La producción apícola busca recetas para ganar mercados

A pesar de la baja constante en el número de colmenas, son varias las compañías locales que agregan valor para diferenciarse. 

La producción apícola busca recetas para ganar mercados

La búsqueda de valor agregado es uno de los grandes desafíos de la producción apícola nacional, líder a nivel mundial pero con sus exportaciones demasiado concentradas en operaciones a granel, que desmerecen el trabajo que se realiza en las colmenas locales. Por ese camino transitan algunas pymes santafesinas que, de a poco, intentan enfrentar esa falencia, explorando las oportunidades de un mercado global que espera con las puertas abiertas productos con el rótulo "made in Argentina".

"Nuestra miel es un producto que se reconoce afuera tanto como Messi o Maradona". La frase puede sonar excesiva, pero los argumentos que vendrán a continuación le otorgan credibilidad. Salen de la boca de Raúl Stefanazzi, quien dirigió el área de ganadería del gobierno santafesino entre 2011 y 2019 y ahora participa en varias firmas como consultor.

"Hay que incentivar el desarrollo de una visión empresarial por parte del agricultor", asevera.

De acuerdo a datos oficiales que ofrece Casa Rosada, en el país entre el 90% y 95% de la producción se vende al exterior a granel, un negocio que manejan grandes fraccionadores americanos, británicos y alemanes que mezclan las variedades de miel argentina con otras de menor calidad.

Ello otorga un bajo precio al productor, que, con el correr del tiempo, ha ido abandonando la práctica, produciendo una baja en el número de colmenas: oficialmente se dice que son 2,5 millones, contra las 4 que había en 2007.

Al complejo panorama, se sumaba el avance de la miel china (N. de la R.: habrá que ver cómo continúa una vez pasada la tormenta del coronavirus que está poniendo un freno al comercio con el país asiático). Se acusa al país asiático de adulterar la producción: el tema incluso ha llegado a la plataforma de streaming Netflix, en la que, a través de la serie Rotten, se relatan malas prácticas y fraudes en el tratamiento y producción de muchos de los alimentos que se consumen en el mundo (uno de los capítulos, justamente, aborda el eje apícola).

Abanico de opciones

"La invención china de industrializar la producción, a través de polímeros químicos, te invade el mercado y te descoloca con precios bajos. Por esta razón es importante explorar nichos donde la miel orgánica se pague mejor, dar valor agregado para diferenciarse o también abrir una estrategia de desarrollo interno a través del turismo, por ejemplo", explica Stefanazzi.

Cada una de las estrategias propuestas por el especialista se verifican en Santa Fe, una de las provincias más activas en la materia, donde, incluso, se reglamentó recientemente una ley para fomentar la actividad y se creó un "postre santafesino", que incluye a la miel como su ingrediente principal (ver recuadro Una dulce propuesta).

La Cooperativa de Provisión Apícola Cosar Limitada es una de las que lidera el camino. En 2017 inauguró su propia planta de fraccionado, lo que le permite esquivar el envío a granel y presentar su material en frascos individuales con el ansiado rótulo "made in Argentina".

Entre otros destinos, vende al exigente mercado japonés su preciada miel de trébol.

La fábrica está ubicada en el parque industrial de Sauce Viejo y cuenta con una capacidad de envasado de 2000 frascos por hora, en variantes de 250 y 500 gramos.

Además del país asiático, la firma vende su producción a destinos como Alemania, los Estados Unidos, Canadá, Italia, Francia y Bélgica, entre otros mercados.

Cosar, que está integrada por más de 100 productores, formó parte también del lote de 18 establecimientos que sobre finales del 2019 logró la habilitación de las autoridades chinas para colocar su producción allí. "Los mismos que te venden ese producto químico, también saben lo que es la verdadera miel, que es buena y nutritiva. Hay mucha población china con buen poder adquisitivo que lo aprecian", comenta Stefanazzi.

Si de búsquedas de nichos se trata, un caso destacable es el que ofrece la cooperativa apícola ApiUni, con sede en la localidad de San Javier, que apuesta a convertirse en el principal productor nacional de hidromiel, una bebida alcohólica de escasa penetración en nuestro país pero con gran tradición en Europa del Este. Nacida hace más de 8000 años pero eclipsada con el tiempo por la cerveza y el vino, la hidromiel volvió a ser foco de atención por el protagonismo que tuvo en producciones audiovisuales de impacto mundial, como Games of Thrones, El Señor de los Anillos o Vikingos.

