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De inversores a empresarios

Nacida en 2003, la desarrolladora BrodyFriedman lleva construidos 130.000 metros cuadrados. Las claves, según los socios: intuición, buenos terrenos y "hacerse fuertes" en una zona.

De inversores a empresarios

La desarrolladora BrodyFriedman se gestó como una pequeña inversión de Andrés y Pablo Brody. Corría el año 2003 y en ese entonces era muy común la conformación de pequeños pooles de inversión que se lanzaban a la aventura del real estate. Sin embargo, desde el inicio los hermanos Brody vieron en su primer desarrollo inmobiliario algo más que una simple inversión.

El éxito de ese primer paso los hizo contactarse con Sebastián Friedman dos años después. Así fue cómo la idea de crear una compañía se hizo fuerte. "Nuestro objetivo fue siempre tener una empresa, no sólo hacer edificios", remarca Pablo Brody.

En más de una década no sólo conformaron una compañía, sino que llevan construidos más de 130.000 m2 y más de 1.000 unidades entregadas. En su empresa trabajan 35 personas de forma directa.

Actualmente, tienen obras en proceso por 14.000 m2, que sumarán 20.000 m2 al finalizar el año. A pesar del crecimiento de la compañía, la atención personalizada es esencial. BrodyFriedman participa y controla todos los aspectos del proceso de desarrollo, desde la adquisición de tierras a la gestión de la construcción y desde el diseño hasta la venta. Ellos mismos se encuentran muchas veces detrás del teléfono cuando un cliente lo demanda.

Apuesta a la alta gama

El primer paso fue en la esquina de la avenida Dorrego y Luis María Campos, donde se lanzaron con 600 metros cuadrados. Desde ese momento, la apuesta al segmento de alta gama se hizo evidente, con un nicho de clientes de entre 25 y 40 años. "A partir de ahí decidimos dejar nuestros trabajos y nos dedicamos de lleno a la compañía", recuerda Andrés Brody. "Nos jugamos, aún teniendo familia e hijos", remarca.

Belgrano, Palermo, Nuñez y Barrio Norte se convirtieron en sus zonas de influencia. "Contamos con los consejos de gente muy experta en el sector que nos recomendaron dos cosas: tomar una zona y hacernos fuertes en ella", recuerdan. "Tuvimos la suerte de poder comprar terrenos cercanos entre sí. Y la bonanza de agarrar la buena época de la construcción en la Argentina", admiten.
"También hubo una persona que nos dijo que la gente confía siempre en el ladrillo, porque es lo más noble que hay. Siempre se gana plata porque se revaloriza", recuerda Friedman. "Y hacia allí fuimos".

Pero su verdadera estrategia se basó en la profesionalización. "Siempre tuvimos como capital la tierra y el personal con el que trabajamos", explica Friedman. En los momentos de crisis para la industria del real estate, como sucedió en 2011, la desarrolladora optó por mirar hacia adentro de la compañía y crecer desde allí, a través de sus profesionales, dicen los socios. Al mismo tiempo, en épocas de ventas acotadas, la opción de stockearse de tierras resultó la más adecuada.

- ¿Cuáles son los elementos que diferencian sus productos de los del resto del mercado?
A.B.: El foco que le ponemos al producto es esencial. Si bien nos encanta hacer negocios, buscamos y queremos dejar una marca, una huella en la ciudad con productos de calidad y diseño. Las buenas terminaciones y los detalles de categoría son un sello en nuestros emprendimientos. Hay una inversión muy grande, tanto de dinero como de profesionales. Pusimos nuestros nombres delante y eso avala todo lo que hacemos.

En esa búsqueda por la calidad y el diseño, durante su trayectoria, Brody Friedman trabajó con los estudios de arquitectura más importantes. "Nuestra búsqueda es constante, y vamos al encuentro del diseño y de la innovación", destaca Friedman.

- ¿Cómo ven la actualidad del mercado de real estate?
S.B.: Somos muy optimistas. La curva se está volviendo a poner ascendente. Si el año que viene la inflación llega a ser del 15%, la gente se va a animar a comprar. Hay mucha esperanza en el sector. De hecho, nuestra inversión duplicó la del año pasado.
Además, hay un giro en la demanda. Cuando la Argentina rompió con el 1 a 1 a finales del 2001, la gente que fue estafada por los bancos llevó sus ahorros a la compra de departamentos. El ladrillo se transformó así en un producto de inversión. Pero hace cuatro años el juego se abrió para la necesidad de vivir.

Pablo Brody remarca que esa "nueva necesidad" que surge en torno a la compra de propiedades los llevó a enfocarse ahora en residencias de 3 y 4 dormitorios con dependencia. "En 2017 va a ser muy fácil comprarse un departamento con los créditos hipotecarios", pronostica Friedman.
Para el mercado, hoy no sólo se suma la posibilidad de obtener un crédito hipotecario, sino también la entrada de nuevos actores provenientes del blanqueo, que si bien no estuvo pensado para el real estate, es hacía allí donde comienza a confluir.

- ¿Cómo eligen sus proyectos?
S.B: Hay mucho de intuición. Nosotros sentimos que sí podemos vivir ahí, va a ser un éxito. Pesa más la intuición que la demanda. Le ponemos mucho amor y eso nos distingue, porque nos gusta lo que hacemos. Qué tipo de terrenos compramos también es muy importante.

Entre sus proyectos en curso más importantes se encuentra Sucre 750, un desarrollo ultra premium que se erige sobre un terreno de 35 metros de frente y 10.000m2. Allí se albergarán sólo 30 lujosos departamentos que van desde los 200 hasta los 450 m2.

En los últimos pisos habrá cuatro unidades con terraza propia y pileta privada, mientras que en planta baja se integran dos casas, cada una con jardín y pileta propia. Además, cuenta con todos los amenities de un edificio de alta gama. Entre ellos se encuentra un fitness center, solarium, playroom para chicos, sala de adolescentes, un microcine, un importante SUM de 80 m2 y 80 cocheras.

Como en los comienzos, la motivación sigue siendo el motor de la empresa y lentamente comienzan a mirar más lejos en el horizonte y quizás llegar a Colombia, Dallas y Nueva York, algunas de las plazas que ya tienen en la mira.