Pymes y emprendedores: qué seguros contratar para cubrirse en la pospandemia

Cómo cubrir la actividad en las distintas etapas de la cuarentena y cuando llegue la tan esperada postpandemia. Adicionales por Covid-19, Responsabilidad Civil ampliada, riesgos de trabajo adaptados a los nuevos protocolos y pólizas que cubren el teletrabajo y las amenazas de operar online.

Pymes y emprendedores: qué seguros contratar para cubrirse en la pospandemia

La pandemia y la cuarentena pusieron a la actividad económica de cabeza. Y enfrentaron a pymes y emprendedores a riesgos impensados hasta hace unos meses. Desde el cierre obligatorio hasta el peligro de contagios, pasando por los puntos oscuros de vender, cobrar y trabajar online. La salida es incierta, pero nadie duda de que los nuevos riesgos llegaron para quedarse. ¿Cómo cubrirse en la nueva normalidad? La coyuntura pide más que un “integral de comercio” tradicional. Las compañías de seguros vieron la oportunidad y salieron a hacer frente a la cuarentena y a la pospandemia con nuevas pólizas y adicionales en modo Covid-19.

El impacto de cinco meses de cuarentena fue demoledor. Según el último relevamiento de la Cámara de Comercio, de marzo a julio, s0lo en el AMBA cerraron 25.000 pymes, un número que escala a 42.000 a nivel nacional. Muchas persianas bajaron, pero también se generaron otras oportunidades de negocio.

De acuerdo a un informe relevado por la consultora Kantar Insights para la Cámara de Comercio Electrónico (CACE), solamente en abril, el e-commerce aumentó más que en todo 2019. El crecimiento en la facturación fue de 84% (ocho puntos por arriba de lo que creció durante todo 2019), se cerraron un 38% más de órdenes de venta y se comercializaron un 71% más de productos online. El boom disparó un fenómeno logístico, con un promedio de demora en las entregas cercano a los 10 días y un ejército de trabajadores independientes entregando mercaderías en utilitarios, autos, motos y bicicletas.

El Instituto Asegurador Mercantil lanzó un seguro de accidentes personales para delivery, que cubre muerte e incapacidad hasta $ 1,5 millón y una compensación diaria de $ 1000 por gastos de internación.

María Luz Gómez, gerente General de la compañía, explica que se trata de un producto dictado por la actualidad. “Lo lanzamos con el objetivo de impulsar el comercio en esta coyuntura, mediante los servicios de entrega a domicilio en auto, bicicleta y motos hasta 200 cc, ampliando el marco de actividad de los comercios y protegiendo a las personas que concretan este servicio con un seguro muy accesible”, apunta.

Modo teletrabajo

El consumo cambió y también cambió la modalidad de trabajar. Mudar la oficina a las casas de los empleados modifica los riesgos. Y ya hay pólizas que cubren el teletrabajo. La Caja empezó a ofrecer un seguro de home office para asistir a las personas en caso de robo y daños de los equipos o bienes patrimoniales considerados una herramienta de trabajo. “Además, ofrecemos una cobertura de accidentes personales durante las 24 horas. Esto responde a que las jornadas de trabajo comenzaron a tener configuraciones horarias más flexibles, por lo tanto, se hace fundamental que la cobertura también tenga esa flexibilidad y no tenga que limitarse a una franja de trabajo determinada”, indica Francesco Miani, director Técnico de La Caja.

La póliza incluye el servicio de telemedicina para que los clientes puedan atender sus consultas médicas sin tener que moverse de su domicilio. Y prevé el regreso a las oficinas en la “nueva normalidad”.

“La pospandemia podría implicar trabajar algunos días en modalidad home office y otros trasladarse a las compañías, por este motivo, el seguro de teletrabajo tiene un alcance nacional durante todo el día y no solo cubre al asegurado estando en su casa”, agrega Miani.

Sancor también lanzó un seguro de home office, que protege a individuos y a empresas por accidentes las 24 horas y cubre también el equipamiento tecnológico laboral. La póliza está pensada para el ramo colectivo, pero también para autónomos que de un día para el otro debieron cerrar su estudio u oficina para trabajar desde casa. Da la posibilidad, además, de sumar al grupo familiar. Incluye indemnización por muerte, subsidio por fallecimiento, enfermedad o accidente, reintegros médicos y farmacéuticos y un seguro técnico sobre dispositivos de trabajo.

Las compañías de seguros coinciden en que el Covid-19 aumentó la frecuencia de imprevistos y generó una mayor conciencia aseguradora. “Estamos recibiendo muchas consultas acerca de pólizas de Responsabilidad Civil, especialmente de profesionales y autónomos”, afirma Fernando Basílico, jefe de producto de Seguros Patrimoniales y ART de Swiss Medical Seguros.