"Hace unos años que empezamos con la línea de bebidas, buscando agregar valor en origen a nuestros productos", cuenta Roberto Yudicatti, referente de la cooperativa ApiUni, creada en 2005 y entidad que empujó fuerte para realizar las modificaciones del Código Alimentario nacional, que no tenía mayores precisiones sobre la hidromiel. Con esos cambios se logró un gran empuje en el cierre de negocios con el extranjero.

Yudicatti se explaya sobre la evolución de la firma, al plantear que todo fue dándose "paso a paso: primero fue la sala de extracción para brindar el servicio primario, y recién luego pudimos avanzar con la industrialización".

La entidad cuenta con 28 productores y tiene base en el departamento Las Colonias, en el oeste santafesino. Desde diciembre de 2006, logró el reconocimiento del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) y viene desarrollando sus tareas en beneficio de sus asociados y de los productores del área de influencia.

Algo más que miel

También tienen origen en Santa Fe otros dos emprendimientos que en distintas variantes persiguen la búsqueda de valor agregado: Mielaq y Don Zena. En ambos casos por ahora se trata de productos que no salieron de las fronteras domésticas, pero sí están en el camino que marcaba Stefanazzi de diferenciarse del resto.

Mielaq es una firma oriunda de Llambí Campbell -localidad del centro santafesino famosa porque es la cuna del ex piloto de Fórmula 1 y actual senador nacional Carlos Reutemann- que produce entre otros productos barras de semillas y cereales, salsas y miles saborizadas.

Aquiles Tibaldo lleva adelante esta pyme con más de 40 años de historia, pero que solo en los últimos años le buscó una vuelta al tradicional negocio familiar, basado en la fabricación de miel a granel.

"Un hecho importante fue haber estado en la cumbre del G20 de Buenos Aires, donde fuimos seleccionados para participar en una exposición de alimentos y bebidas nacionales. Tuvimos una recepción excepcional de nuestros productos, lo que nos da la pauta de que hay una posibilidad muy grande para aquellas propuestas con valor agregado como la nuestra", indica Tibaldo.

El otro emprendimiento 100% santafesino que busca agregar valor a la producción apícola viene de unos kilómetros más al norte, precisamente desde la zona de islas de San Javier. Allí Carlos Franck se distingue por fabricar miel orgánica envasada por las propias abejas. El producto se comercializa bajo la marca Don Zena, la cual forma parte de la cadena "Productos de mi Tierra" que promociona el Ejecutivo santafesino.

A raíz del peculiar proceso productivo, el precio final de los artículos Don Zena se ubican un 35% por encima de la media. "Al principio no teníamos mercado, pero ahora con el auge de lo natural logramos cerrar con un exportador de Buenos Aires que aprecia nuestro diferencial y paga por la calidad", comenta Franck a El Cronista Pyme.

Más alternativas

Hay otras puertas que se abren en el actual contexto. Es que las colmenas no solo producen miel, también materia viva, lo que habilita el incipiente negocio de la genética apícola. Según cifras del gobierno de Buenos Aires, para 2018 se vendían entre 2000 y 3000 abejas reinas al exterior, de unos pocos productores.

Stefanazzi detalla que agregar genética podría implicar un crecimiento cercano al 30% de la producción. "Durante las últimas gestiones se han fortalecido a cabañeros santafesinos que a lo largo de estos años empezaron con un negocio de exportación que ya tiene operaciones con Uruguay, Europa y el mundo asiático", comenta.

Así como la venta de material vivo, otro nicho a explorar según el especialista es el del turismo receptivo: "Imaginemos un grupo de japoneses o chinos donde pasen un día en un establecimiento apícola. Podrán ver cómo se produce la miel, hacer degustaciones y al final de la jornada comprar las diferentes variedades que en la actualidad tenemos disponibles. Esta es la forma potente de pensar la apicultura de los próximos años", finaliza Stefanazzi.

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