Los seguros obligatorios y las pólizas que conviene tener para resguardar la operatoria pyme

Durante su vida las pymes están sometidas a una multiplicidad de riesgos. Cómo detectarlos y prevenirlos. Qué seguros son obligatorios y cuáles son las pólizas que conviene tener para resguardar la operatoria. Los peligros asociados a la web, las redes y las nuevas formas de vender y publicitarse.  

Los seguros obligatorios y las pólizas que conviene tener para resguardar la operatoria pyme

Un accidente menor dentro del local, un cliente insatisfecho y con ganas de litigar, un robo o, simplemente, la mala reputación en redes. La vida de una pyme está llena de riesgos. De la manera de enfrentarlos depende, muchas veces, su supervivencia en el mercado.


Un descuido puede hacer naufragar años de trabajo. ¿Cómo cubrirse? Para Bruno Campanero, jefe de Seguros Generales de Bapro Seguros, el primer paso es un buen diagnóstico. “Recomiendo hacer dos listas con todo lo que pueda pasar. En una poner aquellos riesgos que pueden ocurrir con más frecuencia y en la otra con aquellos con mayor impacto, es decir, que en caso de que se materialicen amenazan la continuidad del negocio”.


Con esa información, Campanero propone hacer un mapa con cuatro cuadrantes. El primero con los riesgos de poca frecuencia; el segundo, con los peligros frecuentes y de alto impacto. Los dos últimos, con los pocos frecuentes, pero de gran intensidad y con los frecuentes de baja intensidad. Los dos del medio son los que conviene asegurar.

“El primero se puede asumir sin ayuda y el último se puede subsanar cambiando procesos internos. Un riesgo permanente de alto impacto, como un robo, o algo poco usual pero muy oneroso, como un incendio, pueden hacer tambalear o acabar con un negocio” explica.


En la Argentina existen pocos seguros obligatorios. La ART para los empleados, el seguro de vida colectivo, la póliza contra terceros en las flotas de vehículos; responsabilidad civil (RC) para algunas actividades, como establecimientos educativos, consorcios, construcciones o estaciones de servicio y cauciones que cubren el incumplimiento de contratos.

“Más allá de eso, la conciencia aseguradora entre pymes y comerciantes es bastante alta. Hoy a casi ninguna industria, por pequeña que sea, se le ocurre funcionar sin una póliza de incendio, por ejemplo”, señalan desde el sector de Pymes y Seguros de BBVA.

Bienes preciados


No hay obligación legal de asegurar el patrimonio de la empresa, pero la mayoría de las aseguradoras ofrecen, junto con las pólizas obligatorias, paquetes con adicionales. El más común es el “integral de comercio”. Un escalón más arriba está el Todo Riesgo Operativo (TRO), que cubre todos los riesgos a los que están expuestas las pymes, entre ellos la pérdida de beneficios por un siniestro.


Daniel Hadid, gerente de Suscripción y Técnica de Galeno Seguros, afirma que no son adicionales demasiado costosos, comparados con las que un negocio puede perder ante un siniestro. “Tenemos un cotizador web de Integral de Comercio, que permite calcular el costo y pagarlo hasta 12 cuotas. El TRO se recomienda para firmas que tienen procesos productivos y las sumas aseguradas suelen ser más elevadas”.


Aurora Padillo, directora del área de Commercial & Consumer de Marsh, advierte que la exposición a fenómenos de la naturaleza dispara algunos adicionales específicos. “Los procesos operativos y las instalaciones son determinantes para los adicionales a una cobertura de TRO, cuya base es el seguro de incendio. Según el riesgo se puede agregar daños por agua, rotura de maquinaria, gastos extraordinarios, seguro técnico, falta de frío, combustión espontánea, pérdida de beneficio, cristales o robo”.

La RC no obligatoria es otro de los básicos recomendados, especialmente para profesionales. “La judicialidad se ha incrementado notoriamente en los últimos tiempos”, indica Hadid. Campanero agrega al combo la RC Producto, que cubre los reclamos de terceros por el uso de bienes o servicios que provee la empresa. “También se aplica al retiro de góndola de productos algo que suele ser muy oneroso”.

Nuevos riesgos

Hoy la información es casi tan valiosa como los bienes físicos y las nuevas formas de vender hacen que un ataque a la reputación en las redes sea tan perjudicial como un comensal intoxicado. “El ataque de un hacker puede causar una interrupción de la operatoria, con daños patrimoniales y de reputación de gran importancia, y los plazos e inversión necesarios para volver a estar operativos pueden ser de gran consideración”, explica Padillo.


