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Cadena empoderada

La firma de restaurantes mexicanos Toks inluyó en su negocio productos de comunidades vulnerables. Su caso.

Cadena empoderada

Cuando Gustavo Pérez Berlanga ingresó al negocio de restaurantes del Grupo Gigante -uno de los grupos más importantes de México- no sabía que 18 años después estaría dando conferencias en otros países sobre el caso Toks, como se llama la cadena que hoy tiene 224 tiendas o más -abre un restaurante cada 10 días- en todo el país azteca y que sería reconocido como uno de los Pioneros de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2017.

En diálogo con Sustentabilidad luego de una charla abierta organizada por Valor RSE + Competitividad y el Grupo de Trabajo Sostenibilidad en la Cadena de Valor de la Red Argentina del Pacto Global, el encargado de la estrategia de sustentabilidad del holding mexicano contó su caso de éxito.

Estudió finanzas e ingresó al reconocido grupo en el sector de Compras de los restaurantes. Sin embargo, algunos años después fue el encargado de evolucionar el concepto de filantropía que siempre tuvo la familia fundadora -los Losada- a responsabilidad social y luego a sustentabilidad. En 2003, para ordenar los donativos que hacía la empresa lanzó una campaña que se llamó "12 meses, 12 causas": cada mes se apoyaba una problemática social.

"Yo era el business as usual que sale de la universidad. Mi punto de inflexión fue trabajar con una fundación de niños quemados que fue una de esas 12 causa", cuenta el ejecutivo. Ahí se dio cuenta que no era simplemente girar un cheque y, en 2008, se creó el área de RSE.

Fue el director General -que no es parte de la familia- quien propueso comenzar a trabajar con las comunidades indígenas. "Me tocó dar una conferencia en el sur del país y la gente decía que siempre se apoya a causas nacionales pero no locales", cuenta Pérez Berlanga que señala que una fundación les abrió los ojos. Así, el director General pidió no sólo ver la parte asistencial sino buscar la forma de empoderar estas comunidades integrándolas a su cadena de valor. Fue así que le pidieron a Pérez Berlanga que buscara una línea de comercio justo que fortaleciera proyectos productivos en distintas localidades. El programa comenzó vendiendo productos producidos por comunidades marginadas o vulnerables: miel, huevos, granola, mermelada, todos con sus propias marcas.

Sin embargo, a pedido de los mismos clientes algunos productos se comenzaron a vender en los restaurantes. "Los beneficios para las comunidades no es sólo económico, también les genera mayor autoestima, aumenta el emprendedurismo y la capacidad de aprendizaje y el trabajo en equipo", asegura el líder, quien también cuenta las partes más difíciles del proceso: "Al principio, las comunidades desconfíaban de la empresa y se negaban a recibir capacitación. Fue un proceso, había que generar confianza mutua".

También su área debió trabajar arduamente para convencer al chef de la cadena de que estos productos aseguraban el estándar de calidad. "Hoy es nuestro principal aliado", asegura Pérez Berlanga, quien también trabajó hacia dentro de la empresa.

Así, en un sector como el de restaurantes de altísimo índice de rotación- 120 %- implementó el Violentómetro, un termómetro de violencia laboral que cuenta con 27 niveles. "De esta manera averiguamos nuestro nivel de violencia y bajamos la rotación en un 40%", explica. Hoy la empresa logró tener la mitad de rotación que la media del sector. El diferencial, según el ejecutivo: el trato.

"No es una cuestión de tamaño ni de ubicación. Todos podemos ser sustentables", reflexiona Pérez Bernanga, que desafía con una pregunta: ¿Alguna vez pidieron un café diciendo: ¿Tiene café sin trabajo infantil?.

A nivel empresarial hace el mismo planteo: "Dime cómo haces tu dinero y te diré qué tipo de empresario eres", concluye.