La compañía modificó su RC médica, un producto que cubre a los profesionales de la salud de reclamos de terceros surgidos en el acto médico. “Agregamos la telemedicina, una alternativa que explotó con la pandemia y que creemos va a seguir siendo utilizada después. Nos apresuramos a incluirla, porque había un vacío en la cobertura y son muchos los profesionales de la salud y las empresas para las que trabajan que empezaron a ofrecerlas apenas empezó el aislamiento”, agrega.

El Instituto Asegurador Mercantil lanzó una póliza de accidentes personales específica para el personal de salud, tanto para los que trabajan en centros de salud, como para los que lo hacen en forma independiente. “Los profesionales de la sanidad ponen su vida en riesgo muchas veces para salvar a otros, pero no tenemos en cuenta que esta profesión necesita protección, principalmente en las circunstancias que hoy nos toca vivir a nivel mundial con la pandemia de Covid-19”, comenta Gómez. La póliza cubre accidentes de tránsito en transporte público, propio y en vehículos de emergencia, accidentes dentro de establecimientos de salud y agresiones por parte de familiares de pacientes y en ocasión de delitos.

La vida, cubierta

“La pandemia hizo que las empresas tomaran mayor conciencia de tener contratadas pólizas de vida para su personal, ya sea por necesidad de cubrir alguna obligación o por otorgar un beneficio a los empleados ya sea que lo paguen las empresas o dejándole la posibilidad de tener dicha cobertura a cargo del personal”, explica Norberto Meler, subdirector de Seguros Corporativos e Institucionales de MetLife. El ejecutivo asegura que las consultas por este tipo de pólizas aumentaron un 25% desde que comenzó la cuarentena y se acentuaron en pymes y emprendedores.

El ítem “pandemia” ya estaba contemplado en la mayoría de las coberturas para los riesgos de muerte e invalidez en los seguros colectivos. “En este contexto, notamos que se ha incrementado la demanda de pólizas que cubren la ley de contrato de trabajo (que obliga a las empresas a indemnizar a cualquier empleado en caso de muerte e invalidez sin importar en donde ocurra la misma). Además de cubrir esa demanda, estamos ofreciendo planes voluntarios pagados por los empleados para que éstos tengan una protección mayor”, indica Meler.

“La pandemia generó mayor conciencia aseguradora”, coincide Alfredo Turno, gerente Comercial de Vida y Retiro de Swiss Medical Seguros. “Los seguros de vida históricamente tienen baja incidencia en la Argentina, pero lo que hizo el Covid-19 fue poner en evidencia que el virus no distingue edad ni clase social, eso provocó que muchos pensaran en la importancia de contar con un respaldo ante la eventualidad de un contagio”, destaca.

Turno explica que el fallecimiento o invalidez producto de pandemia están incluidos en los seguros de vida personales y colectivos, pero que el contexto revalorizó algunos adicionales, como el de indemnización por inactividad laboral, sobre todo en autónomos y cuentapropistas, que dependen sólo de su trabajo personal para generar ingresos.

“Este adicional apunta a que, si una persona no puede trabajar por estar siendo sometido a un tratamiento médico, tenga una cobertura monetaria. Se establece un monto al momento de contratarlo, que corresponde a cada día de internación, por ejemplo. Llegado el momento se calcula el total y se cobra, en forma de indemnización, cuando se produce el alta”, explica.

Apenas comenzó la pandemia, Sancor Seguros salió al mercado del ramo Vida Colectivo con su producto Vida Covid-19, creado para brindar cobertura exclusivamente en caso de contagio de coronavirus. Está pensado para los sectores autorizados a trabajar en las distintas etapas de la cuarentena y, por supuesto, para cuando se instaure la “nueva normalidad” pero el riesgo de contagiarse continúe. La póliza cubre sumas aseguradas de entre $ 200.000 y $ 1,5 millón en caso de fallecimiento y renta por internación, de entre $ 1000 y $ 1500 por día en sala común y UTI.

La Insurtech MeCubro lazó también un seguro Covid-19 exclusivo. Se trata de una póliza temporal, que puede contratarse, 100% online, por tres meses o lo que dure la pandemia. Cubre muerte por coronavirus por $ 500.000 y renta por internación por $ 150.000. Tiene además el adicional de telemedicina. “Este producto es una adaptación del seguro de vida tradicional, que cumple con el objetivo de que las personas lo contraten si van a salir a trabajar durante la pandemia”, explica Ricardo Bueno, CEO de MeCubro.

Nuevos riesgos del trabajo

Las ART también tuvieron que modificar sus actuaciones sobre la marcha para atender a los nuevos protocolos por Covid-19 y, como el resto de la economía, enfrentarse a cadenas de pago cortadas y empresas con su producción parada por ley.