El mundo virtual exige nuevas coberturas. “Ya se están ofreciendo en nuestro mercado pólizas de ciber riesgo, que aseguran a las empresas de robo de información, phishing y hacking”, apunta Campanero. 


Nicolá Lamiaux, director de Marketing y Experiencias del Cliente de SURA, advierte que el nuevo paradigma requiere soluciones distintas a la clásica póliza de seguros. “Ante un ciberataque las coberturas no deben ser sólo resarcitorias, sino prestacionales. Hay que darles a los clientes las herramientas para solucionar esa filtración de información”. A fin de año la compañía inauguró “Empresas Sura”, un espacio de diagnóstico y asesoramiento sobre riesgos para potencializar la productividad de las pymes.


Julián Rodríguez, jefe de Riesgos Especiales de Mapfre, agrega como riesgos “recientes” las nuevas formas de logística y distribución, como el reparto en moto vehículos y bicicletas. También hay desafíos coyunturales. “En un contexto de crisis, el principal factor de amenaza es la reducción de gastos y la ausencia de inversión en materia de medidas de seguridad. Es crucial que las pymes mantengan actualizadas las sumas aseguradas de sus pólizas y que tomen las medidas necesarias para minimizar los riesgos”, afirma Hadid.

La amenaza de la informalidad

Desde septiembre de 1995 rige en el país la obligatoriedad de contratar una ART para todos los empleados. En una economía con crisis recurrentes y un nivel de informalidad importante, la tentación de tomar empleados en negro y ahorrarse aportes patronales y ART es grande. Pero las consecuencias superan cualquier tipo de ahorro. La multa de la AFIP por no tener el personal en regla ronda los $ 7000 por empleado, pero este monto es mínimo comparado con el reclamo de un empleado que tenga un accidente durante el trabajo sin contar con ART, un juicio perdido de antemano.


Para Julia Balestrini, subgerenta General de Provincia ART, las consecuencias de no contar con una aseguradora de riesgos del trabajo van más allá de las cuestiones normativas, como las multas y las demandas a las que quedarán expuestos quienes no lo hagan. “No se trata sólo de ‘contratar un seguro para cumplir con la ley’. Se trata de hacer crecer sus negocios sobre la base del activo más preciado que puede tener una organización, tenga el tamaño que tenga, que es el talento de su gente”, afirma.


Sobre el personal también rige el seguro colectivo de vida obligatorio (Decreto 1567/74). “Es obligatorio, independientemente del tamaño de la empresa. Se liquida junto con el formulario 931 y cubre únicamente el riesgo de muerte por un valor de $68.750 o el equivalente a 5,5 Salarios Mínimos Vital y Móvil”, explica María Inés Guzzi, vicepresidente 2da de la Asociación Civil de Aseguradores de Vida y Retiro de la República Argentina (AVIRA) y Gerente General de Swiss Medical Seguros. Algunos convenios como el de empleados de comercio o el de trabajadores rurales exigen pólizas de vida adicionales.


Guzzi agrega el Seguro de Ley Contrato de Trabajo, una póliza no obligatoria, pero “ineludible” para afrontar las indemnizaciones que rigen por ley. “Cubre los gastos de un sueldo por año de antigüedad que exige la legislación laboral en términos de indemnización por muerte o dos si fuera por causa de invalidez”. Riesgos sobre los que nadie quiere pensar, pero que existen. Y, más que nunca, en los negocios siempre vale más prevenir que curar.


Todo riesgo

Fabián Carlos explota varias estaciones de servicio en la zona de Pehuajó, al Oeste de la provincia de Buenos Aires y tiene, además, un pequeño emprendimiento agropecuario. La ley exige, para su actividad, ART para todos sus empleados y pólizas de Responsabilidad Civil para el expendio de combustible. No obstante, Carlos decidió, desde hace unos años, dar el salto de los seguros obligatorios para minimizar al máximo el mapa de riesgos de su negocio. “Tenemos cubierta la flota de vehículos, el transporte y, además, pólizas anti granizo y de cosecha para el campo. Tengo todo el paquete con el Grupo Provincia, que es con el que opero”, enumera.


“De producirse, cualquiera de esos siniestros pondría en serio riesgo nuestra actividad, por eso creo que lo que pago por mes es mínimo a comparación de los gastos que tendría que afrontar si sucediera”, afirma. Cuenta que sólo una vez tuvo que recurrir a la cobertura. “Uno de mis empleados tuvo un accidente grave y la ART cubrió todo el tratamiento médico, que fue largo y que, gracias a Dios, está teniendo muy buenos resultados. Priorizo eso, porque hay personas y familias en el medio y los siniestros suceden”.
 

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