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El camino hacia un mundial sustentable

Más alla de la pasión por el fútbol y de las polémicas inversiones, la Copa del Mundo marca hitos en la forma de organizar un evento global con criterios sostenibles. La huella de carbono, los estadios y el transporte, bajo el análisis de los expertos.

Con un trastabillado debut de la selección brasileña frente a Croacia, el pasado jueves comenzó finalmente la Copa Mundial de la FIFA 2014. Así, tras años de preparación y una inversión total de u$s 11.372 millones, las doce sedes abrieron sus puertas y concentran hoy la atención de casi todo un planeta.
Pero más allá del jogo bonito, de las pasiones que se vivirán en estos 32 días de entretenimiento y de los millones de espectadores que adecuarán sus rutinas alrededor de cada uno de los 64 cruces, un evento de esta envergadura tiene impactos sociales y ambientales que deben ser tenidos en consideración, ya que representan el legado real que la Copa deja tanto a Brasil como a la comunidad internacional, una vez culminada la gran final.
En este sentido, explica Nicolás Jerkovic, gerente de Auditoría y responsable de Responsabilidad Social Empresaria y Desarrollo Sostenible del estudio argentino Lisicki, Litvin y Asociados, "la realización de un evento global implica definir temas de transporte y movilidad, alojamiento, materiales y actividades, entre otros".
Es por ello que -destaca-, "a priori, su planificación es clave en cuanto al establecimiento de objetivos ambientales y sociales, que es donde más conflictos de interés hay frente a los económicos".
Si bien el evento que actualmente está tomando lugar en el vecino país tiene condimentos polémicos y cuentas pendientes (ver recuadro), los expertos consultados destacan que la Copa de Brasil cuenta, también, con iniciativas que marcan una senda inicial hacia la construcción de un Mundial sustentable.
Entre ellas, se destacan el trabajo sobre la huella de carbono, las obras para ampliar y dar eficiencia al transporte urbano, la puesta en marcha de un sistema de manejo de residuos que tiende a su recuperación y la construcción o renovación de estadios para adecuarlos a los criterios de sostenibilidad.

Huella compensada
La huella de carbono es, tal como afirma Rodrigo Herrera Vegas, consultor y co-fundador de Sustentator, una de las variables fundamentales que han de tomarse en cuenta al organizar un evento de gran escala, ya que esta proviene "principalmente del transporte tanto de la producción como del público y de la energía que se consume" durante su desarrollo.
"Respecto a la huella de carbono generada por el transporte, se puede apuntar a aminorarlo para la producción, ya que no se puede manejar de qué manera se desplazarán los espectadores. Respecto de la huella por energía, se puede alimentar una porción con energías renovables, aunque, todavía, esa porción no puede ser demasiado grande dado que los consumos energéticos de los grandes eventos son altos", explica el experto.
Según estimaciones del Ministerio de Medio Ambiente brasileño, las emisiones totales que se producirán durante el Mundial alcanzarán las 1.406 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e), de los cuales 87,1% proceden del transporte aéreo internacional, 9,2% de los vuelos domésticos, 1,8% del alojamiento, 1,4% de las operaciones y 0,5% de la construcción.
Para mitigar este impacto, una de las medidas que adoptó, según indican desde Embratur, el Instituto Brasileño de Turismo, es la iniciativa ‘Bajo Carbono en el Mundial’, que se basa en "un llamado público a las empresas a fin de que donen créditos para la compensación de las emisiones generadas por la realización de este evento". De este modo, las 11 grandes empresas que, hasta comienzos de junio, adhirieron a la convocatoria "contribuyeron con Reducciones Certificadas de Emisiones (RCE) provenientes de proyectos capaces de neutralizar gases del efecto invernadero".
Gracias a esta iniciativa, a principios de junio, antes del comienzo de la Copa, ya se habían compensado 420.500 toneladas de CO2e, número que "supera las 59.200 toneladas CO2e estimadas para las actividades como obras, uso energético en los estadios y desplazamiento de los vehículos oficiales”, según cifras oficiales.
Otra de las acciones sustentables que están teniendo lugar en Brasil es el Pasaporte Verde, el cual fue creado en 2008 por el Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y relanzado para el Mundial en conjunto con los Ministerios de Medio Ambiente, Deporte y Turismo de Brasil.
Se trata de una aplicación para celulares que ofrece a los turistas recomendaciones de cómo minimizar su impacto ambiental durante su estadía. Además de consejos relativos al turismo sostenible y responsable, esta campaña incluye 60 alternativas de viajes a cada una de las ciudades sede y sus alrededores, jornadas de sustentabilidad para que hoteles, bares y restaurantes participen en prácticas de ecoeficiencia, y el llamado 'Compromiso Pasaporte Verde', una herramienta online a partir de la que los distintos establecimientos pueden hacer una autoevaluación para conocer el nivel de sostenibilidad que poseen en sus prácticas de producción y servicios.