“Lo primero que hicimos fue comunicarnos con nuestros clientes y detectar los problemas que estaban atravesando para, en lo posible, acercarles soluciones. Suspendimos los aumentos de precios que teníamos previstos, instrumentamos nuevas y amplias posibilidades de financiamiento y cancelamos las intimaciones y extinciones de cobertura por deuda en estos períodos”, resume Diego Álvarez, Gerente General de Asociart ART.

La segunda medida fue ayudar a que se cumplan los protocolos en sus aseguradas. “Cuando empezó la pandemia, comenzamos con diversas acciones de prevención de riesgos, algunas masivas y otras específicas según la actividad. Desarrollamos videos educativos en nuestra plataforma de YouTube y adaptamos nuestros propios protocolos, lanzando el servicio de teleprevención, a través del cual nuestros clientes pueden consultar a los especialistas online. También implementamos servicios de telemedicina y telerehabilitación para continuar con los tratamientos en forma virtual”, agrega Álvarez.

La operatoria tuvo que adaptarse a los protocolos de contagio de Covid-19, comprar materiales y kits de testeo. “La ART es la que se encarga del hisopado cuando existe la sospecha de contagios en los trabajadores. En nuestro caso, articulamos la ART con la atención del Swiss Medical Center, ya que muchos de nuestros clientes contratan las pólizas de riesgos del trabajo y la prepaga para sus empleados”, explica Basílico.

Las ART ya están mirando al fenómeno del teletrabajo para ajustar sus productos. El confinamiento al que nos llevó la pandemia cambió el modo en el que concebimos el trabajo, llevando a una adopción más amplia del teletrabajo. Estos cambios de comportamiento promueven el desarrollo de nuevos productos y la apertura a nuevas formas de brindar servicio para satisfacer a los clientes, prevenir accidentes y cuidar a los trabajadores”, afirma Álvarez. Pautas para un mundo en el que nada volverá a ser igual.

La amenaza virtual

En 2019 usaban Zoom, la plataforma de encuentros virtuales, unos 2 millones de personas en todo el mundo. Hoy, la cantidad de usuarios trepó a casi 25 millones. La cadena de cuarentenas en todo el planeta aceleró procesos de digitalización, explotó los homebankings y disparó el crecimiento de las plataformas de pago, como MercadoPago y PayPal. Nadie duda de que el cambio llegó para quedarse. Sin embargo los especialistas advierten de los peligros de entregarse a la web con los ojos cerrados.

La tecnología está siendo utilizada como vehículo para la comisión de estafas a través del phishing o el robo de identidad y los delitos económicos financieros. Desafortunadamente, están usando la cuarentena como una oportunidad: en los últimos meses se duplicaron los delitos informáticos a nivel global. Hoy la ciberseguridad dejó de ser un tema de tecnología, para convertirse en un problema de gestión de riesgo”, advierte Sebastián Di Lullo, socio de BTR Consulting.

Las aplicaciones multiplican riesgos. Desde un competidor desleal, hasta un pescador de información o un hacker financiero, los enemigos son muchos. “El phishing o suplantación de Identidad es una técnica muy utilizada por los cibercriminales para obtener información a través de una comunicación que parece ser confiable y legítima. Es uno de los métodos más utilizados para estafar y obtener información confidencial, como, por ejemplo: nombre de usuario, password, claves bancarias, números de tarjetas de crédito y cualquier otra información sensible”, detalla.

Un correo electrónico abierto al pasar actúa como una pequeña bomba en el sistema. “Por lo general, simulan a la entidad que se quiere suplantar y suelen solicitar datos por motivos de: seguridad, mantenimiento, mejora de servicios, encuestas, confirmación de identidad o cualquier excusa similar”, explica Di Lullo Y da el ejemplo de alguno de los clientes de su consultora. “Durante esta pandemia, fueron varias las compañías de seguros que sufrieron el robo de su identidad visual, para intentar conseguir información personal de los clientes, logrando obtener esta información por el descuido de las personas o falta de conocimiento”, afirma.

Otra técnica común es el ransomware. Actúa “secuestrando” archivos y pide un rescate económico para liberarlos. “Encripta archivos de un dispositivo e impide el acceso a ellos. El método principal de distribución es mediante el correo electrónico a través de URLs maliciosas, ya que éstas siguen siendo la principal herramienta de comunicación para las organizaciones. Este tipo de programa malicioso, una vez que entra a la computadora cifra datos, los bloquea, mostrando una pantalla de advertencia, la cantidad a pagar y método de pago. Se promete que, tras el pago, se devuelve la clave que se necesita para recuperar los archivos, en algunos casos amenazando con publicar parte de la información en la web si no se paga el monto pretendido”, detalla.

Las personas siguen siendo el punto débil de la tecnología. “Cualquier empresa puede adquirir y tener el mejor software disponible en el mercado en materia de ciberseguridad, pero el factor humano es el más vulnerable, la puerta de entrada más fácil para la comisión de este tipo de delito”, apunta el especialista.

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