Una imitación nigeriana de Starbucks lanza Happy Coffee

Una imitación nigeriana de Starbucks lanza Happy Coffee

La princesa Adeyinka Tekenah tiene una misión en la vida: convertirse en el Howard Schultz de Nigeria.

"Me encanta el modelo de Starbucks, y estoy decidida a crear una narrativa del café propia de Nigeria", aseguró. Con el objetivo de fortalecer la cultura del consumo de café en Nigeria, instaló máquinas de café espresso en diversos locales comerciales.

En 2015, con un capital inicial de u$s 5000 otorgado por la Fundación Tony Elumelu, un emprendimiento panafricano fundado para financiar la startups prometedoras, Tekenah, quien estudió en los Estados Unidos, creó Happy Coffee, una franquicia local de café. La compañía sirve un blend de café nigeriano elaborado a partir de granos de café que compra a mujeres agricultoras del estado de Taraba, en el noreste del país, y hace tostar en Lagos.

Asimismo, ofrece servicios para eventos privados y corporativos, y a bares y restaurantes a través de pop-up stores o tiendas temporales.

Un nicho con potencial

La economía del café en Nigeria está mayormente sin explotar: el año pasado, produjo solamente 42.000 bolsas de 60 kilos de café, mientras que Etiopía, la potencia productora de café de África, superó las 7,6 millones de bolsas, según datos aportados por la Organización Internacional del Café (OIC).

Sin embargo, hay 22 estados productores de café en Nigeria y la gente está empezando a consumir más.

Se calcula que el gasto en café por parte de los consumidores nigerianos crecerá 9,3% anual en los próximos cuatro años, de acuerdo a estimaciones de la agencia de calificación Fitch.

"Quería encontrar una manera de acercar más el café local al nigeriano promedio. ¿Por qué no debería alguien tener acceso a una taza decente de café nigeriano?", comentó la emprendedora.

A diferencia de Etiopía, Nigeria no tiene muy desarrollada la cultura de tomar café: si bien cerca de la mitad de los nigerianos bebe algún tipo de café, estos tienden a depender de las omnipresentes bolsitas de Nescafé instantáneo.

"Somos un país de café instantáneo, por lo que tenemos que ir más allá para crear una mayor conciencia sobre el café cultivado localmente para poder así influir en la industria del café en su conjunto", explicó, en línea,  Tekenah.

El gobierno, en tanto, no brinda apoyo directo a promover la producción y el consumo local de café, motivo por el cual la emprendedora aprendió el negocio observando a los expertos en Brasil, el mayor productor del mundo.

Happy Coffee ahora vende cerca de 1000 tazas a 500 narias nigerianos (u$s 1,38) cada uno) -comparado con los 200 nairas (u$s 0,55) que cuesta el Nescafé- y 200 paquetes de 100 gramos de café a 1400 nairas (u$s 3,87) por mes.

"Promover el consumo interno en los países productores es una de las mejores maneras de lograr que se tome más café", explicó José Sette, director Ejecutivo brasileño de la OIC. "Nigeria, debido al tamaño de su población, es un mercado poco explorado."

El interés en el café molido está creciendo pero, según la calificadora Fitch, el reducido poder adquisitivo de los consumidores explica por qué el café instantáneo sigue siendo dominante.

Traducción: Mariana Oriolo

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