Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Cuando la moda deja de ser sólo moda

La industria que no tiene muy buena fama ya tiene representantes que buscan subir la vara y presentan productos que tienen en cuenta temas sociales y ambientales.

La moda y la sustentabilidad parecen conceptos contradictorios. El primero pregona el uso de prendas de vestir por un lapso corto, mientras el segundo busca la durabilidad de las mismas. Sin embargo, hay emprendedores, diseñadores y empresas que buscan cambiar la forma de producción textil y promover la sustentabilidad en la industria de la moda reduciendo la cantidad de residuos textiles, la contaminación y el consumo de agua y energía. La moda ética se contrapone a la moda rápida de bajos costos y grandes márgenes de ganancias. Es la que busca la creación de medios de vida sostenibles y minimiza el impacto sobre el medio ambiente.

"La moda no es ajena al paradigma que está en funcionamiento. En la manera que están haciendo las cosas no se sostiene el planeta y hay cada vez más desigualdad social. Una remera básica de algodón usa 2700 litros de agua", dice Mónica Tedesco, responsable del Programa Tecnologías Sustentables del Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Desde el INTI se conformó un equipo para trabajar en la Feria de La Salada. Se formó un espacio participativo para el desarrollo de innovaciones socio-productivas. La estrategia consistió en desarrollar un sistema de capacitación y asistencia técnica aplicada, creando interfaces estratégicas positivas entre los diseñadores y los emprendedores.

La sustentabilidad debe aplicarse desde la materia prima de las prendas de vestir. Verde textil es una empresa argentina que provee productos textiles orgánicos a empresas, marcas y diseñadores. El algodón orgánico es cultivado en tierras certificadas libres de sustancias tóxicas y de todo tipo de pesticidas e insecticidas. El cultivo de algodón convencional usa cerca del 25 % de los insecticidas fabricados en el mundo y más del 10 % de los pesticidas. Estos productos no sólo combaten las plagas de algodón y quiebran el balance de la naturaleza en el suelo, sino que también diezman las poblaciones de insectos beneficiosos y generan gran daño a las personas que entran en contacto con los mismos.

En la Argentina se desechan por año 100 mil toneladas de neumáticos. La empresa B Xinca encontró a través de la moda una solución a este problema. "Somos tres amigos que decidimos dejar de ser espectadores de las problemáticas sociales y ambientales. Armamos zapatillas que tienen la base de caucho reciclado de neumáticos. También vimos como problema la cantidad de residuos textiles que generan muchas marcas de ropa y se nos ocurrió reutilizarlos para las zapatillas. Por otro lado, trabajamos con diferentes organizaciones a través de la generación de trabajo genuino. Desde la sociedad civil incluimos personas para el pegado, cortado y limado de las zapatillas", dice Alejandro Malgor, fundador de Xinca.

Otro caso de moda sustentable es el de Puro. Este año, la marca de bolsos y calzado urbano, decidió no usar más cuero y lo reemplazó por poliuretano, una opción sintética segura para la salud y el cuidado del medio ambiente. "Creemos que esta decisión es consecuente con nuestra mirada del mundo y con los ideales de nuestros consumidores. Apoyamos el consumo y la producción sustentable, así como un estilo de vida que priorice el cuidado del medioambiente y el respeto por los animales. Decirle no al cuero era un paso que buscábamos dar hace tiempo", sostiene Gabriel Pozner, dueño de la marca. Cuando Puro inició en 2004 no encontraban materiales sintéticos de buena calidad y por eso los dejaron de usar. Ahora se contactaron con empresas que hacen poliuretano muy resistente.

Reutilizar en el mundo de la moda también es una posibilidad. Galpón de Ropa empezó en 2012 vendiendo prendas de vestir de marca, usada, por Internet. Hoy cuenta con dos locales. Le compran a la gente prendas de buena calidad que ya no quieren. Así, la ropa vuelve al mercado y puede ser adquirida a un precio más accesible. Las marcas dejan de ser inalcanzables y se promueve un consumo sustentable.

No sólo ambientales son los problemas que genera la industria textil. Los talleres clandestinos y el trabajo esclavo se incluyen en los modos de trabajo. "El 80% de las personas que trabajan en costura son migrantes. Cuando uno migra corta con su entramado social y empieza una etapa de vulnerabilidad muy grande que, con el tiempo, uno piensa que es normal", cuenta Juan Vázquez de la organización Simbiosis Cultural. Él es migrante boliviano y trabajó desde los 16 a los 23 años en talleres ilegales.

Del otro lado, Dana Batista, creadora de Tamma Talleres Libres, un proyecto destinado a administrar espacios con condiciones dignas de empleo en la industria textil. La intención es motivar a los diseñadores para que se involucren con las familias que trabajan para ellos y así, se establezca una relación de trabajo justo.