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Los otros actores de Palermo Hollywood

Fundado en 2003, el estudio ATV Arquitectos supo capitalizar la transformación que vivió el barrio con desarrollos de estilo propio. A qué características apuestan para diferenciarse.

Ignacio Trabucchi (IT), Walter Viggiano (WV) y Federico Azubel (FA) son amigos y socios. Se conocieron en las aulas de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires y a partir de su experiencia como equipo de trabajo en los talleres pasaron a crear -en 2003- el estudio ATV Arquitectos.
Eran tiempos difíciles pero no se amedrentaron y se lanzaron a generar sus propias obras. A partir de allí, iniciaron un camino en el desarrollo inmobiliario que los consolidó en el mercado residencial por sus propuestas de diseño abierto, conjugación en la percepción de los materiales, abordaje de la espacialidad integrando el interior y exterior y profesionalización en la gestión, según definen.
Radicados fuertemente en la zona de Palermo Hollywood desde 2006, encontraron allí el perfil de un entorno en renovación, de inversores y usuarios con los que se sienten cómodos y confiados para desarrollar sus propuestas. Hallaron su lugar en el mundo, si bien también se animan a explorar nuevos rumbos.

- ¿Por qué tienen tanto arraigo con Palermo?
IT: Hace 13 años empezamos con proyectos en Nuñez, Belgrano y Las Cañitas pero nuestro cuarto proyecto fue en Palermo, donde compramos un terreno en 2006. Vimos una perspectiva interesante, una zona que ya estaba transformándose en central y con productos inmobiliarios que han ido mejorando la calidad. En estos años se fue instalando como zona de desarrollo, crecimiento y ligada a cierto estilo de vida, a determinada calidad, relacionada al diseño y la gastronomía. Dentro de ese ámbito, nuestros productos encajan muy bien y se sienten cómodos con ese perfil que fue adquiriendo el barrio.

- ¿Cómo fueron sus primeros años como arquitectos y desarrolladores?
IT: La defensa de mi último trabajo en la Facultad fue en el medio del caos de diciembre de 2001. Ya entre 2002 y 2003 empezamos a hacer los primeros trabajos e iniciamos nuestra actividad como desarrolladores casi empezando la recuperación económica del país. Somos arquitectos de formación y desarroladores de oficio. Lo fuimos construyendo.
FA: En ese momento existían lotes que estaban muy baratos y compramos con apoyo de conocidos y familiares que contaban con alguna plata en mano.

- ¿Qué aprendieron durante estos años? ¿Cuáles fueron sus aciertos y errores?
IT: El contexto fue bueno para crecer profesionalmente. Entre 2007 y 2008, con mucho caudal de trabajo y relativamente pocos años de ejercicio, tomamos la decisión de crecer en forma sostenible y profesional para no defraudar. Empezamos a hacer cursos de calidad, capacitaciones y auditorías, project management y formarnos en recursos humanos. Acudimos a diversos asesores para transformar la empresa y fuimos el tercer estudio de Arquitectura en certificar normas de calidad.
Este camino se inició hace tiempo. Supimos detectar el crecimiento desmedido como una alarma porque, cuando uno crece sin organización, después se paga. En estos años -donde podríamos habernos achicado- trabajamos más, con más esfuerzo, mantuvimos la misma cantidad de obra como para apostar a lo que viniera. Ahora estamos bien parados como organización, profesionalmente y en los aspectos financieros para afrontar los desafíos.
WV: Fue una de cal y otra de arena. Para desarrollar y profesionalizarnos, tuvimos que capacitar a los proveedores para "hacerlos" a nuestra manera, con nuestros estándares porque quizá en años anteriores hemos tenido algunos conflictos en cuanto a la calidad, el trabajo o los tiempos...
FA: De los errores vino lo que fue una gran refundación de la empresa: tomar una profesionalización en todos los campos. Esto claramente tuvo que ver con tener una demanda de trabajo muy fuerte, muy grande y no poder responder de acuerdo a lo que se requería.
IT: En el período de 2003 a 2008 nos encontramos con que teníamos 10 terrenos para desarrollar. Fue muy rápido, ayudado por el contexto y porque los primeros proyectos estuvieron buenos. Pero, fue un período crítico, caótico de organización aunque no fue tan grave porque se agarró todo a tiempo. Aprendimos a hacernos cargo de los errores y a arreglarlos con crecimiento sostenible.

