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MIÉRCOLES 23/01/2019
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Una renovación para ensalzar la historia

Con más de un siglo de vida, el emblemático Teatro Coliseo entró en remodelación para sumar tecnología y modernidad. Qué reformas encarará para revitalizar su patrimonio arquitectónico.

Los edificios históricos enfrentan el desafío de contar su historia al mismo tiempo que miran hacia el futuro y contemplan las necesidades actuales de quienes los habitan. Con estas premisas se lleva a cabo la remodelación del Teatro Coliseo, símbolo de la cultura italiana en Buenos Aires y único teatro de esta nacionalidad ubicado fuera de su país.
El emprendimiento, de gran magnitud, trabaja en la restauración y adecuación de unidades operativas, aspectos esceno-técnicos, camarines y salas de ensayo para convertirse en uno de los mejor equipados de la ciudad, conservando su identidad arquitectónica y profundizándola. El foco está puesto en mejorar desde lo estético hasta aspectos funcionales relacionados con cuestiones técnicas, o aquellos que hacen a la seguridad y adecuación a nuevas normativas.
Elisabetta Riva, directora del teatro, enmarca esta reforma en el proyecto integral de relanzamiento que se inició en 2012 y que involucra también la organización y el cambio de autoridades de la Fundación Cultural Coliseum, a cargo de la gestión del teatro y sus actividades. Resume el espíritu de este proyecto: "Queremos que sea un nuevo teatro, pero recuperando y revalorizando todo lo que se hizo en este más de un siglo de historia. No sólo desde el punto de vista arquitectónico, también estamos haciendo un archivo de todo lo que pasó en este tiempo. A su vez, trabajamos para posicionarnos como una de las salas más modernas en cuanto a posibilidades de presentación de contenidos, y ser uno de los faros, los puntos de referencia cultural de la ciudad".
La directora señala que el salto cualitativo y cuantitativo en la gestión y programación requería adecuar las estructuras. El primer paso fue escuchar las necesidades de quienes más saben de la vida de este edificio: en un primer momento se le pidió a productores y directores artísticos un feedback acerca de lo que implicaba para ellos estar en el Teatro Coliseo, tanto lo positivo, como los aspectos a mejorar.
Sus respuestas y la evaluación inicial fueron el comienzo de este proyecto arquitectónico llevado a cabo en dos etapas. La primera ya concluyó con éxito y fue posible gracias a un cuantioso aporte de $ 20 millones a través de la Ley de Mecenazgo, una de las cifras más altas otorgadas hasta el momento a un proyecto de estas características.
La selección de los profesionales involucrados fue muy cuidadosa, teniendo en cuenta la cuestión escenotécnica, la historia del teatro y su estética en una obra que no deja nada librado al azar. El arquitecto Alfio Sambataro -autor de las obras llevadas a cabo en el Teatro Colón de Buenos Aires, en el Teatro Argentino de La Plata y en el Teatro Municipal de Santiago de Chile- estuvo a cargo del diseño de la nueva caja escénica, los camarines y las salas de ensayo; mientras que el arquitecto Giuseppe Carusso -creador del diseño de la Fundación Proa y el Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires- diseñó la marquesina, el hall y foyers. La coordinación general fue realizada por la arquitecta Alejandra Rabuffetti, de la Organización Techint.
Entre las reformas que ya se han realizado en la primera fase, entre diciembre de 2013 y abril de este año, están la sustitución completa del sistema operativo escenotécnico, la nueva marquesina, y una primera etapa de embellecimiento de hall, foyers, sala de ensayos y camarines.
Riva señala que el escenario, al que define como el corazón del teatro, fue uno de los ejes centrales, así como el moderno sistema de escenotécnica que, una vez instalado, convierte al Coliseo en el segundo teatro mejor equipado de Buenos Aires luego del Teatro Colón. Sin embargo, no deja de lado la importancia de la parte frontal del teatro, la primera impresión que reciben quienes asisten al teatro.
La nueva marquesina, con pantalla de Led y sistema de vidrio y acero mantiene un estilo racionalista. "Es moderna, pero está hecha para valorizar lo antiguo. Eso es el valor más grande que tiene el arquitecto Carusso en todas sus intervenciones: la capacidad de poder integrar elementos modernos con un alto nivel de seguridad, eficiencia y eficacia, pero orgánicamente insertos en lo antiguo", destaca.
La segunda etapa, sujeta al monto en curso de aprobación a través de la Ley de Mecenazgo, abarca desde diciembre de este año hasta marzo de 2016 e incluye la terminación del proyecto completo de refacción de hall, foyers y baños para público, el proyecto completo de refacción de los camarines y salas de ensayo, la sustitución del piso del escenario y de las cámaras acústicas.

Valor cultural

El Coliseo es una marca registrada en la vida de los porteños: por allí pasaron desde legendarios shows de Les Luthiers hasta inolvidables conciertos de música clásica, pasando por Almendra, Manal y Vox Dei.
La directora subraya el valor emotivo de este espacio: "Históricamente me doy cuenta de que este es un teatro muy presente en la vida e historia de los argentinos. Todos tienen algún recuerdo vinculado a producciones de altísimo nivel aquí".
Este proyecto es un claro ejemplo de cómo la arquitectura de una ciudad está viva. Sus edificios cuentan historias y su mantenimiento y renovación es símbolo de vitalidad. La directora del Coliseo asume la responsabilidad de mantener esa memoria, y señala entre los desafíos el de la auto-sustentabilidad, algo a lo que, teniendo una carrera vinculada al teatro independiente, asume con naturalidad y entusiasmo.
Gabriela Koolen

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