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Dar de comer a quien lo necesita

Surgido en el año 2000, el Banco de Alimentos recibe donaciones de productos alimenticios e higiene, y los distribuye entre comedores y hogares comunitarios. Hoy se conformó una red con 16 bancos en 10 provincias que ya llevan repartidos más de 40 millones de kilos.

Dar de comer a quien lo necesita

Corría el año 2000 y el problema del hambre aguijoneaba la conciencia de muchos argentinos, viviendo en un país exportador de granos y alimentos. Un grupo de amigos de distintas profesiones decidió pasar de la indignación a la acción, y comenzó a investigar qué iniciativas había en el mundo para vincular a quienes tienen excedentes con quienes no pueden asegurarse un plato diario de comida.
Así descubrieron que, desde la década del ‘60, funcionan en los Estados Unidos los Bancos de Alimentos que reciben donaciones de productores y supermercados, y los redistribuyen en comedores y centros comunitarios. Así se contactaron con esta organización, que les envió sus manuales, y compartió sus buenas prácticas y experiencias para que replicaran la iniciativa.
Un año más tarde comenzó a funcionar en una parroquia de la Ciudad de Buenos Aires el primer Banco de Alimentos del país. Hoy suman 16 en 10 provincias y, si bien cada uno se maneja en forma independiente, trabajan en red e intercambian experiencias y donaciones.
"Funcionamos gracias a las donaciones de más de 130 empresas de alimentos y productos de consumo masivo, que nos llaman cada vez que tienen un excedente de producción o partidas de productos fallados por algún problema en el packaging o la presentación, pero que están en perfectas condiciones de ser consumidos", explica Marisa Giráldez, directora del Banco de Alimentos. "A partir de aquí, hay dos modalidades: o bien ellos nos traen los productos, o pasamos nosotros a buscarlos con camiones propios refrigerados o con la asistencia de empresas de logística que nos donan algunos servicios".
En cuanto a las instituciones que asisten, este año alcanzaron a más de 740 en la ciudad y 29 partidos del conurbano, lo que totaliza más de 100.000 personas por mes. "Para recibir las donaciones, cada comedor u hogar comunitario debe registrarse y es visitado por una de nuestras asistentes sociales. A cambio de los productos se les pide una contribución simbólica que equivale a un 5% del valor de los alimentos, con lo que financiamos parte de nuestras operaciones", destaca Giráldez.
La mayoría de los hogares y centros comunitarios deben ocuparse de pasar a buscar las donaciones. Un porcentaje de ellos, que cambia todos los años, puede recibirlas en su propia sede, gracias a la colaboración de algunas empresas de logística.
Si bien la mayoría de los alimentos que se reparten son secos, también se donan alimentos frescos, lo que exige, para su distribución en tiempo y forma, contar con un aceitado sistema logístico.
La organización cuenta con más de 6.000 voluntarios que se ocupan de verificar fechas de vencimiento y estado de los alimentos, clasificarlos y armar los pedidos, ya que las donaciones llegan a cada entidad en la cantidad y tipo de alimentos determinados.
"Aquellos que son comedores, no reciben los mismos productos que los merenderos, y tratamos de optimizar las cantidades para que no falte ni sobre comida", cuenta la directora del Banco de Alimentos.
Las donaciones deben ser consumidas en el comedor, hogar o institución y no se pueden repartir a las familias, salvo en el caso de productos de higiene personal. "Todos los productos tienen un código de trazabilidad, y hacemos el seguimiento desde que sale de la empresa fabricante, llega a nuestros depósitos y es entregado a cada institución. Así, cada empresa donante recibe un reporte que indica en qué cantidad y dónde fue destinada su donación. Este trabajo, que parece engorroso, nos permitió crear un vínculo de confianza con donantes e instituciones, que se fue afianzando a lo largo de los años y nos permite crecer", afirma Giráldez.
"Este año, el número de pedidos y de beneficiarios de donaciones incrementó (pasó de 95.000 a 105.000), pero afortunadamente también se incrementaron las donaciones. Muchas empresas que no son alimenticias ni de transporte nos apoyan donando dinero o financiando programas específicos, y también tenemos unos 26 mil donantes individuales, que, a través de microdonaciones online, contribuyen con sumas que van desde los $ 75 por mes para ayudar a alimentar a seis personas", apunta, y cierra: "Cada donación es un enorme granito de arena que nos ayuda a que haya menos hambre y más futuro".

Identikit

- Nombre: Fundación Banco de Alimentos (integrante de la Red Argentina de Bancos de Alimentos)
- Inicio de actividades: 2001
- Actividad principal: ser el nexo entre donantes de alimentos, y comedores y hogares comunitarios
- Voluntarios: 6.700
- Beneficiarios: 740 instituciones, 105.000 personas
- Donantes: más de 140 empresas alimenticias, supermercados y productores de alimentos
- El dato: desde su creación, el Banco de Alimentos repartió más de 40 millones de kilos de alimentos. Casi un kilo por argentino