el uso de recursos naturales y materiales tóxicos, así como también la emisión de residuos y contaminantes sobre el ciclo de vida, de tal forma que no haga peligrar las necesidades de las futuras generaciones.
Aunque el consumidor siempre tuvo la decisión final, Internet abrió la oportunidad de conocer de cerca a las empresas, saber qué hacen y cómo lo hacen. Muchas de ellas resultaron más expuestas a las críticas y reclamos de sus consumidores, que comenzaron a exigirles cambios de manera directa o indirecta a través del consumo de sus productos.
En este contexto de sobreinformación, unido a las crisis económicas, sociales y ambientales, el ciudadano fue forjando nuevos hábitos de consumo. No sólo le interesa consumir; ahora desea consumir bien, elegir a qué empresas comprar y cuáles son las que cuidan el ambiente.
Una investigación de Nielsen sobre responsabilidad social corporativa y consumo entre 30.000 usuarios de Internet en 60 países estableció que cuatro de cada diez encuestados globales están dispuestos a pagar más por un producto o servicio de una marca sostenible. Aunque el consumidor es "hipersensible" al precio, se interesa por cada vez más por los productos orgánicos, los programas de cuidado del ambiente y el compromiso social de las marcas.
Los nuevos comportamientos están empujados por las nuevas generaciones, principalmente los millennials, que oscilan entre los 21 y 34 años. El 51% de ellos están dispuestos a pagar más por productos sustentables, e incluso comprueban las etiquetas de los envases para estar seguros de lo que están comprando. Esos comportamientos alcanzan a solo el 25% de la generación X, aquellos que van de los 35 a los 49 años.
El uso de Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías son factores clave para comprender por qué los jóvenes tienen otros hábitos de consumo. Los medios sociales ayudan a tomar decisiones de compra. En ese momento, para muchos prevalecen los valores personales (a los que se asocian las causas ambientales, educativas o de igualdad social) a los beneficios del producto.

Entendiendo el nuevo consumo

La encuesta Greendex, que se realiza cada dos años para medir y monitorear las conductas de ñps consumidores, analiza factores como las decisiones que que se toman de manera activa (como reparar en lugar de reemplazar un aparato doméstico, usar agua fría para lavar ropa y elegir productos orgánicos), al tiempo que advierte las razones propias de cada zona, como el clima, el alcance de los productos orgánicos, el transporte público, la energía y los recursos que consumen los encuestados. El último estudio, realizado en 2014 con 18 países, incluía a poblaciones de Alemania, Estados Unidos, Japón, Argentina e India.
La Argentina quedó ubicada en el quinto puesto, subiendo dos posiciones respecto de la edición anterior. Entre los resultados principales, se destaca que la mayoría de los argentinos prefieren reparar objetos rotos en lugar de reemplazarlos. También se observa que los consumidores están utilizando sus propias bolsas de compra con más frecuencia que en 2012 y compran preferentemente productos locales. La Argentina es uno de los tres países participantes de Latinoamérica, junto con Brasil, ubicado en el cuarto puesto, y México, que en esta ocasión figuró sexto.
Como conclusión global, los resultados del estudio muestran que los mexicanos, seguidos de los brasileños, los indios y los argentinos, son más propensos a realizar una mejora significativa en la forma en que viven después de enterarse de su propia huella ambiental: se sienten culpables acerca del impacto de sus acciones, pero también afirman que tienen las capacidades como individuos para hacer una diferencia. Esto sugiere que el ciudadano argentino conoce su potencial para cambiar su comportamiento, y lo hace a través del consumo. De hecho, en el país creció la adquisición de productos orgánicos, lo que demuestra un mayor interés por los beneficios de esos productos tanto para la salud como para el cuidado del ambiente. Por otra parte, la Argentina es el segundo mayor productor en alimentos orgánicos, y aunque la mayoría se exporta, existe un mercado interno creciente. Todos datos que ayudan a comprender que el consumo está en tiempo de cambios y los ciudadanos son cada vez más conscientes de su poder para consolidar el consumo sostenible.