El desafío de 2014

El año que inicia no deja tregua. Las bases para posicionarse en una coyuntura tan cambinate como volátil.

Seguramente a muchos empresarios pymes les encantaría hacer un by-pass para este año y lograr estar en una situación controlada y estable, en su modelo de negocio , con el objeto de empezar 2015 con las expectativas políticas, económicas y sociales tan esperadas por todos.
Estamos en una Argentina donde no existen acuerdos políticos para establecer reglas claras, que permitan invertir y proyectar negocios en el mediano y largo plazo. Por otro lado, existen empresarios que se aprovechan de esta circunstancia de poder gubernamental, sin pensar en el bien común ni ayudar a articular su negocio con otras organizaciones.
Sabemos que la globalización obliga a los países a comercializar bienes y servicios, en mercados altamente competitivos, Mientras la participación de las pymes juega un rol clave en el crecimiento sostenido de Argentina, ya que lideran la creación de empleo. Posiblemente, este será uno de los desafíos más importantes para el próximo Gobierno.
En aspectos macroeconómicos, contamos con indicadores públicos que predicen que en 2014 sigamos defendiéndonos de la inflación (estimada en más del 30%), del acceso al crédito, de las restricciones cambiarias y aduaneras, alta carga y presión impositiva, entre otros temas.
Para enfrentar este escenario, el liderazgo y la competitividad son las preocupaciones primarias del empresario. Mantener la posición de la empresa significa un esfuerzo permanente para destacar, en una lucha feroz con la realidad económica y los competidores. Una serie de rasgos caracterizan nuestro entorno empresarial, y marcan el liderazgo y la competitividad.

Rasgos característicos
El primero es la orientación al mercado. La satisfacción del cliente es la prioridad de la empresa hacia la que se orientan los esfuerzos de la organización. El ámbito de actuación de las empresas no está limitado por las fronteras nacionales. Esta orientación es la globalización.
Un segundo factor es la complejidad del entorno empresarial. Hacer las cosas mejor que los competidores es cada vez más difícil, pero necesario, tanto en términos de producto, de organización, de gestión e implica el difícil camino hacia la excelencia.
Y un tercer factor es la velocidad y profundidad del cambio. La tecnología modifica el entorno de los negocios. Es un elemento que impulsa multitud de otros cambios sociales que repercuten en la empresa. Este cambio, en continua aceleración, es una fuente de oportunidades pero también de amenazas. Algunas empresas son capaces de adaptarse y aprovechar los nuevos conocimientos para moverse más rápido; otras, retroceden.
La empresa debe cuestionarse su estrategia competitiva para cada una de sus unidades de negocios. Las combinaciones producto-mercado de una empresa tienen características definidas y diferentes. Esto obliga a plantear una estrategia competitiva específica para cada unidad. Se debe poner atención en el mercado, las personas y la tecnología.
El mercado nos da pautas respecto de qué hacer, la tecnología de cómo, y las personas respecto de quién. Los tres están interrelacionados. La tecnología nos ayuda a conocer el mercado y nos facilita herramientas para la mejor organización de las personas. Las personas, desde la formación o desde la consultoría, pueden transmitir pautas experimentadas, que faciliten la gestión más eficiente de los recursos.
Lo que diferencia una empresa de otra, en cuanto a su competitividad, son las personas y su liderazgo. Son las personas quienes tienen la capacidad de adaptarse a los requerimientos del mercado, y aplicar la tecnología útil para la empresa. Además, son quienes tienen la sensibilidad para valorar las carencias de la empresa y planificar su crecimiento, mediante formación, contratación interna, o externa.

Mayor claridad
Frecuentemente, la propia empresa no detecta sus carencias, sean en cuanto a la adaptación al mercado, en cuanto al uso de las técnicas organizativas, de producción o de gestión más adecuadas, o relativas a aspectos de su gestión de recursos humanos, discordantes con el posicionamiento estratégico que la empresa ha planteado. Si la empresa tuviera conciencia de alguna deficiencia, procuraría su corrección. Es la gran ventaja de perspectiva de los consultores. Desde afuera, se ven las deficiencias y su solución con mayor claridad. Los países en los que las empresas son más competitivas, son también los que tienen más desarrollado un sector de consultoría en servicios avanzados de gestión.
La valoración social del papel del empresario hace que este se plantee la mejora permanente. Nuestras empresas cada vez son más dinámicas. A ello, contribuye sin duda, el nivel cada vez mayor de formación de los directivos que ocupan puestos de responsabilidades tanto en empresas familiares como en otro tipo de organizaciones.