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"Al sistema de la moda le falta humanidad"

Para la especialista e investigadora española, el principal desafío de este sector que está bajo la lupa es informar al consumidor para que cambie sus hábitos de consumo. No crearnos necesidades y disfrutar con menos, una de sus claves.

Una industria "polémica". Así define al sector de la moda la especialista María Lourdes Delgado Luque, investigadora en la Universidad de CEU, en España. ¿Por qué? Porque el paradigma de la sustentabilidad puso bajo la lupa al sector de la indumentaria y advirtió que, después del petrólero, es el más contaminante del mundo. Sin embargo, también es una de las más importantes industrias de consumo a nivel global -se calcula que mueve u$s 1,3 billones y emplea más de 300 millones de personas a lo largo de su cadena de valor- con una relevancia clave para muchos países. En "Vestir un mundo sostenible", el libro que Delgado Luque escribió junto al especialista argentino Miguel Ángel Gardetti, director del Centro Textil Sustentable, un polo de investigación académica que promueve una visión sustentable de la industria textil y de la moda, se expone el desafío del sector ante la sustentabilidad: "el reto de pasar de la teoría a la práctica: cómo traducirlo en hábitos de consumo y comportamientos en la vida diaria y a la hora de comprar productos".

Favorecer el pensamiento crítico y no caer presa de tendencias; promover el consumo inteligente y no la creación de falsas necesidades, si no, más bien, apelar a la sensibilización, al desarrollo de nuevos hábitos de consumo y a hacer conscientes a las marcas de que la sustentabilidad es rentable, sería el objetivo por lograr. "No debemos crearnos necesidades; hay que lograr disfrutar con menos", dice la especialista.

- ¿Cuáles son los principales retos que hoy enfrenta la industria de la moda para ser más sustentable?

La sostenibilidad en moda tiene el mismo valor que en otros campos: producir y consumir sin comprometer los bienes futuros. Para ello, el Centro Textil Sustentable, que dirige Miguel Ángel Gardetti del cual soy profesora visitante, tiene como objetivo generar la mayor cantidad de conocimiento a través de las investigaciones académicas, a fin de transferirlo y hacerlo cercano al consumidor.

- ¿Cuáles son los principales trade offs ante los cuales se encuentra la industria para cumplir con los ODS? ¿Y cuáles los caminos para resolverlos?

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Nos encontramos en una encrucijada que demanda coherencia y compromiso. La industria de la moda es global pero no en todos los países tienen los mismos retos. Sin embargo, el problema sí que es global. Considero que los grandes actores de la industria tienen mucho que hacer, más que posicionarse. El papel del consumidor es clave; educado en la cultura sostenible tiene todo el poder para cambiar las estructuras sobre las que está asentado el sistema. Dos siglos de Revolución Industrial no se borran de un plumazo. Los ODS describen muy bien la dirección en la que hemos de apuntar. Un camino importante es el simple hecho de que las empresas de moda los conozcan. Algo que con frecuencia no ocurre.

- ¿Cómo se educa al consumidor? ¿Qué hacen las marcas al respecto?

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La clave está en el consumidor. Y el poder sobre el consumidor lo tienen las marcas. La comunicación de marca tiene un doble efecto, en este caso positivo. La tarea sensibilizadora que pueden realizar a través de los contenidos de la publicidad y el marketing es clave para sumar y dirigir el consumo hacia valores que tengan una repercusión positiva en el medio ambiente y en las relaciones sociales. El gasto anual en ropa y calzado en España de acuerdo con la información facilitada por Fashion United es de 21 billones de euros y de 6,4 billones de euros respectivamente; en la Unión Europea, es de 312 billones de euros y de 70 billones de euros. Solo con estos datos ya podemos hacer cuentas de todo lo que habría que cambiar. Hay que mirar hacia un cambio de modelo, que no se va a producir de hoy para mañana. Los cambios estructurales son revolucionarios y llevan tiempo.

- ¿Qué papel juegan los medios de comunicación dirigidos a la mujer? ¿Y las empresas de moda rápida?

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Los medios de comunicación con un target principalmente femenino juegan el mismo papel que los que su público mayoritario es el masculino. Las mujeres compramos más, por lo menos en España, y lo hacemos de forma diferente. De acuerdo con un estudio realizado por EAE aparecido en GQ España, en un trabajo de investigación propia: el gasto medio por español en prendas de vestir y calzado es de 509 euros. Aunque esa media conviene separarla: las mujeres gastan 577 euros por año, mientras que los hombres 351 euros de media. Las empresas de moda rápida lo saben, y se están configurando en clave sostenible. También hay datos muy positivos que arrastran a otras más pequeñas que dependen de ellas. Recientemente, una empresa pequeña que produce en China se quejaba de sus dificultades para hacerlo porque las presiones sobre proveedores y fabricantes están haciendo que desaparezcan o cambien las firmas que no cumplían con los requisitos medioambientales y sociales. Esta es una muy buena noticia de como el sistema está cambiando. Y en este panorama, los cambios provocados por la demanda en clave de sostenibilidad son definitivos.

- En su libro se apela a "la moda de ser humanos en una industria polémica". ¿Es posible poner de moda "ser humanos" en esta industria?

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Desarrollo humano y rentabilidad económica no tienen por qué estar opuestos. Cada uno de los individuos que habitamos este planeta lo hacemos con pleno derecho. Lo único que necesitamos es no perder de vista los valores a través de los que hemos de hacerlo. Hay que poner de moda ser humanos. Al sistema de la moda le falta humanidad.

- ¿Cuál es el papel del diseño en este cambio de paradigma?

Tiene un papel definitivo. El diseño que trabaja para la circularidad tiene en su mano la llave de la sostenibilidad. Tan importante es la sensibilización del consumidor, como diseñar para un modelo circular. O simplemente para consumir menos. El diseño tiene mucho que decir para lograr un consumo sostenible y en consecuencia un crecimiento y una producción que también lo sean. Ciertamente todas estas son asignaturas pendientes.

- ¿Cuáles serían los nuevos modelos de negocios de una industria más sustentable?

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Más que un cambio de modelo se debe dar una transformación en las ofertas de servicios. En este sentido, el pensamiento disruptivo tiene mucho que decir y concierne no solo a los diseñadores. Cualquier individuo, puede generar servicios que favorezcan un consumo sostenible.

INDUMENTARIA: UNA INDUSTRIA CONTAMINANTE

Según el informe "A new textiles economy: Redesigning fashion's future", de Ellen Mc Arthur Foundation, en los últimos 15 años se duplicó la producción de ropa, debido al fenómeno fast fashion -que acelera la presentación de nuevas colecciones y reduce el precio de los ítems- y, estima McKinsey, más de la mitad de la producción de textiles de moda rápida es descartada en menos de un año. Según este informe, el modo en que se crean, producen y usan los productos es absolutamente lineal: se utilizan enormes montos de recursos no renovables para la fabricación de prendas que son subutilizadas y se calcula una pérdida de u$s 500.000 millones por año debido a la subutilización de ropa -que es descartada luego de haberse usado solo de 7 a 10 veces- y a la falta de reciclaje. El impacto social negativo de la industria se advierte en condiciones de trabajo indignas y poco seguras y, en algunos casos, trabajo esclavo e infantil. Más allá de eso, también las comunidades sufren el deterioro del medio ambiente: se calculan que las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria suman 1,2 billones de toneladas, más que las de toda la aviación comercial y el transporte marítimo sumados. Y se calcula que el 20% de la contaminación global del agua es atribuible al tratamiento que requieren los productos textiles.