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SÁBADO 25/05/2019

Los proyectos productivos como alternativa

Ofrecen la posibilidad de ser dueño de la renta de un cultivo y, en algunos casos, de una porción de la tierra. No requieren conocimientos sobre agro, prometen buenos rindes y resguardo de valor. Las opciones.

Alejadas de los grandes rascacielos y el tráfico de la ciudad, en los últimos años comenzaron a florecer nuevas opciones para inversores en el campo. Los real estates productivos ofrecen la posibilidad de ser dueño de la renta de un cultivo y, en algunos casos, de una porción de tierra. Tanto grandes como medianos y pequeños inversores pueden ser parte de este tipo de emprendimientos que no requieren conocimientos del agro, ya que la producción y la comercialización se centralizan en un equipo de especialistas de un fideicomiso de administración.
Al pie de los deslumbrantes colores de la Cordillera de los Andes crecen, desde 2008, las vides y olivares de la Finca Altos de Tinogasta del Valle de Tinogasta, en Catamarca. En un campo de 3.000 hectáreas llevan 400 cultivadas y una fábrica propia de vinos y aceite de oliva. Así, entrar al emprendimiento implica ser parte de toda una cadena productiva. El inversor compra una o varias parcelas de tierra, que desde 2009 marcan una capitalización del 65%, y adquieren la rentabilidad de la comercialización e industrialización de los cultivos. La inversión inicial para una parcela de olivares de 5.000 m2 con capacidad para 400 plantas es de $ 168.000 y, por el tiempo de espera del crecimiento de las plantas, Altos de Tinogasta otorga durante los dos primeros años una rentabilidad de u$s 1000 anuales con los gastos de mantenimiento bonificados hasta fines de 2018. A partir de allí se otorgará la rentabilidad natural de la comercialización de los productos, deduciendo los gastos de explotación. "Esa renta es creciente hasta alcanzar la edad madura de las plantaciones, que se logra en siete años. La renta anual oscilará entre el 5% y el 15% en dólares, o en pesos a su valor de cambio oficial, por exportarse a Brasil y España casi la totalidad de lo producido. Se trata de una propuesta de inversión que combina refugio de valor y renta perpetua a largo plazo", aclara Diego Torrea, gerente Comercial de Altos de Tinogasta. También se puede acceder a la inversión de olivares con un anticipo de $ 49.900 y 30 cuotas fijas de $ 4.990.
En el caso de las vides, la inversión al contado es de $ 188.000, y para quienes prefieran optar por la modalidad financiada, podrán invertir con un anticipo en pesos del 50% ($ 94.000) y el saldo en 18 cuotas de $ 6.500. Un dato interesante para el inversor es que la renta se distribuye de manera proporcional de acuerdo a la producción total de la finca sin importar el rinde particular de cada parcela una medida que ayuda a disminuir los riesgos de la inversión.
Alto Pecán es uno de los emprendimientos liderados por el FARO Capital en Villa Paranacito, Entre Ríos. Surgió en 2011 como una alternativa para invertir en un proyecto inmobiliario que combina tener una chacra náutica y una renta de exportación de nuez pecán a largo plazo, como así también dolarizar ahorros en pesos mediante la adquisición de un bien tangible.
Alto Pecán tiene 500 hectáreas y ya se vendieron 300 y 200 de plantación. No obstante, se encuentran dentro de un mega desarrollo inmobiliario, Alto Delta, que supera las 3.000 hectáreas.
En Alto Pecán el inversor es dueño de su chacra y, a partir del décimo año, gana una renta en dólares por la exportación a Estados Unidos y México. "Además, la cercanía con Capital Federal facilita la opción construir una casa de fin de semana", explica Martín Ubierna, presidente y fundador de FARO Capital.
El costo de inversión de una chacra de cinco hectáreas con tres de plantación es de u$s 160.000 (u$s 40.000 a la firma y el resto se puede financiar en 60 cuotas fijas de u$s 2.000) y no abona expensas, ya que los costos de mantenimiento son cubiertos por el desarrollo productivo. "Estamos ofreciendo módulos de cinco hectáreas que otorgan acceso a 100 metros de costa propia en los que el inversor debe comprometer entre tres y cuatro para la plantación. Es importante saber que, a más hectáreas plantadas, mayor será la renta", explica el empresario.
La distribución de renta comienza en el año 11 con u$s 2.000 anuales por hectárea y crece hasta alcanzar los u$s 5.000 anuales hasta el año 16 que es cuando la producción se éstabiliza; luego se mantiene en producción por los siguientes 70 a 100 años. "Por lo tanto, podemos esperar unos u$s 20.000 anuales. La renta está proyectada a partir del precio promedio histórico de los últimos 30 años, ya que a los precios actuales de la nuez podría ser todavía mayor. Además, el emprendimiento potenciará el atractivo de toda la región por lo que habrá una apreciación de las propiedades a mediano plazo ,que podrían duplicarse ", pronostica Ubierna.
Condo Azúcar especializado en caña de azucar, es otro emprendimiento productivo del norte del país. Está ubicado en Orán, en el límite entre Salta y Jujuy. A diferencia de los proyectos anteriores, el inversor participa de la producción cañera, pero sin comprar porciones de tierra. La inversión es de $ 36.800 -cuota parte- por 5 zafras. Y, para proteger ese capital de la devaluación del peso, Condo Azúcar convierte ese dinero en pesos azucareros ($Az), o su equivalente en toneladas de azúcar ingenio. Esto permite que su valor se actualice de acuerdo al precio del producto en el mercado. "Es una alternativa de inversión confiable a futuro porque los compromisos que se asumen con los fiduciantes se abonan con el bien que se produce. Si el precio del índice de referencia elegido (mix azúcar ingenio) se disparase, en nada altera la capacidad retributiva del fideicomiso, pues paga con lo mismo que genera, y sus ventas las realiza bajo los mismos parámetros de precios y condiciones en los que asumió sus obligaciones", destaca Alejandro Eckhardt, director de Condo Azúcar.
Dentro del fee de ingreso se incluyen los gastos operativos, administrativos y de producción del fideicomiso. La rentabilidad se abona luego de cada zafra y el porcentaje varía de acuerdo a la productividad de la cosecha.
La primera parte del proyecto, del Grupo KWZ y operado por productores salteños asociados con más de 35 años de experiencia, se inició en 2013, contempló en total 800 hectáreas y ya fueron sembradas. Para este año, 400 esperan su primera zafra y las 400 hectáreas restantes entrarán en zafra para 2015. "Debido al éxito de esta primera etapa, este mes lanzamos Condo Azúcar II con las mismas características. Y todavía no comenzamos las zafras", finaliza Eckhardt. Laura Andahazi

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