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Jugadores de la primera hora

Con 25 años de trayectoria en el mercado y más de 800.000 metros cuadrados construidos, RED apuesta hoy a proyectos premium y a desarrollos para la clase media, con la mira en el crédito.

Jugadores de la primera hora

Si de conocimiento del mercado y experiencia se trata, el nombre de RED -Real Estate Developers- se hace oír. Creada en 1992, la desarrolladora que ideó Fernando Sánchez Zinny y a la que luego se sumó Gustavo Llambías y Marcelo Alexander siempre tuvo en claro su horizonte.

"Con 25 años en el mercado lo que nunca cambió fue la idea de dedicarnos al desarrollo inmobiliario", subraya Llambías.

"El hallazgo de RED fue hacer más transparente el negocio. Hace más de dos décadas, cuando alguien quería hacer una inversión, llamaba a algún amigo o conocido, y al final de la historia a algunos les iba bien y a otros no tanto. Nosotros le damos desde siempre todas las alternativas al inversor y le mostramos la factibilidad de nuestra propuesta", agrega.

Sucede que, años atrás, las variables que componen un desarrollo inmobiliario no se mostraban con claridad desde el arranque. "Nosotros quisimos modificar eso. Que cada uno juegue con las reglas claras y que llegue a una situación de éxito", indica Sánchez Zinny. "Al inversor hay que darle todos los elementos para que asuma una inversión y confíe en nuestros desarrollos", completa.

Durante más de dos décadas y con desarrollos emblemáticos como el edificio River View en Puerto Madero o la torre Bouchard se sumaron al equipo Marcelo Alexander y Alejandro Reyser. Hoy, llevan construidos más de 800.000 metros cuadrados y US$ 1.000 millones administrados en los proyectos más variados.

En medio de una coyuntura donde el acceso al crédito aparece como una esperanza para captar las expectativas de la clase media, RED se aboca a ese público. "Hace 20 años que una pareja no se puede comprar un departamento y eso genera hoy una demanda explosiva", resalta Reyser. "La década de la vivienda arranca ahora, porque se van a necesitar 10 años para cumplir con el stock necesario para cubrir esta nueva necesidad".

Por su parte, Llambías resalta que "tenemos una gran trayectoria en producto de clase media. Ya veníamos pensando en la clase media sin tener las herramientas para hacerlo como lo es hoy el crédito hipotecario".

En base a ello, la desarrolladora buscará emprender sus proyectos en las llamadas "zonas frías", es decir, aquellos barrios donde vive mucha gente pero sin desarrollos inmobiliarios nuevos. "Buscamos escuchar y atender las necesidades de la gente joven, las parejas que tienen sus primeras viviendas o aquellos matrimonios grandes que buscan achicarse", cuenta Alexander.

Esa demanda actualmente comienza a buscar amenities a los que realmente se les dé uso, como pueden ser salas de trabajo, seguridad y bajas expensas.

En la década del '90, RED fue precursor en este tipo de "desarrollo a medida". Levantó Casa de Boyacá, conjunto de dúplex y departamentos en Paternal en el cual invirtió $ 12,5 millones, y Versalles 1 y 2, los primeros condominios de la Ciudad. "Interpretamos una demanda donde no se hacían esos productos", dice Llambías. "La clase media es una clase definida por ingreso, pero que tiene necesidades distintas. El secreto está en los detalles".

En esa línea, están desarrollando In Lope de Vega, un edificio de 35.000m2, 360 unidades de uno y dos ambientes con un gran parque central, en el barrio de Monte Castro. "Tenemos un planeamiento para una respuesta lenta, pero también estamos preparados para que haya cola como en los '90. En esa época veníamos de 20 años de no créditos", recuerda Reyser.

In Lope de Vega contará con una inversión de u$s 50 millones y apunta a venderse con crédito. El valor ronda los u$s 2.600 el m2.

¿Cómo competirán en un mercado donde todos querrán captar a la clase media?

F.S.Z.: Seguramente se van a desarrollar productos que se puedan entregar rápidamente, como el típico edificio de ocho pisos y de calidad dudosa. Los proyectos más interesantes van a tardar un poquito más. Llevar un producto moderno requiere escala, relevar el impacto en el barrio y los permisos, entre otras variables. Todo eso lleva tiempo.

¿Se va a gestionar alguna herramienta intermedia que le facilite al comprador acceder al crédito antes de escriturar?

A.R.- Ya estamos conversando con los bancos. Seguramente volverá a pasar lo que se daba hace décadas, que es que un ejecutivo bancario esté en los showroom de los desarrollos y entregue una precalificación de créditos. A su vez, los desarrolladores nos tenemos que reorganizar porque nos pasamos los últimos 10 años vendiendo productos para no consumidores, sino para inversores.