Una fábrica tucumana de software con huella global

Una fábrica tucumana de software con huella global

Al momento de la entrevista, el estado de WhatsApp de Mariela Astorga decía: "Life is about reinventing yourself" ("la vida se trata de reinventarse"). Esa frase resume, tal vez, los saltos de su trayectoria profesional. Tras ejercer psicología clínica durante 15 años, se lanzó al mundo digital con su marido, Chris Clarke, un farmacéutico con experiencia en la automatización en el área de Salud. Juntos crearon una firma tecnológica que, sin perder su oficina central en la provincia de Tucumán, ya tiene sede en Australia.

Viveo convierte las ideas de los clientes en sistemas de software, aplicaciones móviles, comercios electrónicos o en paquetes de marketing digital. Apoyada en el diseño industrial y en la ingeniería electrónica, diseña plataformas que luego son vendidas e implementadas.

"Empezamos en Tucumán con el plan inicial de un vehículo electrónico, pero era muy oneroso en tiempo y en recursos. Esa idea nos permitió hacer camino y marcar una línea de trabajo en la cual queríamos envolvernos para hacer proyectos innovadores", explica Astorga.

A partir de la fundación, en 2014, se planificaron y se ejecutaron más de 60 proyectos. Algunos lanzamientos que se destacan son Bizzi, sistema de gestión de pedidos multicanal que ofrece herramientas flexibles para un mejor rendimiento; InBricks, plataforma de crowdfunding inmobiliario; y Kibori, software que permite la gerencia integral de sistemas productivos, desde el ingreso de la materia prima hasta los productos terminados.

La empresa vende en la Argentina y en el exterior. En Australia, el país de origen de Clarke, surgieron clientes por lo que el matrimonio se mudó allí en enero para el montado de la primera sede internacional de esta firma tucumana. Por ahora, se trata de una oficina con "pata administrativa y comercial", como definió Astorga.

Sin embargo, la transición de los directores a Australia no modificó la logística de los primeros años. La central sigue en Yerba Buena, una ciudad ubicada a 12 kilómetros de San Miguel de Tucumán. Ahí trabaja un equipo de 10 empleados integrado por profesionales en diseño industrial, marketing digital, ingenieros electrónicos, diseñadores gráficos y videográficos.

"El sector de marketing es el que más está creciendo porque la demanda australiana así lo marcó. Antes de irnos de Argentina, creíamos que lo primero que íbamos a vender era Kibori porque es un producto que ya tiene implementaciones y varios potenciales clientes. De repente, nos llegó una demanda por el lado del branding, empresas que quieren que las ayudemos a armar su propuesta estética", señala Astorga.

En la comunicación entre el equipo tucumano y los directores es clave el rol de un gerente general que permanece en la provincia. Igual, la distancia les impuso nuevas decisiones: "Tenemos 13 horas de diferencia entre los dos países, así que la idea es crear en Australia un grupo reducido de soporte y mantenimiento para poder brindar a los clientes atención las 24 horas".

Los pedidos en Argentina

Según la CEO, la demanda actual argentina está marcada por las nuevas generaciones que invierten en tecnología: "Lo que más nos piden son aplicaciones que ayudan a optimizar procesos productivos. La gente apuesta a sistemas flexibles, modulares, que puedan crecer con la empresa que crearon. Con poca inversión, podés tener un software que te organice la parte contable, la producción y los pedidos".

Pese a que Viveo no tiene locación fija ni empleados en los Estados Unidos, los directivos ya manejan una business virtual para atender las peticiones por esa zona. El mercado europeo es un asunto pendiente.

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