- ¿Qué valores promueven en sus proyectos de Arquitectura?
FA: Desde los orígenes siempre nos interesó la calidad espacial, de diseño, de materiales y también de los procesos. Investigamos nuevas formas en que se podía habitar el espacio, en que la gente podía relacionarse dentro de la vivienda y con el barrio en el espacio exterior. Siempre la intención era vincular el interior con el exterior no solo con una ventana sino con ciertos elementos que generaban esa continuidad entre el adentro y el afuera, visual y material. Empezamos a investigar cuáles eran los elementos que conformaban ese espacio y a meternos con el problema material. Entender con qué materiales se puede trabajar la vivienda, de qué manera se puede ofrecer una nueva forma de vivir vinculando el espacio y entendiendo cómo se compone, que es con el material que uno toca, que tiene su peso, su rugosidad, su relieve y su impronta.
IT: Las sensaciones que genera jugar con madera, vidrios, con hormigón visto o de diversas maneras, junto al diseño, las propuestas de vanguardia y el barrio... Todo acompaña.

- Ante los cambios culturales, de forma de vida y de integración familiar, ¿se han producido cambios en la forma de habitar los espacios? ¿Cómo lo abordan?
IT: Hay épocas de la Arquitectura que eran de producción en serie. Pero, éste es un momento donde hay millones de formas de habitar, la sociedad y la familia se complejizó.
En los proyectos de nuestra marca Sens tratamos de establecer otro puente con el usuario de esa vivienda para proyectarla juntos, obviamente dentro de cierta lógica. Si bien es un proceso de construcción conjunta dentro del mismo fideicomiso, en paralelo los compradores pueden personalizar su departamento y entonces casi ninguna unidad termina siendo idéntica a otra en su interior. Tratamos de acompañar el proceso organizadamente. Se personaliza en cinco etapas: en el layout lo que está ligado a la estructura de hormigón, instalaciones, mampostería, el mobiliario y la decoración. Se trabaja con las necesidades particulares de cada propietario.
La demanda ahora es así, quiere su casa a su manera. Eso lo vimos y nos divierte, nos parece interesante pero a la vez necesita mucha organización y planificación. Ese tipo de propuestas interesan mucho, son el anti estándar.
FA: A veces se confunde lo flexible con una planta que no tiene nada, un lugar completamente pelado. La Arquitectura debería acercarse mucho más a las necesidades puntuales y particulares de cada una de las personas que compró, que convive en un edificio y no por eso pierden su propia identidad. Lo que pasa que implica un trabajo mucho mayor de parte del desarrollador.
IT: Suena caótico o que no tiene límites pero está súper organizado porque si no fuese así iría en detrimento de la obra, de los costos y la planificación.
Actualmente ATV posee tres edificios multifamiliares en cartera bajo su marca Sens. El primero, ubicado en Ravignani 2015, está en proceso de entrega entre este mes y el próximo; el emprendimiento de Paraguay 5565 estará terminado entre septiembre y octubre del año que viene; y el edificio de Nicaragua 5949, que se encuentra en etapa de aprobaciones para iniciar en marzo de 2017 y se concluirá a principios de 2019.
Además, en octubre arrancarán con Moov en Soler 6026, que serán unidades pequeñas para apuntar al público que busca una primera vivienda. En tanto, en el exterior, pusieron un pie en Punta del Diablo, Uruguay, donde trabajan en la preventa de Aim, un condo hotel.
Si bien su fuerte son los edificios residenciales, estudian lanzar otro hotel también en Palermo. En el segmento de oficinas, encararon una torre en Gorriti 6044 a la que mudaron su estudio y tienen planes de lanzar otra obra corporativa en la zona.
Otro de sus proyectos pasa por un conjunto de departamentos y casas en los bosques de Pinamar Norte, a partir de las repercusiones que tuvo su Casa Marino en esa localidad de la costa atlántica. En análisis tienen emprendimientos turísticos en la Patagonia y un complejo de magnitud en la capital uruguaya, que encararían junto a otro desarrollador.
María Eugenia Usatinsky

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