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El desafío: cuidar todos lo que es de todos

El desafío: cuidar todos lo que es de todos

Varios pastores llevaron sus ovejas a pastar a un terreno público. Y en lugar de cuidar este recurso gratuito, llevaron cada vez más animales hasta que estos se comieron todo el pasto y murieron por falta de alimento.
De esta manera, el ecologista norteamericano Garrett Hardin, grafica su dilema The tragedy of the commons, el cual plantea que actuar siguiendo únicamente el interés personal puede destruir un recurso común limitado, causando un enorme perjuicio para todos. Escrito en 1968 el planteo continúa vigente, cuando nuestra especie se apronta aun gran desafío: desarrollar sistemas de responsabilidad para solucionar el problema de la sustentabilidad. ¿Cómo evitar que el planeta se convierta en el pastizal de Hardin?
La maximización del beneficio es un supuesto del comportamiento del hombre utilizado, entre otros, por Adam Smith, y que vemos guiando las acciones de los desafortunados pastores de Hardin. El mismo contribuye también a una visión egoísta y a largo plazo autodestructiva del hombre que, aunque no compartida por todos, fue ampliamente aceptada. Estudios posteriores, como los del matemático John Nash, proponen como alternativa otras estrategias conjuntas entre múltiples individuos que apuntan a un juego donde todos se ponen de acuerdo para obtener un beneficio, aunque no el máximo posible, sin conseguirlo a costa de los demás.
El mundo actual requiere entonces soluciones a tono con los estudios de Nash. Pero una cosa es decirlo y otra es conseguir que casi 7 mil millones y medio de personas se pongan de acuerdo. ¿Cómo definir y articular un acuerdo de esta magnitud? ¿Quién establece las prioridades?
Hoy, una parte importante del trabajo necesario para conquistar el desafío de ser un mundo sustentable ya fue hecha: existe un consenso global sobre la escasez de recursos básicos y sobre cómo la maximización de beneficios de ciertos actores perjudica a otros.
El pronunciamiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible y el lugar preponderante que se les empieza a brindar en la agenda internacional es una gran noticia. Estos son superadores de los Objetivos del Desarrollo del Milenio ya que tienen una gama de metas amplia y permiten que el sector privado pueda empezar a medir su contribución para con ellos.
En este contexto las empresas empiezan a recorrer con entusiasmo un camino de sustentabilidad. Peter Drucker ya plantea una visión superadora y desmitifica la naturaleza de las empresas al decir que "el beneficio es para la compañía como el oxígeno para la persona. Si no tienes suficiente, estás fuera del juego. Pero si piensas que tu vida se trata solo de respirar, te estás perdiendo de algo".
Así como se lograron inculcar en las culturas hábitos saludables mediante la educación debería también facilitarse el crecimiento de un sentido del bien común y una conciencia de la escasez de recursos. De esta manera la humanidad habrá encontrado una salida al dilema de Hardin: "Todos cuidamos lo que es de todos".