La innovación, pieza clave del camino al crecimiento

Especialistas y empresarios aportan ideas para despertar la creatividad y no quedar atrás

La innovación, pieza clave del camino al crecimiento

"No innovar es caro", dice Paula Molinari, presidente y fundadora del Grupo Whalecom. "No innovar es mortal", agrega Francisco Solsona, gerente Regional & Accelerator Lead para Hispanoamérica en Google. Ninguno de los dos expertos tiene dudas ni peros. Cada pyme, sin importar su tamaño, debe innovar si quiere evitar que un 'Uber' la quite del mercado, parece que no hay excusas. Pero, para que sea posible, aseguran, deben generarse prácticas y espacios acordes para que la creatividad y las ideas fluyan. Basta con recordar que empresas grandes como Blockbuster, Kodak o Polaroid (entre otras tantas) para comprender que es necesaria una mentalidad emprendedora más arriesgada; menos conservadora.

Innovar no necesariamente es desarrollar una fórmula como la de Coca-Cola. Para Molinari, es sencillamente buscar una manera diferente de hacer las cosas; puede ser desde la mejora al desarrollo de un nuevo producto, servicio o proceso, pero aclara: "la innovación no ocurre cuando una persona tiene un momento eureka. Es necesario alentar la participación y animarse a experimentar.

Para Solsona, que es ingeniero, hay muchas formas de generar innovación. La más antigua, pero hoy también la más ineficiente, es la del gerente o dueño dedicado a pensar una idea genial, ejecutarla y convertirla en un producto o un servicio. "Sin embargo, tener una idea genial no es tan fácil. Todo lo que estemos pensando en términos de negocio es muy probable que haya otras 100 personas en la misma ciudad trabajando en la misma idea. Por eso, es fundamental que todos los miembros de la compañía participen en el proceso de innovación; desde el dueño hasta el personal de más bajo rango, pero que quizás es la persona que está todo el tiempo hablando con los clientes. El vendedor, el que despacha, la recepcionista o la telefonista; todos tienen que tener la posibilidad de plantearles a sus jefes sus ideas y tienen que tener la oportunidad (y los recursos) para explorarla", remarca.

Una práctica para generar innovación que utilizan en Google y que Solsona suele recomendar a las startups que participan en Launchpad Accelerator, la aceleradora de empresas de Google, es la "Fórmula del 20/80": todos los empleados de la empresa tienen la posibilidad de utilizar un 20% de su tiempo para crear algo nuevo o mejorar algo ya existente; ya sea para los clientes o para el trabajo diario de los mismos empleados. La empresa seguirá pagando el 100% de los salarios porque finalmente lo que surja de ese tiempo es beneficio para la empresa. "En Google habrá como 1500 proyectos y probablemente 1499 terminen en un tacho de basura porque no lograrán materializarse en un producto, pero con solo una idea que llegue a hacer algo valioso Google se mantiene innovador", explica.

Podría argumentarse, y con razón, que los recursos de Google no son los mismos que el de una pyme argentina. Sin embargo, dice Solsona, el método es adaptable. Quizás una reunión semestral para preguntarse qué están haciendo mal, cómo lo pueden mejorar y quizás finalizar la jornada con una solución innovadora. Quizás un buzón de sugerencias. Quizás un concurso. "Reconozco que esta regla del 80/20 no es fácil de implementar para la mayoría de las pyme porque suelen tener menos personal que el que necesitan y están rebasados, pero no innovar es peor porque corren el riesgo de caer en desuso, fracasar y cerrar sus puertas", advierte

ESCUCHAR AL CLIENTE

"No existen los clientes fieles. Hay que satisfacer sus necesidades para que no nos cambie por la competencia", advierte Solsona. Podrá discutirse si el cliente tiene o no siempre la razón, pero jamás hay que ignorarlo. Escuchar es la primera y más barata práctica para generar innovación. "Quizás la próxima innovación sólo cueste pedirle al cliente cinco minutos de su tiempo y un café", ilustra el ejecutivo desde Google.

