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El abanderado de la sustentabilidad

Con 30 años de trayectoria y clientes de la talla de YPF y OSDE, el estudio Esarq concentró su actividad en la arquitectura verde. Cómo trabaja para armonizar el diseño con las demandas de las empresas.

Desde sus comienzos, cuando se dedicaba al rubro de viviendas, Pablo Swiecicki supo que la clave de su trabajo era hacer las cosas con conciencia y atento al impacto de la arquitectura en la vida. Hoy, quien tiene a su cargo trabajos importantes para empresas como OSDE o YPF no pierde de vista sus objetivos ni el impulso que lo animó a dedicarse a la arquitectura. "Este es un trabajo que da muchísimas gratificaciones porque uno acompaña a la gente en un momento feliz, en el que está haciendo cosas para mejorar. Se trata de una actividad muy positiva, de progreso constante, que tiene un impacto muy grande" afirma.

- ¿Cuál es la identidad de Esarq?
La filosofía del estudio es hacer las cosas bien. La sustentabilidad es un punto muy fuerte. El respeto por el medio ambiente nos moviliza desde hace tiempo, y en los últimos años ha sido una bandera. Siempre tuvimos esa inquietud, pero de una manera más desordenada porque no había una norma que encauzara el trabajo. A partir de la incorporación de la certificación LEED se ordenaron cosas y empezó a ser algo sistemático. Toda la actividad del estudio se volcó a obras sustentables. Tenemos cinco obras certificadas y 16 en proceso de certificación en todo el país. El estudio tiene una producción que abarca casi todas las provincias, y el volumen de obra es de 100.000 metros por año. Otra característica que tiene Esarq es nuestro programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

- ¿Cómo trabaja el estudio?
Esarq tiene tres áreas: proyecto, dirección y gerenciamiento, con estructuras muy diferenciadas. La tarea inicial del proyecto, el anteproyecto o idea básica es algo en lo que participa todo el estudio. Esarq está compuesto por 30 profesionales, desde muy jóvenes hasta otros con más trayectoria, lo que le da un color y una mirada diferente a cada situación. Por eso cuando se empieza un proyecto es muy buena la opinión de todos, no solamente de los diseñadores, sino de los que hacen dirección de obra, porque vuelcan la experiencia del hacer en la tarea proyectual.

- ¿Cuáles son los desafíos de trabajar con criterios sustentables?
La responsabilidad en este rubro es muy alta porque el impacto ambiental del sector es decisorio, no sólo en la construcción del edificio, sino en todo su ciclo de vida. Hay un mito de que la inversión es cara para la construcción sustentable, pero en realidad se recupera. Siempre cuando un cliente quiere hacer una obra sustentable la pregunta es "¿cuánto más me va a salir?" Y en realidad no es cuánto más, sino cuánto menos, porque es una pequeña inversión mayor inicial pero con un recupero en poco tiempo y un beneficio por muchos años. Nosotros difundimos el índice de construcción sustentable por metro cuadrado como un aporte al sector. Ese plus inicial que tanto desvela a quienes tienen que tomar decisiones para definir un edificio sustentable, decidimos hacerlo público, y hace ya cuatro años que venimos emitiendo todos los meses la variación mensual de costos. La idea surgió porque veníamos con muchas obras certificadas y manejando un volumen importante de información muy crítica a la hora de tomar decisiones. La gente se fija si un edificio es sustentable, si aprovecha bien la energía o no. Creo que con el tiempo, la sustentabilidad va a estar asimilada y estaremos hablando de otra cosa.

Certificaciones

- ¿Qué rol tienen las certificaciones en arquitectura hoy?
Para nosotros la certificación de calidad fue una bisagra que nos permitió tomar proyectos y obras más grandes. La certificación de calidad IRAM-CPAU de Requisitos de Desempeño para Estudios de Arquitectura, y la ISO 9001 que ya venimos renovando hace varios años fueron claves. Parecería que la certificación no es un tema propio de un estudio de arquitectura, y sin embargo, si uno quiere trabajar y vincularse con otros estudios del país o del exterior es necesario tener herramientas en común.

- ¿Qué características encuentra en el rubro de oficinas?
Siempre creemos que a los clientes hay que seguirlos y acompañarlos en todo momento porque necesitan de nosotros para nutrirse de información que ayuda a sus decisiones. En el caso del segmento corporativo, eso es vital. La escala de trabajo da para desarrollar ideas, tecnologías y desafíos interesantes. En cuanto a las oficinas, veo que hay una tendencia a cambiar la estructura de los espacios de trabajo, de la misma manera en que cambiaron las estructuras de las empresas. Esto hace que hoy estemos diseñando espacios absolutamente distintos de lo que eran hace no muchos años. Hay un open office total.

- ¿Cómo es el presente de Esarq?
Hacemos muchas oficinas, data center, call center y ahora volvimos a incursionar en la arquitectura residencial de gran escala, y estamos con dos proyectos bastante grandes en el interior. La situación del país es rara, incierta, pero nosotros estamos con bastante trabajo y pedidos, y somos la primera parte de la cadena. En cuanto a las herramientas, el estudio migró el año pasado a una plataforma BIM de trabajo, muy utilizada en Europa y Estados Unidos. Se trata de un sistema tridimensional que permite conocer parámetros y medir en tiempo real cosas de la obra, y hacer cambios con velocidad.

- ¿Cuáles son los principales retos que enfrentan los arquitectos hoy?
Tratar de acercar la arquitectura a la gente. Me parece que el mayor desafío es no olvidarse del principal actor que es el usuario de la arquitectura en distintas escalas: la unidad, el edificio o la ciudad. En un momento la arquitectura se había alejado un poco y creo que siempre hay que tener en cuenta al usuario, al hombre como eje de la historia.
Gabriela Koolen

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