Una pyme familiar impulsa un proyecto de ley para acabar con el hambre

Julio González, al frente de la firma alimenticia Oralí y padrino fundador de la Asociación de Comedores y Merenderos Soñadores Unidos, ayuda a 100 comedores por semana. 

Una pyme familiar impulsa un proyecto de ley para acabar con el hambre

Oralí es una compañía de origen familiar con más de 50 años en el mercado. Fue fundada por Julio González en 1967, cuando comenzó a distribuir prepizzas en su Chevrolet 38 negro. Poco después, alquiló una panadería, se especializó en la elaboración de tapas para empanadas y fue sumando, no sin esfuerzo, otros productos: pastas frescas y tapas para pascualinas. 

Hoy, su hijo, también llamado Julio, y dos sobrinos se encuentran al frente de esta empresa que hace de las pastas su métier y que desarrolla una fuerte labor de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), promoviendo acciones solidarias. De hecho, González (hijo) apadrinó y fundó la Asociación de Comedores y Merenderos Soñadores Unidos y busca, nada más y nada menos, que ayudar a acabar con el hambre en la Argentina. 

"Soñadores Unidos surge porque empezamos hace 10 años a visitar comedores comunitarios. Les preguntábamos qué actividades realizaban en el comedor, cuántos chicos asistían y qué necesidades tenían. Por ejemplo, una heladera usada: entonces, llevábamos nuestras 1000 porciones de pastas y, si alguien donaba la heladera usada, la íbamos a buscar, la reparábamos en nuestros talleres y la llevábamos. Tenemos alrededor de 300 comedores inscriptos en la asociación y el número va en aumento porque la inscripción es gratuita”, rememora González. 

Antes de la pandemia, desde Oralí ayudaban a dos comedores por semana. “Llevábamos visitados 951 comedores de distintos lugares del país. Y cada vez que los visitábamos, llevábamos 1000 porciones de productos, de pastas. En pandemia, empezamos a ayudar a 50 comedores por semana y ahora estamos ayudando a 100 por semana. Vienen a la puerta de la fábrica y retiran las cajas de productos cumpliendo un estricto protocolo”. 

La ley para combatir el hambre  

González sueña con ayudar a combatir el hambre en la Argentina y parte de la base de que, en un país rico como el nuestro, en cuanto a la generosidad de su suelo y de su clima, que produce 120 millones de toneladas de alimento, es posible abastecer a 420 millones de personas.  

“Necesitamos 20 toneladas de productos terminados para abastecer a los 100 comedores y llegamos a la conclusión de que, con solo el 0,04% de esas 120 millones toneladas se puede abastecer a 20.000 comedores. Entonces, empezaríamos a hablar de terminar con el hambre en la Argentina. Después, hace falta producción y trabajo. Será la tarea para los grandes hacer un plan, un proyecto a largo plazo, a 20 o 30 años, que saque a la Argentina adelante en cuanto a producción, trabajo y exportaciones. Mientras tanto, tenemos que darles de comer a los chicos, ahora". 

Julio González, titular de pastas Oralí, ayuda a 100 comedores por semana.

Para González, ese 0,04% podría funcionar como una especie de impuesto a las actividades que más crecieron durante la pandemia, que tuvieron un incremento de entre el 10% y el 60%, como la industria alimenticia, el campo, las empresas tecnológicas y algunos fabricantes de insumos para el sector de la salud.  

En este sentido, el titular de Oralí trabaja desde la asociación para elevar al Congreso un proyecto de ley de Contribución Social Necesaria (CSN). “No queremos que se tome como un impuesto más, sino como una inversión social, la inversión social de alimentar a nuestros chicos para después poderlos educar y que sean los técnicos e ingenieros que saquen al país adelante. Esta inversión social, esta mancha en la bandera que vamos a limpiar, no perjudica a nadie. Estamos hablando de que esta contribución la hagan las empresas que trabajaron bien en pandemia. Para ellas es un porcentaje que se diluye en la productividad que genera mayores ventas”. 

Reconversión en pandemia 

Con poco más de 200 empleados, Oralí trabaja con cerca de 600 mayoristas y distribuidores a lo largo del país. Sin embargo, a partir de la pandemia, también debió reconvertirse y ampliar su canal de ventas. Al pertenecer a un rubro catalogado como esencial, la empresa siguió operando. “Una de las innovaciones fue desarrollar la tienda Oralí, que es la entrega de productos directamente a domicilio a través de dos tipos de combos: la línea premium, con tapas de empanadas, pastas frescas y afines, y la línea vegana, todos productos hechos con harina integral orgánica y sal del Himalaya. Esto se entrega a domicilio y tiene una importante proyección". 

“Cada uno sabe hasta dónde puede ayudar sin que lo complique. Un poquito cada uno no le hace mal a ninguno. Un 0,04% de una empresa que está trabajando bien no puede complicar a nadie y es un paso muy grande para ayudar a los comedores. A veces, la excusa es que uno no sabe cómo llegar a un comedor o cómo meterse en una villa y asegurarse que los productos lleguen. Con esta ley no va a haber excusa”, comparte. 

González le hizo llegar el proyecto al diputado Sergio Massa, quien le sugirió que tratara de convocar a ocho empresarios del sector que lo acompañen. “Conseguimos 30. Tenemos que volver esta semana para hacer la presentación definitiva en el Congreso”, adelanta el empresario pyme. 

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