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Proyectos con marca de fábrica

Orientada al mercado industrial, Coma incursionó en el segmento residencial con los complejos Vilanova, en Haedo y Ramos Mejía. También levanta oficinas con ese nombre en Zona Oeste.

Bruno Martino, director Ejecutivo de Coma.

Bruno Martino, director Ejecutivo de Coma.

Experiencia y juventud convergen en Coma, una desarrolladora que a lo largo de tres décadas se hizo fuerte en el mercado industrial, levantando plantas productivas. Hoy comienza a pisar en el segmento residencial de la Zona Oeste de la provincia de Buenos Aires, un mercado en el cual busca innovar con una propuesta diferencial. En ese segmento posee 40.000 m2 construidos y planea duplicarlos en dos años.

"Dividimos nuestro portafolio entre la obra industrial y el de-sarrollo inmobiliario", cuenta Bruno Martino, director Ejecutivo de Coma, empresa que actualmente tiene una cartera conformada en un 70% por proyectos industriales y un 30% de real estate. "Ese mix nos permitió mantenernos sólidos durante estos años, en un mercado tan cíclico como el argentino", agrega.

Tras concretar obras como las plantas de Fate, Cargill, Aluar y Arcor, a lo largo de su historia, el cambio hacia otro tipo de desarrollos como el residencial o el corporativo estuvo dado por la existencia o no de créditos hipotecarios. "Nos basamos en saber qué se podía vender y eso determinaba a quién le vendíamos", indica Martino.

Después de 2001, la empresa tuvo que desarrollar diversas estrategias para convivir con la inflación. Así apeló a la figura de fideicomiso. "Naturalmente el mercado comenzó a cambiar, porque el producto se empezó a definir por la cuota que se podía pagar", dice.

En los últimos años, la desarrolladora volvió a apuntar al consumidor final. "Quisimos enfocarnos en el cliente genuino que quiere una unidad de calidad y confortable para disfrutar", indica Martino y remarca que ese fue el inicio de la marca Vilanova.

El sello

Con productos que apuntan a la clase media y media alta, las residencias Vilanova están destinadas a personas que valoran el confort. "Nuestro cliente es la pareja joven que comienza a formar su familia, el matrimonio grande que se achica porque los hijos se casaron o los chicos jóvenes que adquieren su primera unidad con la ayuda de un pariente", detalla Martino. "Ese es el mercado que estamos viendo con mucho dinamismo", añade.

Así se dio origen a Vilanova Haedo y Vilanova Ramos Mejía, dos complejos residenciales en altura en la Zona Oeste. Cada uno ofrece lofts y departamentos de 2 a 5 ambientes. Salón para reuniones, gimnasio, piscina, microcine y sala para niños se suman a la propuesta como amenities diferenciales.

Los valores promedian los u$s 3.000 por m2 terminado y entre u$s 2.000 y 2.200 el m2 en pozo. Así, los precios se posicionan por arriba de los u$s 2.400 promedio que cotiza la zona.
"Este mercado tiene mucho de aspiracional. Hay una demanda y una oferta muchísimo menor a Zona Norte", explica. Debido a ello, el foco de la firma es profundizar los emprendimientos para la clase media y media alta. Para eso va a alinearse con la línea de crédito del Banco Nación, la cual considera interesante.

"Va a ser un mercado con mucho potencial y nosotros vamos a profundizar en ese segmento nuestros desarrollos", indica el ejecutivo. "Con estos créditos va a aparecer una nueva demanda. Hoy no hay caro o barato, hay un 'puedo pagar el departamento o no puedo'", completa.
Coma tiene hoy proyectos en carpeta por 120.000 m2 para los próximos años. Si bien su actividad principal son los emprendimientos industriales, la empresa planifica aumentar su cartera en el segmento residencial.

Con respecto a las últimas medidas, Martino es optimista acerca del blanqueo. "La posibilidad de blanquear a costo cero a través de la participación en fondos de inversión destinados a la adquisición de inmuebles hace que productos que en 24 meses puedan estar listos sean atractivos", afirma.

Corporativo

Coma también expandió la marca Vilanova al segmento de oficinas, con el proyecto Vilanova Office, triple A. Con una inversión de $ 100 millones y emplazado en el kilómetro 16 del acceso Oeste, el complejo está compuesto por dos edificios de cuatro pisos, los cuales cuentan con plantas flexibles. Además, contempla un paseo comercial de 1000 m2, en donde se podrán encontrar locales. Su valor por m2 parte en los $ 26.400.

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