La escucha activa es para NeuralSoft su principal práctica y "política" de innovación. La empresa, que desarrolla desde hace tres décadas softwar de gestión, tiene más de 700 clientes y todos, aseguran, son escuchados. Es que, según Germán Viceconti, gerente de Marketing y Nuevos Negocios, nadie es más innovador que el propio cliente. "Cada cliente tiene asignado un ejecutivo de Customer Care que atiende un máximo de 20 clientes con los que mantiene contacto permanente. Muchas de las nuevas versiones del sistema que cada tres meses se liberan con decenas de nuevas funcionalidades responden al relevo que los ejecutivos realizaron de cada uno de los clientes", cuenta.

El proceso es sencillo, los ejecutivos, pero también los implementadores, ingresan los pedidos o sugerencias de los clientes en un sistema CMR; algunos clientes incluso tienen acceso directo al sistema y pueden ingresar ellos mismos sus requerimientos. Los pedidos son analizados semanalmente por el equipo de Investigación y Desarrollo y, si resultan viables, se inicia el proceso de desarrollo. Así, NeuralSoft logra soluciones personalizadas y a medida de cada cliente. "Y lo hacemos en conjunto con ellos. Puedo asegurar que nuestros clientes (en realidad, todas las empresas) son altamente creativos a la hora de pensar mejoras y cambios porque la competencia los obliga a eso, del espíritu de supervivencia surge su creatividad. Y de la combinación de su creatividad con nuestro conocimiento y nuestra tecnología surgen las soluciones más innovadoras", observa Viceconti.

Puertas adentro, cuenta, las ideas, tanto de producto, como de mejoras laborales y de clima no solo surgen de los jefes; los 180 empleados tienen acceso a diversos canales para promover sus ideas.

NeuralSoft reinvierte entre el 18% y el 19% de su facturación, que en 2019 alcanzó los $ 450 millones, en el área de Investigación y Desarrollo. "Un porcentaje muy por encima de lo exigido por la Ley de Economía del Conocimiento", agrega Viceconti.

QUE NO LAS LLEVE EL VIENTO

Sin embargo, advierte Molinari, "la 'ideación' es solamente una parte del proceso de innovación. Luego, se requiere la implementación de esas ideas".

En CoderHouse, la escuela digital de programación fundada en 2014 y con presencia en la Argentina, Uruguay, Perú y Chile, fomentan la creatividad y la innovación en reuniones semanales que denominan "All Hand". Cada uno de los 20 empleados que conforman el equipo laboral exponen los avances de su trabajo, pero el objetivo principal es compartir las buenas y malas prácticas, y conversar sobre los problemas o dificultades en las que necesita que el equipo lo ayude. Las ideas que de esta actividad (u otras) surjan siempre se implementan, aun a riesgo de que no funcionen. "Lo que hacemos es ir probándolas en interacciones cortas de tiempo y las vamos midiendo. Si los resultados son positivos se profundizan el desarrollo y la implementamos de modo definitivo; caso contrario, simplemente se descartan, explica Pablo Ferreiro, cofounder y COO de CoderHouse que en 2019 facturó alrededor de los $ 60 millones.

EN ARGENTINA Y EN EL EXTERIOR

La innovación puede estar a la vuelta de la esquina o a un vuelo de distancia; esto lo sabe Alejandro Mazzei, fundador de Mazzei Propiedades. En cada viaje que le toca hacer, ya sea por placer o negocios, siempre está atento a las novedades inmobiliarias del país que visita. Estudiando experiencias del exterior fue diversificando el negocio, fundando otros negocios satélites asociadas hasta convertirse en "Grupo Mazzei". Hoy desarrollan barrios privados y parques industriales; tienen una constructora y una firma de marketing y publicidad y dos revistas que se distribuyen en la Cuidad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.

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