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Construcción de marca

CMNV Comunidad de Inversión, fundada por Leonardo Rodríguez Nader y Jaime Chmea, levanta el proyecto Astillero Catalinas Sur, en San Telmo, y aspira a transformarse en un protagonista del sector.

Con poco más de un año de vida y un emprendimiento de gran envergadura en plena construcción, CMNV Comunidad de Inversión apunta a crear una nueva marca en el mercado inmobiliario. El desarrollador Leonardo Rodríguez Nader, con años de experiencia en el rubro, y Jaime Chmea -fundador y actual presidente de la cadena Winery y creador de The Shelter Coffee- son los dos socios fundadores de la compañía que apuesta a hacerse un lugar en el sector a fuerza de ideas innovadoras. "Creo que Jaime y yo compartimos la característica de tratar de corrernos de lo obvio, lo fácil. La búsqueda pasa por salir de la media, de aquello que está saturado, y buscar siempre un poco más, nuevos caminos", dice Rodríguez Nader.
Para ilustrar el espíritu emprendedor que caracteriza a la marca basta pensar en el proyecto estrella de CMNV, Astillero, que cuenta con una inversión de más de u$s 20 millones. Se trata de un edificio de usos mixtos ubicado en Catalinas Sur, en la calle Azopardo 1337, sobre la base de un antiguo astillero de principio del siglo XX que se transformará en un edificio de viviendas con 15 plantas y 20.000 metros cuadrados.
Rodríguez Nader cuenta que el primer desafío fue la elección del terreno, ya que cuando identificaron la tierra para construir, la zona no estaba muy consolidada. El olfato y la visión inclinaron la balanza hacia este proyecto. Hoy, de la mano de diversas obras de infraestructura como el Metrobus del bajo o la Autopista Ribereña, que apuntan a revalorizar el sur de la Capital Federal, el panorama es prometedor. El siguiente reto fue la elección del tipo de proyecto. En un primer momento, dado que se trata de una zona de oficinas, se pensó en hacer un edificio de esas características. Sin embargo, el afán de innovar los llevó por otros rumbos y se lanzaron a un emprendimiento que combina viviendas, oficinas, estudios, algo de retail y cocheras. "Nos jugamos y fue una buena apuesta en la zona. El proyecto gusta, tuvo buena repercusión, tiene buena demanda y está bien visto", afirma el desarrollador.
Chmea apunta a la importancia de involucrarse de lleno en el proyecto y comprender al usuario, al que va a vivir y trabajar en la zona, pero también tener en cuenta el impacto del edificio en el entorno, para hacer un producto que sume. Desde su experiencia en retail, el emprendedor subraya la importancia de generar un producto con marca, que aporte un plus de calidad en la experiencia de los clientes. El diseño de Astillero, a cargo de los estudios Moarqs y BMA & Asociados, quienes llevarán adelante el proyecto de arquitectura y la supervisión de obra, apunta a conjugar la elegancia de lo histórico con las líneas limpias de la arquitectura contemporánea. Contará con 170 unidades de 25, 35, 45 y 65 metros cuadrados con terrazas y balcones privados con una excelente vista, carpinterías de exterior de piso a techo con doble vidrio y excelente calidad en mobiliario de baños y cocinas. "Queremos que nuestros proyectos tengan una identidad, una historia y una cierta coherencia, desde el nombre hasta las características del edificio, la estética, sus usos, o la relación con el barrio. Por eso trabajamos con un gran nivel de detalle y de análisis y apuntamos a que eso se note como valor agregado y percibido", afirma Chmea.
En esta línea, el edificio hace una fuerte apuesta a los amenities de lujo: contará con una piscina semi-olímpica de 25 metros, una baja para relax; lounge bar, cava privada con lockers y business center; salón para masajes, solarium climatizado con terraza y jacuzzi, sector de parrillas y fitness center con vestuarios, entre otros servicios.

Combinación de saberes

Rodríguez Nader y Chmea cuentan que se conocen desde hace años, y poco a poco fue surgiendo la idea de trabajar juntos. "Mi experiencia viene del retail y de lo comercial, pero mi pasión es construir y crear espacios. Hace mucho que buscaba la oportunidad de meterme en esto. Desde un principio encaramos este proyecto con la idea de muchos más, con una filosofía de que sean proyectos que perduren en el tiempo, que estén siempre vigentes y que sean distintos" dice Chmea, quien plantea que su salida del rol más ejecutivo de Winery, sin dejar de lado la cadena, le dio tiempo para dedicarse a nuevas metas. Así, cada uno aporta su experiencia en una empresa que crece a la par de Astillero, y suma nuevas ideas.
Con respecto a la situación actual del mercado, los desarrolladores son prudentes, pero tienen expectativas. "Desde hace unos años estamos en una crisis blanda del sector. Es compleja porque es una crisis donde los precios suben, los costos no están del todo claros, y las incidencias de la tierra también suben en la medida en que tampoco hay un crecimiento de la demanda. Sin embargo, creemos que como todo ciclo en cualquier mercado en algún momento va a pasar, y por eso también decidimos estar acá. Me parece que en ese sentido los dos somos optimistas naturales. Esto de emprender y desarrollar tiene esa nota inevitable", dice Rodríguez Nader, quien apoya sus expectativas en algunas variables de la coyuntura macro: el blanqueo, que permitirá que algunos capitales se destinen al sector, o la tendencia de los créditos hipotecarios a medida que baje la inflación y que bajen las tasas también, para colaborar a que la demanda empiece a incrementar.
Los creadores de CMNV subrayan la importancia de pensar con una visión global y local, que se desarrolle a medida de la ubicación y el tipo de proyecto, y no en función de construir para un segmento en particular. En este sentido, coinciden en que el segmento premium está saturado y tiene un cupo máximo de penetración, por lo que es muy importante que haya créditos, ya que amplían el acceso y hacen crecer el mercado. En el caso de Astillero, apunta a un perfil que abarca estudiantes universitarios de la zona, profesionales independientes que puedan dar servicio ahí, o parejas jóvenes que valoren el diseño y la calidad constructiva del producto que van a comprar para vivir. A medida que el proyecto siga creciendo y la zona se consolide, los desarrolladores apuestan a una ampliación del target.
En el panorama futuro las perspectivas para Comunidad de Inversión son variadas. Aunque los desarrolladores son reservados y cautelosos a la hora de contar detalles, adelantan que tienen varios proyectos en carpeta con una concepción similar a la de Astillero, y además trabajan en un proyecto relacionado con fincas y bodegas, un rubro que maximiza el potencial y los conocimientos de ambos desarrolladores. Habrá que esperar para verlo.
Gabriela Koolen

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