El transporte, en la mira
"Hay inversiones muy importantes tanto en infraestructura aeroportuaria y de transporte público como en mejoras urbanas de las ciudades sedes", describen respecto a las obras mundialistas Darío Hidalgo y Juan Miguel Velásquez, director y asociado de Embarq, la iniciativa para transporte y desarrollo urbano sustentable del World Resources Institute (WRI). Y agregan: "De hecho, el Gobierno sacó adelante un programa de inversión para las ciudades que va más allá de las 12 sedes y que es parte de una política de Dilma Rousseff que busca dejar un legado que se extiende más allá de lo estrictamente asociado al espectáculo del fútbol".
En sus palabras, uno de los ejemplos más claros de esta política es el colectivo de tránsito rápido (BRT, por sus siglas en inglés: Bus Rapid Transit) de Río de Janeiro, un proyecto que abarcará, una vez terminado, en 2016 (a tiempo para los Juegos Olímpicos que se llevarán a cabo en esa ciudad), 150 kilómetros, de los que ya fueron inaugurados, dos años atrás, el TransOeste y, en junio pasado, el TransCarioca. Este último cuenta con un recorrido que llegará a los 39 kilómetros, conectando el barrio Barra da Tijuca con el aeropuerto internacional Tom Jobim y trasladando a 450.000 pasajeros al día, con una estimación de reducción de tiempos de viaje del 66%.
Estas inversiones, asimismo, están implicando una merma significativa en las emisiones tanto de gases de efecto invernadero como de contaminantes dañinos para la salud, señalan los expertos, con reducciones de dióxido de carbono del orden del 12% y de material particulado del 44%, según datos del WRI.
“Son mejoras directas a la movilidad, que se dirigen a las poblaciones puntuales de transporte público y a las reducciones de emisiones de gases. Con ellas esperamos, además, mejoras en seguridad vial, ya que estos sistemas organizados tienen la oportunidad de operar en condiciones de seguridad mejores que los autobuses sin el soporte de esta infraestructura", afirma Hidalgo.
En tanto, Velásquez destaca: "En proyectos similares, también, hemos encontrado otros impactos adicionales. Por ejemplo, cuando dejan su vehículo particular y empiezan a utilizar el transporte público, las personas caminan más y eso tiene un efecto positivo sobre la salud. Por otra parte, hay impacto sobre la planeación de las ciudades, dado que el valor del suelo en las zonas donde hay acceso a los BRT, generalmente, tiende a subir, lo que ayuda a que haya renovación urbana y a que se mejore el sistema urbano".

Pasión por el reciclaje
De acuerdo al Gobierno brasileño, se calcula que, en cada partido del Mundial, se producirán cinco toneladas de residuos reciclables. Es decir, unas 320 toneladas en toda la Copa. Para hacer frente a esta magnitud de desechos, en cada uno de los estadios se está llevando a cabo, por medio de cooperativas, la recolección y el reciclado de los residuos sólidos. Coca-Cola Brasil, en alianza con la FIFA, es la responsable del gerenciamiento de esta iniciativa, para la que fueron capacitados 840 recolectores en todas las ciudades sedes.
Al mismo tiempo, en el transcurso de los distintos encuentros, también se están realizando campañas de concientización para los hinchas, que incluyen la instalación de señalización adecuada para los tachos de basura y la difusión de informes en las pantallas de los estadios.

El verde césped
Otro de los hitos sustentables e Brasil 2014 es la adecuación de los estadios -ya sea a partir de su construcción o de su remodelación- a los criterios de sostenibilidad ambiental. Así, señalan desde Embratur, las 12 edificaciones cuentan con certificaciones de esta naturaleza, una exigencia que será adoptada por la FIFA para las próximas ediciones de este evento.
Uno de los casos más emblemáticos, por la mística que lo rodea, es el del Maracaná de Río de Janeiro, que fue reformado para brindar mayor comodidad y seguridad a sus 78.838 espectadores, teniendo como meta la obtención de la certificación LEED, el prestigioso sello de sustentabilidad.
"La readecuación del Maracaná incorporó criterios de sustentabilidad a lo largo del proyecto, desde el reciclado o reaprovechamiento dentro de la obra de más del 90% de los residuos generados, hasta la implantación de una usina fotovoltaica", describen desde Odebrecht, empresa que, en alianza con actores públicos y privados, lideró el proyecto.
Además, se colocó un sistema de generación y utilización de energía renovable, que cuenta con 1.552 módulos fotovoltaicos y una usina fotovoltaica con una potencia capaz de generar energía por 500 Mega Watts/h por año (equivalente al consumo de 240 hogares) que permitirá reducir el consumo. A esto, se suma la incorporación de un nuevo sistema eléctrico, que incluyó la instalación de 23.000 luminarias LED.
Por último, el nuevo Maracaná cuenta con sistemas economizadores de agua, que permiten la reutilización del agua de lluvia, una reducción del 30% del consumo y el ahorro de más del 50% de agua para el riego del campo.
Más allá de la pasión, Brasil 2014 marca el camino hacia un Mundial más sustentable.